Once cooperantes aragoneses de la asociación Estrella de la Mañana se han quedado atrapados en Doha, en Catar, tras la cancelación de su vuelo de enlace de regreso a España. Una situación que sin duda está directamente vinculada al cierre del espacio aéreo en la zona por la escalada del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel. “Nadie sabe cuándo volveremos”, resume Marisa Vela, fundadora y codirectora de la entidad, ya instalada con el grupo en un hotel tras pasar cerca de 24 horas de espera.
El viaje a India estaba previsto del 11 al 28 de febrero y, según explica Vela, el objetivo era “estar en los proyectos” que apoyan desde la ONG, con iniciativas ligadas a infancia, discapacidad, juventud y tercera edad. Entre otras actividades, cita “talleres de costura, de informática”, colaboración con “hospitales” y “casas de ancianos”, además de la preparación de “un proyecto con escuelitas rurales”. Toda una labora humanitaria y social cuya vuelta se ha visto truncada por el conflicto bélico de fuerza mayor.
INCERTIDUMBRE EN DOHA TRAS LA CANCELACIÓN DEL ENLACE
La cadena de contratiempos comenzó el sábado, al aterrizar en Doha desde Delhi, cuando “empezamos a recibir alertas de que se cerraba el espacio aéreo”, cuenta Vela, que habla también en nombre de Marta, otra de las cooperantes. En el aeropuerto internacional, afirma, “se empezó a cancelar todo” y el grupo pasó “24 horas a la espera entre aeropuertos, filas, que si había hotel, que si no había”, hasta que finalmente fueron trasladados en autobuses a distintos alojamientos, en su caso el Swissôtel Corniche Park Towers Doha, a unos 18 kilómetros del aeropuerto.
Aunque aseguran que las condiciones son buenas, el desgaste es evidente y las ganas de ver a su familia ya empiezan a pesar. “Estamos bien atendidos, el hotel es bueno, comemos bien, las habitaciones son cómodas”, señala Vela, pero insiste en que lo peor es “la angustia de no saber cuándo” podrán retomar el viaje y, sobre todo, la preocupación por los suyos. “Tranquilidad a nuestras familias, porque las noticias que deben llegar a España deben de ser bastante chungas”, pide en declaraciones a ARAGÓN DIGITAL.
El grupo se ha puesto en contacto con la Embajada y, según la fundadora de la ONG, “sí que ha hablado con nosotros el cónsul de España aquí”, además de recibir “mensajes de apoyo” desde el Gobierno de Aragón. Aun así, la información práctica es mínima. “Nos piden información de quiénes somos, del pasaporte, datos personales y nada más”, explica, mientras recalca que no les trasladan previsiones concretas. “Esa es la incertidumbre que tenemos, que nadie sabe, yo creo que realmente tampoco lo saben”, subraya Marta, otra de las cooperantes aragonesas atrapadas en el país catarí.
En cuanto al ambiente en Doha, los aragoneses no han presenciado grandes escenas de pánico a su alrededor, aunque reconocen que reciben avisos constantes. “La única recomendación que nos hacen es no salir del hotel”, afirma Vela. También menciona “constantes mensajes al móvil que recuerdan que hay que estar protegido en casa” y alguna “sirena”, sin que hayan oído impactos cercanos. “Afortunadamente somos un grupo numeroso, que eso ayuda mucho a que el ánimo esté fuerte”, concluye, mientras espera junto a sus compañeros una solución para que los devuelva sanos y salvos a casa.


