Concluye el juicio por el asesinato machista en Escatrón: “Me duele que el sistema haya fallado una vez más"

El acusado de asesinar a su exmujer en Escatrón, de 75 años, a la derecha y de espaldas en la Audiencia Provincial de Zaragoza. Foto: Pilar Álvarez
La defensa pide al jurado popular que se tenga en cuenta el delirio celotípico del acusado y sus tres hijos solicitan la prisión permanente revisable por el asesinato de su madre

Se aproxima el final del juicio por jurado popular que decidirá el futuro del hombre que asesinó a su exmujer en Escatrón durante la madrugada del 10 de septiembre de 2022. Celebrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza, las partes han presentado sus conclusiones e informes finales antes de entregar el Objeto de Veredicto a los nueve miembros del jurado el próximo lunes. Para Ezequiel H. G., de 75 años, sus tres hijos piden la prisión permanente revisable por el asesinato de su madre, a quien consideran “se encontraba en situación de vulnerabilidad”. La defensa, por su parte, ha intentado desmontar esta versión y considera que la víctima “tenía problemas de salud típicos de una persona de 70 años”. A su vez, el abogado defensor ha alegado el delirio celotípico del acusado que si bien no serviría para eximir la responsabilidad completa por los hechos, sí podría reducir la condena como atenuante si el jurado finalmente lo tiene en cuenta.

“Me duele que el sistema no haya funcionado una vez más y que la Administración no tomara más pedidas para evitar lo sucedido”, ha comenzado el fiscal durante su alegato final. Eso sí, no ha dudado en subrayar al Tribunal del Jurado “la demostración de que si el asesino quiere consumar el acto, lo va a terminar haciendo”. La víctima, Mari Carmen, sufrió durante años insultos y descalificaciones tales como “huérfana” o “no vales para nada” por parte del acusado, con quien estuvo casada casi medio siglo. En 2021, un año antes de los hechos, se divorciaron y sobre Ezequiel H. G. pesaba una denuncia por amenazas y una orden de alejamiento respecto a su exmujer que terminó quebrantado cuando la asesinó.

EL ACUSADO “APROVECHÓ LAS CIRCUNSTANCIAS PARA COMETER EL CRIMEN”

“Hay que tener en cuenta el maltrato habitual al que Mari Carmen estuvo sometida”, ha continuado el Ministerio Fiscal al hilo de mostrar al jurado “episodios que no fueron aislados” y confirmados por los testimonios del entorno de la víctima. “Los hijos intentaron mediar con el padre hasta el último momento”, ha mantenido el representante de la Fiscalía, quien además considera que no hubo ensañamiento en el asesinato aunque sí que el acusado “aprovechara las circunstancias para perpetrar el crimen”.

“No cometió los hechos por un impulso”, ha asegurado el fiscal en relación a unos hechos que se produjeron “de noche, en una vivienda vallada y relativamente aislada y que el acusado conocía perfectamente”. Asimismo, ha decidido tener en cuenta, a su pesar, la atenuante de confesión tras el testimonio vertido ayer por los agentes de la Guardia Civil a los que Ezequiel paró en mitad de la noche tras asestar numerosos golpes a su exmujer con una pata de cabra: “Acabo de matar a mi exmujer”, les manifestó, para después conducirles hasta la escena del crimen.

Mari Carmen aún estaba viva cuando llegaron los sanitarios, y aunque fue sometida a dos intervenciones quirúrgicas, falleció a los tres días en la UCI del Hospital Miguel Servet de Zaragoza por las graves lesiones que presentaba en la cabeza. “Tenemos que aceptar que a veces no hay explicación a lo sucedido. Simplemente es malo”, ha mantenido la Fiscalía al tratar el tema de la eximente por celotipia que quiere demostrar la defensa del autor del asesinato, en manos del abogado Francisco García Berenguer. “Llevaba 45 años con la misma conducta y el móvil es económico”, ha asegurado el fiscal, quien solicita una pena de 29 años de cárcel.

