Las claves del asesinato de "Beny" en Plasencia de Jalón: una encerrona, un disparo y la premeditación de los detenidos

Las cámaras térmicas han permitido reconstruir el asesinato en Plasencia de Jalón del pasado mes de diciembre. Foto: Cedida a Aragón Press
La reconstrucción de la Guardia Civil sitúa a la víctima en una secuencia cerrada desde horas antes del crimen, con movimientos coordinados, una huida a pie en plena noche y un final violento en un paraje aislado donde trataron de hacer desaparecer el cadáver de la víctima, un hombre de 29 años

Lo que durante más de tres meses ha permanecido bajo secreto de sumario empieza ahora a dibujar con bastante precisión la madrugada en la que Francisco Hernández, "Beny", de 29 años, fue asesinado en Plasencia de Jalón. Con parte de la causa ya levantada, la investigación de la Guardia Civil refleja una secuencia que no encaja con una pelea improvisada como podría haber parecido en un inicio, sino con una planificación previa que desembocó en una persecución y un posterior intento de borrar cualquier rastro de lo ocurrido.

Las pesquisas condujeron hasta Rafael G. C., alias ‘Pato’, Salvador A. G. G. y José G. H., a quienes se les atribuye una actuación conjunta sostenida antes, durante y después del crimen. ARAGÓN DIGITAL ha tenido acceso a los documentos de la investigación que dirige la plaza 2 del Tribunal de Instancia e Instrucción de La Almunia de Doña Godina.

La causa se abrió tras el hallazgo del cadáver, el 2 de diciembre de 2025, en las inmediaciones de la planta fotovoltaica Los Navarros I. El cuerpo apareció semicalcinado, todavía humeante, descalzo, con una cincha atada a un tobillo y con múltiples lesiones en las zonas que el fuego no había destruido. Junto a esa escena, a unos metros de del cadáver, los agentes del Instituto Armado localizaron también un Ford Mondeo calcinado, vehículo habitual de la víctima, y una prenda ensangrentada con signos compatibles de disparo.

La autopsia del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) cuantificó y puso palabras a los escabrosos detalles del asesinato. Los forenses concluyeron que la muerte fue violenta y de origen homicida, y señalaron como causas fundamentales una herida por arma de fuego con escopeta de perdigones en tórax y brazo izquierdo y un traumatismo craneoencefálico abierto severo. También dejaron claro que el cuerpo de ‘Beny’ fue incendiado después de la muerte y que perseguía, probablemente, “destruir el cadáver de forma intencionada”.

EL PRINCIPIO DE LA NOCHE YA APUNTABA A ALGO PREMEDITADO

La reconstrucción arranca horas antes de la comisión del delito, en una gasolinera de Épila. Según las cámaras analizadas por la Guardia Civil, Francisco llegó allí en un Citroën C4 de Salvador A. G. G. Bajó con una garrafa negra pequeña y, junto a Salvador, la llenó de combustible antes de marcharse. En el coche, además, había al menos una tercera persona en la parte trasera. Ese detalle, leído ahora con la perspectiva del sumario, deja de ser anecdótico y pasa a formar parte de una noche que, según la tesis policial, ya venía preparándose.

Secuencia de imágenes donde se observa a los tres presuntos autores delante del Jeep. Foto cedida a Aragón Press

Los investigadores sitúan después a la víctima en casa de su hermano, el último familiar que lo vio con vida, antes de que el recorrido siguiera hacia Plasencia de Jalón. Allí entran en juego los lectores de matrículas y las cámaras del entorno. La Benemérita ubica en la zona el Ford Mondeo asociado a Francisco y el Citroën de Salvador, y más tarde también un tercer vehículo, un Jeep Grand Cherokee vinculado a Rafael G. C., alias ‘Pato’. La cronología de esos movimientos es una de las bases sobre las que se construye toda la acusación.

A partir de ahí, las indagaciones sostienen que a ‘Beny’ lo condujeron hasta un camino sin salida junto a una casa abandonada. Su coche quedó al fondo. El Citroën de Salvador, según el informe, se colocó en el camino principal cortando la salida. Para la Guardia Civil, esa disposición no fue casual. Entiende que José G. H. quedó vigilando las inmediaciones mientras los otros dos cerraban el movimiento del vehículo de la víctima. La imagen que se desprende del sumario es la de una encerrona en un lugar apartado y de noche, donde no suele pasar mucha gente.

