Asegura que era un testaferro del dueño de Fincas Atlanta y niega que se apropiara de 88.000 euros

La Audiencia de Zaragoza ha juzgado este miércoles a un hombre acusado de apropiarse de 88.000 euros de las cuentas de Eduardo Lacasta Lanaspa, el principal propietario de Fincas Atlanta. Ambos fueron detenidos en 2013. El acusado ha negado los hechos y ha asegurado que era un testaferro de Lacasta. También está acusado su hermano.

Zaragoza.- Mientras el juicio por la presunta descapitalización de unos 50 millones de euros del entramado inmobiliario de Fincas Atlanta sigue pendiente de fecha, los tribunales aragoneses continúan juzgando asuntos relacionados con este grupo. Este miércoles, la Sección Tercera de la Audiencia de Zaragoza ha comenzado a juzgar a Alfredo y Raúl L. S., dos hermanos a quienes el fiscal acusa de un delito de apropiación indebida.

Para Alfredo L. S. pide tres años de cárcel porque, según entiende el Ministerio Público, se apropió de forma indebida de 88.000 euros de las cuentas del principal propietario de Fincas Atlanta, Eduardo Lacasta Lanaspa, realizando varias extracciones de dinero. Para su hermano solicita un año de cárcel por recibir 13.250 euros del montante total.

Eduardo Lacasta, a través de su abogado, solicita cinco años de cárcel para Alfredo L. S. y tres para su hermano. Mientras, la defensa de los acusados, ejercida por el abogado Rafael Ariza, pide la absolución.

Alfredo L. S. y Eduardo Lacasta fueron detenidos en mayo de 2013 y, de hecho, el segundo llegó a ingresar varios meses en prisión provisional. Es el principal acusado del caso Fincas Atlanta en el que afronta 16 años y medio de cárcel.

En su declaración, Alfredo L. S. ha reconocido este miércoles a preguntas del fiscal que era el "testaferro" de Lacasta: "Estaba ahí para poner la cara y firmar lo que me pusieran". Así ha justificado que figurara como administrador de la empresa Servicios y Sistemas Hosteleros que gestionaba, entre otros, el Hotel París en Zaragoza. Asegura que en los doce años que estuvo trabajando con Lacasta pasó por "18 o 20 empresas diferentes de él" y niega que fuera socio o propietario de alguna de ellas.

Según ha explicado, contaba con la autorización de Lacasta para disponer de efectivo de sus cuentas y abonar las nóminas de los "40 o 50" empleados que tenía entonces el hotel o realizar otros pagos. Asegura también que fue el dueño de Fincas Atlanta quien le dio la orden de abonar 13.250 euros a su hermano Raúl L. S. y que cuando Lacasta estaba en prisión provisional (entre mayo y agosto de 2013) recibía instrucciones de su hermana y de su hijo, "que era quienes iban a visitarle a prisión". Alfredo L. S. está convencido de que Lacasta empezó a demandarle "por todo" cuando se negó a declarar como él quería ante el juzgado que instruía el caso Fincas Atlanta.

Su hermano Raúl L. S. ha defendido por su parte que los 13.250 euros que percibió se le debían "por un finiquito". Lacasta le dijo que le pagaría "poco a poco" y, según ha dicho, no sabía que Alfredo L. S. era el administrador de la empresa que le pagó.

"Un empresario de alta alcurnia" 

Una versión diferente ha ofrecido Eduardo Lacasta. En calidad de testigo, ha declarado que Alfredo L. S. no era su testaferro, sino "un empresario de alta alcurnia" y su socio en los negocios. Incluso ha explicado que se hicieron socios cuando el acusado se ofreció "a buscar solares..." y él decidió colaborar en materia de financiación. De hecho, según su testimonio, Alfredo L. S. llegó a poseer una empresa "que hacía préstamos personales".

Tras su salida de prisión, Lacasta entró en una depresión y fue el contable del Hotel París quien le advirtió de "un agujero" en sus cuentas que le llevó a denunciar a su socio. "Él me dijo que se había llevado ese dinero para sus negocios y que ya me lo devolvería", ha explicado. "Yo me creí que me lo iba a devolver, pero me dijo tú te has llevado 40 millones y has estado dos meses [en prisión], yo por 100.000 euros estaré quince días", ha matizado.

Entre los testigos que han declarado en el juicio se encuentra el contable del hotel. Fue Eduardo Lacasta quien le contrató y era con él con quien trataba habitualmente, según ha dicho, aunque admite que Alfredo L. S. figuraba como administrador: "Ellos sabrán a los acuerdos a los que han llegado". Cuando Lacasta ingresó en prisión, "preguntaba a la gobernanta", es decir, a su hermana. Ha explicado que solían pagar a los empleados "en cheque o en un sobre en efectivo" y que el pago no siempre se producía a principios de mes sino "cuando había saldo en efectivo en la caja".

Una de las recepcionistas del hotel también ha admitido que fue Lacasta quien le hizo la entrevista de trabajo en la sede que Fincas Atlanta tenía en la calle Josefa Amar y Borbón. El juicio quedará visto para sentencia este jueves.