El autor del apuñalamiento en El Gancho: “No soy ningún angelito, pero la cárcel me ha hecho pensar”

Riad Roumani apuñaló a su antiguo amigo, Oussama A. en una calle de El Gancho, causándole una herida que casi le hace perder la vida
gancho
photo_camera Riad Roumani, acusado de intento de homicidio, durante la vista oral del juicio en Zaragoza. Foto: Pilar Álvarez

“Pido perdón, estaba muy enfarlopado y mi intención nunca fue matarle”, ha declarado Riad Roumani, el joven de origen argelino acusado de intentar acabar con la vida de Oussama A. la mañana del 19 de julio de 2023 en una calle de El Gancho. En prisión preventiva desde entonces, el procesado por homicidio en grado de tentativa intentó huir después de la comisión de los hechos antes de ser atrapado en un pueblo de Tarragona mientras huía del país. Esta mañana, ha reconocido los hechos en la Audiencia Provincial de Zaragoza presentándose ante el Tribunal como un drogadicto y un traficante que “confía en la justicia”.

Un individuo “muy peligroso”, según informó la Policía Nacional en la difusión de una imagen del acusado en la que pedía la colaboración ciudadana durante los dos días que Riad estuvo huido. Tanto la fiscalía, como la acusación particular, en manos de Francisco Javier Antoranz, han elevado la pena a asesinato en grado de tentativa, pidiendo 11 y 14 años y 11 meses de cárcel, respectivamente. La defensa de Riad Roumani, a cargo de Carmen Sánchez Herrero, considera los hechos como un intento de homicidio y pide que se tenga en cuenta el atenuante de drogadicción y una leve merma en la capacidad cognitiva de su cliente.

En el banquillo de los acusados se ha sentado un segundo joven de origen marroquí, A. E. B., quien se vio envuelto en una pelea física con la víctima, Oussama A., minutos antes del apuñalamiento. Juzgado por un delito leve de maltrato sin lesión, su abogado, José Vicente Ariño, ha manifestado que, con la acusación de su cliente “solo se busca un detonante para el posterior delito de Riad”, y ha pedido la absolución total de su cliente.

UNA PUÑALADA QUE ATRAVESÓ HASTA TRES ÓRGANOS VITALES

Durante la diseminación de los hechos se ha constatado que la víctima y su novia, Arina M., paseaban juntos por El Gancho cuando ella subió a su piso para cambiarse de ropa. Al bajar, encontró a su novio Oussama A. tirado en el suelo mientras era vapuleado por A. E. B., quien se fue con su patinete dejando a la víctima con la camiseta rota, pero sin ninguna herida aparente. Ante lo sucedido, la pareja decidió ir a denunciar al Ayuntamiento y a la Policía, pasando antes por casa para que Oussama se cambiara la parte de arriba. Fue entonces, mientras ambos estaban de nuevo en la calle, cuando Riad Roumani apareció en escena.

Tras salir de su portal de Cerezo 42, Riad asestó una puñalada en la parte izquierda de la caja torácica de Oussama que atravesó el lóbulo inferior de un pulmón, el pericardio y llegando hasta el corazón. No satisfecho, el acusado intentó una segunda puñalada, pero la víctima la esquivó echándose hacia atrás. Ante la cantidad de sangre en la escena, Riad Roumani huyó sin mirar hacia atrás. La víctima cayó al suelo casi inconsciente, y su novia, Arina, lo llevó hasta el ambulatorio de San Pablo, situado apenas a 100 metros del lugar de los hechos.

_acusado_1
Los acusados se han sentado en el banquillo de la Audiencia Provincial de Zaragoza

“Si no hubiera sido por la rápida intervención médica prestada en el centro de Salud próximo al lugar, la herida le hubieran causado una muerte segura”, ha sostenido una de las forenses ante el Tribunal de la Sección Tercera. Las consecuencias de la herida, que podría rondar entre los 10 y 15 centímetros de profundidad, obligaron a que Oussama fuera trasladado de urgencia al Hospital Miguel Servet, donde pasó seis días en la UCI y 70 más ingresado.

EL DILEMA DEL CUCHILLO, ESCONDIDO O A PLENA VISTA

En su declaración, Riad Roumani se ha descrito como un traficante de droga que mantenía a Oussama, su víctima, hasta el punto de darle porros y cocaína sin que éste le pagara. “Con su novia también venía a buscar droga y luego los revendía a un precio mayor”, ha llegado a decir el acusado. Estos “problemas de la droga” y los supuestos motes proferidos desde Oussama hacia él como “Espagueti” no habrían sido, aún así, el detonante de los hechos. “Me empezó a pedir porros gritándome desde la calle hasta que se metió con mi madre”, ha apuntado Riad, “algo que no soporté, y por eso bajé al portal con el cuchillo en la mano, para asustarle”, ha confesado.

Si el acusado salió del portal de calle Cerezo 42 con el puñal en la mano, o bien escondido detrás de la espalda, ha sido objeto de discusión durante el transcurso de la vista oral de esta mañana. Mientras que la fiscal y la acusación particular mantienen que Riad llevaba el cuchillo escondido en la parte trasera de su pantalón, como así han refrendado la víctima, Oussama, y su novia; la defensa ha sostenido que el acusado ya tenía el cuchillo en la mano cuando entró en escena, por lo que no habría un ataque sorpresivo.

LA NOVIA DE LA VÍCTIMA, EMBARAZADA DE 11 SEMANAS EN EL MOMENTO DE LOS HECHOS

El Ministerio Fiscal, no obstante, ha insistido en la alevosía con la que se habría producido el delito, “a través de una puñalada certera con clara voluntad de matar”, lo que implicaría una intención premeditada en los actos del acusado. Por ello, pide 11 años de prisión y 10.500 euros de responsabilidad civil más los gastos del Salud por el tiempo que estuvo ingresado la víctima. Por su parte, la acusación particular, a cargo del letrado Francisco Javier Antoraz, también cree que se trata de un delito de asesinato en grado de tentativa, aumentando la pena a 14 años y 11 meses, así como una indemnización de 37.000 euros. El motivo de la puñalada estaría en que Oussama quisiera una vida nueva junto a su novia, embarazada de once semanas en aquel momento. “Que dejara de tener un modo similar a los acusados, alejado de las drogas y los conflictos, no le sentó nada bien a Riad”, ha mantenido el abogado.

La letrada Carmen Sánchez Herrero ha insistido en que se tenga en cuenta el atenuante de drogadicción de Riad, como ya sucedió en otros procedimientos del joven argelino; y ha pedido que se condene al acusado a dos años y medio de cárcel por la tentativa de homicidio. “Si le hubiera querido matar, lo hubiera hecho”, ha indicado la abogada, que no entiende que se haya hablado de su cliente “como si la víctima estuviera muerta, cuando no lo está”.

Visto para sentencia, el autor confeso del apuñalamiento en El Gancho producido hace 15 meses continuará entre rejas de manera preventiva. “Confío en la justicia. Sobran las palabras”, ha clamado Riad Roumani antes de ser llevado de vuelta al furgón que lo había trasladado hasta Galo Ponte horas antes.

Más en SUCESOS