EL CAMINO CORTADO Y LA HUIDA DESESPERADA DE ‘BENY’

Las cámaras térmicas permiten seguir lo que vino después y sin duda han sido un elemento clave para las posteriores detenciones. En un momento dado, Francisco salió del coche y trató de huir a pie campo a través. Entonces, según los investigadores, “fue perseguido con su propio Ford Mondeo, conducido por Salvador, con Rafael en el asiento del acompañante y José señalando desde fuera por dónde escapaba”. En uno de esos instantes, las imágenes de temperatura captan un fogonazo en el coche y, poco después, ya en una toma térmica más cercana, Rafael aparece bajando del vehículo con un arma larga cuyo cañón, según la Guardia Civil, todavía desprendía calor.

Y es que la autopsia no hizo más que confirmar esa hipótesis. Los forenses mantienen que Francisco “recibió al menos un disparo de proyectiles múltiples, probablemente de escopeta, a una distancia de entre 0,80 y 1 metro”. El impacto afectó al tórax y al brazo izquierdo, y las lesiones del antebrazo fueron interpretadas como compatibles con una acción defensiva, como si hubiera intentado protegerse en el último momento. La investigación entiende que no fue un disparo lejano ni confuso, sino un tiro certero y a quemarropa en plena huida.

Detención de uno de los presuntos autores bajo el marco de la operación Heliosencia. Foto: Guardia Civil

Pero el crimen no terminó ahí. Ahora los presuntos autores debían deshacerse del cadáver. El informe del IMLA describe además múltiples golpes en la cabeza, compatibles con un objeto contundente, que provocaron fracturas abiertas y una devastadora lesión cerebral. En esas heridas sí se apreciaron signos de vitalidad, lo que lleva a los médicos a concluir que la víctima seguía con circulación sanguínea cuando recibió ese ataque. Después, ya muerto o agonizante, el cuerpo presentaba cortes e incisiones en la cara y el cuello, así como pérdida traumática de piezas dentales y otras lesiones que los forenses consideran post mortem y compatibles con un intento de dificultar la identificación.

La siguiente fase, siempre según el sumario al que ha tenido acceso ARAGÓN DIGITAL, fue el traslado del cadáver. Las lesiones en los talones y las marcas en tobillos y muñecas llevaron a los forenses a concluir que fue arrastrado sobre una superficie irregular. Las cámaras térmicas recogen precisamente ese instante, cuando el Jeep Grand Cherokee vuelve al lugar, saca el Ford Mondeo del talud en el que había quedado atascado y, ya más tarde, avanza arrastrando un cuerpo inerte mientras el Mondeo circula detrás. El destino final fue una pequeña loma próxima, donde prendieron fuego primero al cuerpo y después al coche.

LOS PRESUNTOS AUTORES FUERON DETENIDOS EN MARZO

Para la Guardia Civil, la fuerza de la causa no descansa en una única prueba, sino en la suma de todas. Las matrículas sitúan los vehículos, las cámaras de seguridad y térmicas permiten seguir los movimientos clave y, además, Criminalística halló en la escena del crimen el perfil genético de Rafael. Con esos elementos, la jueza autorizó en marzo las entradas y registros en Lumpiaque, Bárboles, Grisén y Paterna, dentro de una operación simultánea que culminó con la detención de Rafael, Salvador y José y su posterior ingreso en prisión.

En la operación de la Guardia Civil se incautaron numerosas armas a los detenidos.

La investigación los sitúa como parte de un mismo entramado criminal, “con papeles diferenciados pero coordinados antes, durante y después del asesinato”. En mitad de la instrucción se libra también la batalla por el móvil del crimen. La abogada penalista Marina Ons, una de las letradas de los detenidos junto a Olga Oseira, cree que el origen de todo podría estar en una deuda que ‘Beny’ pudo haber contraído y que podría guardar relación con la compraventa de un gallo y una gallina. La familia del fallecido, por su parte, está personada en la causa a través del abogado Javier Elía.

Lo que deja ahora el sumario, en todo caso, es una cronología muy concreta de aquella fatal madrugada. Una gasolinera, una visita previa, un camino cortado, una huida a pie, un disparo a muy corta distancia, una persecución en mitad del campo, golpes brutales en la cabeza y un intento final de hacer desaparecer el cuerpo entre el fuego y la oscuridad. Visto así y más de cuatro meses después, el crimen de Plasencia de Jalón se parece menos a una noche confusa y más, según la investigación de la Benemérita, a una emboscada cerrada sobre una víctima a la que primero aislaron, después acorralaron y finalmente borraron del mapa.