Un puñado de móviles que nunca llegó a su destino y unas valijas abiertas fuera de control, en una cadena de favores mal entendida dentro del almacén logístico de Correos en el polígono de Plaza, han acabado este lunes en la Audiencia Provincial de Zaragoza con cuatro hombres sentados en el banquillo de los acusados. Y es que lo que parecía ser una irregularidad en el reparto terminó destapando un engranaje tan sencillo como eficaz. El modus operandi consistía en quedarse con los paquetes, vaciarlos y, en algunos casos, darles salida en el mercado de segunda mano con holgados beneficios económicos.
Según ha podido saber ARAGÓN DIGITAL, los hechos se remontan a finales de 2024 y principios de 2025 en las instalaciones de Correos Express del polígono Plaza. Allí, uno de los acusados, A. E., que trabajaba como mozo de almacén, interceptó hasta cinco valijas enviadas por una empresa logística con destino a la tienda Orange en Puerto Venecia. En lugar de seguir el circuito habitual, las apartó y se las entregó a los repartidores R. C. P. y A. C. M., cuyas rutas ni siquiera incluían ese destino. De esa manera, entre los tres abrieron los envíos y se quedaron con once teléfonos móviles y dos relojes (valorados en más de 10.800 euros) y devolvieron los paquetes completamente vacíos para que continuaran su recorrido. Ingrata sorpresa la que debieron de llevarse sus destinatarios.
Aquí entró en escena el cuarto y último acusado, Y. I. M., quien siendo también trabajador del mismo centro, actuó por su cuenta en varias ocasiones. Aprovechando su acceso al almacén, se quedó con varios de esos dispositivos móviles que debían ser distribuidos y los puso a la venta en plataformas como Wallapop. Entre ellos, varios teléfonos de última generación y otros artículos tecnológicos que logró vender por casi 3.000 euros, además de otros intentos fallidos. En total, los investigadores le atribuyen la apropiación de varios terminales que nunca llegaron a sus receptores finales.
El procedimiento judicial recogía inicialmente acusaciones por delitos continuados de apropiación indebida y pertenencia a grupo criminal, con peticiones de hasta un año y medio de prisión más seis meses adicionales por pertenencia a grupo criminal para tres de los acusados. Sin embargo, el juicio ha quedado resuelto tras un acuerdo de conformidad alcanzado entre las partes, lo que ha evitado su celebración y ha reducido considerablemente las penas condenatorias interesadas inicialmente.
Así, Y. I. M. ha aceptado una pena de seis meses de cárcel por apropiación indebida con la atenuante de reparación del daño tras consignar 5.000 euros, de los que deberá abonar finalmente 3.883,43 euros de responsabilidad civil. Por su parte, A. E., R. C. P. y A. C. M., estos dos últimos defendidos por la abogada Olga Oseira, han sido condenados a diez meses de prisión por apropiación indebida y a otros seis meses por pertenencia a grupo criminal, con una responsabilidad civil individual de 3.960 euros.
Para estos tres últimos, además, se ha acordado la suspensión de la ejecución de la pena durante dos años, condicionada a no delinquir en ese periodo, abonar 165 euros mensuales durante 24 meses hasta cubrir la indemnización y cumplir 60 días de trabajos en beneficio de la comunidad.