LOS TRES HIJOS DEL ACUSADO PIDEN PRISIÓN PERMANENTE REVISABLE

Los tres hijos del matrimonio, Arantxa, Ana Belén y Ezequiel, han ejercido la acusación particular contra su padre a través de la letrada Pilar Azcón Baile. Acongojados, coléricos y sin poder contener el llanto en los cuatro días que se ha prolongado el juicio y el cual han contemplado desde primera fila, consideran que “no hay ninguna cuestión de celos que motivara el crimen”. “La razón es económica, como se ha demostrado en toda la prueba”, ha ratificado su letrada.

Consideran, igualmente, la alevosía y el ensañamiento en el delito de asesinato, así como la “especial vulnerabilidad de su madre”, quien sufría coxartrosis e insuficiencia mitral. “La víctima estaba dormida cuando Ezequiel la mató”, ha expresado la abogada de la acusación particular ante la interrupción y negativas que el acusado ha mostrado ante su informe. La abogada de los hijos no considera la eximente ni atenuante por trastorno mental y pide la prisión permanente revisable.

El letrado de la Comunidad Autónoma, José Luis Gay, que ejerce de acusación popular en el proceso, se ha explayado para explicar al jurado “la acreditada relación de poder que ejercía el acusado sobre la víctima”. Para el autor de los hechos interesa una condena por asesinato teniendo en cuenta la alevosía, el ensañamiento, la reincidencia y las agravantes de parentesco y por razón de género. A ello se suman las amenazas y quebrantamiento de condena, interesando una pena de 28 años de prisión.

“¿Cómo no voy acusar también por el delito de amenazas?”, ha preguntado retóricamente en referencia a las amenazas de muerte a Mari Carmen que el acusado verbalizó a una de sus hijas durante una llamada diez días antes de los hechos: “A esa hija de puta la voy a matar porque no se va a llevar nada de mí”. A su vez, exige al imputado el pago de los casi 4.500 euros de gastos sanitarios del Salud y una responsabilidad civil de 100.000 euros a cada hijo y 20.000 euros a cada uno de sus tres nietos.

LA DEFENSA PIDE LA EXIMENTE INCOMPLETA POR EL DELIRIO CELOTÍPICO

Finalmente la defensa, en manos del abogado Francisco García Berenguer, se ha dirigido al jurado “no para pedirles fe ciega”, sino “para que tengan en cuenta las pruebas y la infinidad de grises donde reside la labor del jurista” que ellos ejercerán declarando culpable o no culpable al acusado. El abogado defensor elude el delito de maltrato al considerar que el autor de los hechos tenía una enfermedad mental diagnosticada. “No lo digo yo, sino su propia esposa, como se pudo escuchar ayer en una grabación”. Tampoco acepta la presunta vulnerabilidad de la víctima: “ni iba en silla de ruedas ni necesitaba de un bastón para andar; tenía los problemas de salud típicos de una persona de 70 años”, ha insistido.

Sí reconoce las amenazas, aunque no el ensañamiento en el asesinato. “Las otras partes se han excedido en los agravantes, y esto es un crimen alevoso, no más”, ha sostenido. Pero, sin duda, su informe final se ha centrado sostener el trastorno de delirio celotípico que sí ha quedado demostrado por los forenses del IMLA aunque no afectara considerablemente a sus capacidades volitivas el día del crimen. “Se debe reconocer invariablemente como atenuante, y en este caso como eximente incompleta”, ha señalado el letrado defensor, quien matiza que se trata de “una enfermedad catalogada como afectación mental y de la cual el acusado lleva diagnosticado desde hace 12 años”.

Ha modificado sus conclusiones iniciales y ha pedido una condena de 3 años, siete meses y 15 días de prisión por el asesinato y dos multas de 270 euros por las amenazas y el quebrantamiento de la medida cautelar. De manera alternativa, eleva a 7 años y nueve meses de prisión la pena por los delitos de asesinato y amenazas. Como responsabilidad civil, ha hecho referencia al pago de 10.000 euros que su cliente ya abonó así como el traspaso de todos sus bienes a sus tres descendientes, por lo que exige que también se tenga en cuenta la atenuante de reparación del daño.

El acusado, quien ayer manifestó querer hablar “cinco o diez minutos” durante el turno de la última palabra, ha preferido no decir nada esta mañana. El jurado se reunirá el lunes que viene después de ser entregado el Objeto de Veredicto y tomará una decisión.