El auge de una droga en Zaragoza que cada vez más personas consumen
La Policía Nacional desmanteló el pasado jueves en Zaragoza un punto de venta de droga en El Gancho donde se incautaron 131 comprimidos de pregablalina, un medicamento anticonvulsivo que se recetaba para tratar la epilepsia pero que ahora se utiliza también para tratar la ansiedad o el dolor nervioso. Fármaco comercializado en España desde 2005, su uso indebido es cada vez más habitual, pudiendo hacer dependientes a quienes lo consumen de manera ilegal. Una droga que tras el último suceso en el que tres jóvenes argelinos fueron detenidos por un presunto delito de tráfico de drogas, revela su presencia en la capital aragonesa y la importancia de concienciar sobre sus posibles consecuencias adversas.
La operación policial en Zaragoza refleja su incorporación en un mercado ilegal que no solo se extiende por diferentes puntos de España, sino también de Europa, de donde proviene. Concretamente en Reino Unido, y según un estudio sueco tras una investigación de ‘The Sunday Times’, la pregabalina se ha recetado a más de 8 millones de personas. Sólo en los últimos años se han producido alrededor de 3.400 muertes relacionadas con este fármaco en las islas británicas. 779 de ellas solo en 2022 frente a las 9 de la década anterior.
- ¿QUÉ ES LA PREGABALINA?
- EFECTOS SECUNDARIOS Y ADICCIÓN QUE PRODUCE POR LA EUFORIA Y RELAJACIÓN
- ¿EXISTE SOLUCIÓN PARA LAS PERSONAS ADICTAS A LA PREGABALINA?
- UN PROBLEMA QUE YA AFECTA A ESPAÑA
¿QUÉ ES LA PREGABALINA?
Las cifras y el eco que se han hecho los medios europeos en torno a estas operaciones anti droga y su cada vez más latente presencia en la sociedad han puesto de relieve los peligros potenciales de este medicamento que va con receta, con un nuevo capítulo en suelo europeo en cuanto a la adicción a las drogas como telón de fondo. ¿Pero qué es exactamente este fármaco?
Conocida por sus nombres comerciales y marcas como Axalid, Alzain y Lyrica, la pregabalina es un medicamento anticonvulsivo que en sus orígenes se usaba para tratar la epilepsia, aunque su uso en los últimos años también se ha extendido para pacientes con dolor nervioso y ansiedad.
En España se vende desde 2005, cuando su venta fue aprobada por la Agencia Europea del Medicamento, y actúa reduciendo la actividad eléctrica anormal del cerebro en personas con epilepsia, controlando las sustancias químicas que provocan la ansiedad mediante el bloqueo de neurotransmisores específicos, según el Servicio Nacional de Salud británico (NHS).
Las dosis habituales no deben superar los 600 miligramos, y siempre con receta, los pacientes toman entre 2 y 3 pastillas al día. En 2019, se convirtió en un medicamento de clase C bajo la Ley de Uso Indebido de Drogas de 1971, por lo que es ilegal poseerlo sin una receta. Esos controles se debieron al "aumento de muertes", llegó a decir el gobierno del Reino Unido.
EFECTOS SECUNDARIOS Y ADICCIÓN QUE PRODUCE POR LA EUFORIA Y RELAJACIÓN
Aunque suelen ser leves, los efectos secundarios que la pregabalina produce figuran dolores de cabeza, somnolencia, diarrea, cambios de humor, náuseas, hinchazón de extremidades, visión borrosa, dificultades de erección, problemas de memoria y aumento de peso. Aunque es beneficiosa para tratar las afecciones para las que está pensada, tiene un componente adictivo por el estado de euforia y relajación que produce, especialmente si se utiliza con fines ociosos.
La Agencia Española del Medicamento recoge que la pregabalina "puede causar drogodependencia, que puede aparecer a dosis terapéuticas", por lo que no es habitual que personas con un historial de drogodependencia también sean vulnerables a volverse adictas a este fármaco. La tolerancia que puede llegar a inducir es peligrosa, necesitando dosis más altas para lograr el mismo efecto de relajación.
¿EXISTE SOLUCIÓN PARA LAS PERSONAS ADICTAS A LA PREGABALINA?
Según el portal ‘Euronews’, los afectados por este fármaco transformado en droga si se hace un mal uso, han recurrido a espacios de apoyo y ayuda en Internet como el grupo privado de Facebook "Lyrica Survivors (Pregabalin and Gabapentin Support)", que cuenta con más de 15.000 miembros.
"Este fármaco ha destrozado la vida de muchas personas: pérdida de la vida, del empleo, problemas legales por alteración del estado mental a causa del fármaco, niños separados del hogar, familias que se separan, dificultades económicas y, por supuesto, discapacidad permanente en muchos casos", explica Amy Ireland, administradora del grupo de la red social Facebook.
La mayoría de los miembros buscan orientación sobre cómo dejar de tomar el medicamento, y el principal objetivo del grupo es concienciar sobre los efectos de dependencia de este tipo de fármaco conocido como gabapentinoide.
"Los tres principios básicos para dejar de forma segura los gabapentinoides como la pregabalina son, en primer lugar, hacerlo lentamente. Las personas pueden tardar meses o incluso años en dejar los fármacos que han tomado durante muchos años", explica Horowitz, que dirige una clínica en Londres para ayudar a las personas a dejar de tomar fármacos psiquiátricos y publicó el mes pasado un manual clínico llamado "Maudsley Prescribing Guidelines". Los otros dos principios pasan por una disminución hiperbólica, que consiste en reducir gradualmente la cantidad que se toma; y tener en cuenta los factores de riesgo de cada persona.
UN PROBLEMA QUE YA AFECTA A ESPAÑA
El peligro de la pregabalina ya es una realidad en España y una de las causas de sobredosis accidentales que aumenta más rápidamente en el continente europeo. Su consumo sin prescripción médica y sin un seguimiento puede generar problemas de sueño y de peso o bien afectar a los sistemas cognitivos y de memoria.
Su mezcla con alcohol y otras drogas puede ser letal, y algunos expertos han señalado que la mayoría de las muertes relacionadas con la pregabalina se producen cuando se toma en combinación con opiáceos.
La última operación de la Policía Nacional en Zaragoza, del pasado jueves 6 de marzo, ha puesto de relieve la situación de alerta, en parte por un potencial problema no solo de adicción sino también de tráfico de sustancias estupefacientes.
La comercialización de estos medicamentos fuera de los cauces legales puede constituir un delito contra la salud pública (art. 361 del Código Penal), ya que su administración sin control médico supone un grave riesgo para la salud de los consumidores. Los detenidos, tres jóvenes de entre 24 y 27 años, que no desempeñaban ninguna actividad remunerada, pasaron a disposición del Juzgado de Instrucción en funciones de guardia el día este viernes, 7 de marzo, decretando su titular libertad con cargos.