El acusado del atropello mortal en Zaragoza a la salida de una discoteca: “No recuerdo haber cogido el coche”
Hasta 20 años de cárcel podrían caerle a Luigi A. V. M., acusado de atropellar a dos jóvenes que salían de la discoteca Supernova, en Zaragoza, en febrero de 2022, mientras conducía ebrio. El doble atropello causó la muerte de Álvaro, un joven de 18 años, y también causó lesiones leves a Paula, otra joven. Tras lo sucedido, el presunto autor huyó del lugar de los hechos, siendo detenido más tarde por agentes de la Policía. El destino del procesado, que se enfrenta a acusaciones por homicidio doloso, lesiones, omisión de socorro y conducción bajo el efecto de bebidas alcohólicas, conocerá su destino el lunes que viene, cuando un jurado popular dictamine la culpabilidad de sus acciones.
El siniestro, que causó gran conmoción en la ciudad, se produjo en una escena que se había repetido hasta la saciedad, cuando muchos jóvenes salían de la discoteca Supernova, rodeada por la orilla del Ebro a un lado y por la avenida de José Atarés al otro. El vehículo pilotado por el acusado, quien esta mañana ha expresado ante el juez “no recordar subir ni conducir el coche”; venía desde el puente de Santiago y giró por la mencionada avenida hasta dar con este grupo de cuatro jóvenes, de los que dos de ellos fueron atropellados.
El automóvil, un Peugeot 3008, llegó a detenerse ante un semáforo en rojo poco antes de llegar a la gasolinera de la avenida Atarés. El grupo de Álvaro, que iba de espaldas al vehículo, estaba formado por cuatro jóvenes que acababan de salir de la discoteca. Cuando el reloj marcaba las 7.15 horas, el coche conducido por Luigi A. V. M., aceleró, llevándose por delante a Álvaro y a Paula.
Sin ninguna intención de socorrer a los dos jóvenes que acababa de embestir, el acusado reanudó la marcha con intención de ir a casa de sus padres. El joven de 18 años, Álvaro, sufrió un traumatismo craneoencefálico severo que le causaría la muerte 19 horas horas después. Paula, de 19 años, sufrió varias lesiones, dejándole como secuela un dolor en el pie derecho. Karen, una de los dos jóvenes que resultaron ilesos, reclama una indemnización al acusado por daños morales y psicológicos.
EL DESTINO DEL ACUSADO, QUIEN SE ENFRENTA A 20 AÑOS, LO DECIDIRÁ UN JURADO
El primer paso para que el juicio contra Luigi. A. V. M. diera comienzo ha sido la constitución del jurado, que al asumir su responsabilidad, escuchará a todas las partes implicadas para luego deliberar y resultar con un veredicto el próximo lunes 18 de noviembre. “Ustedes, con su sentido común y su experiencia sobre la vida, han sido elegidos para impartir justicia, de vosotros depende condenar o no a este hombre”, ha dicho, solemne, la fiscal Rosa María Senra durante su despacho inicial hacia los miembros del jurado.
Una de las preguntas a las que el Tribunal de jurado deberá responder será si el acusado vio, realmente, a Álvaro y su grupo cruzar por la calzada de la avenida José Atarés el día de los hechos. Y de haber sido así, ¿podría haber hecho algo para evitar el atropello? El letrado Antonio Torrús, que representa al padre de Álvaro, ha expresado que el acusado “fue plenamente consciente de la conducción en el momento de los hechos y no hizo ninguna maniobra para evitarlo". “Los tuvo necesariamente que ver”, ha reafirmado José Enrique Villén, el abogado de la madre y de Paula y Karen, quien también ejerce de acusación particular y sostiene la tesis de homicidio doloso.
José Luis Melguizo, en manos de la defensa de Luigi A. V. M., ha constatado de que se trata de “un asunto desagradable”, aunque apunta a que se trata de un homicidio imprudente, y cree que lo sucedido no puede compararse con otro tipo de supuestos que se incluyen en un homicidio doloso. “Mi cliente no tiene antecedentes y lleva dos años y ocho meses en prisión por lo sucedido”, ha mantenido el letrado.
EL ACUSADO SE EXCUSA: “CREO QUE ME ECHARON ALGO EN LA BEBIDA”
La declaración del acusado no ha ayudado a trazar qué sucedió realmente en esos apenas 100 metros donde sucedió el terrible siniestro. Luigi A. V. M. ha insistido en su versión de los hechos: se fue a tomar algo a una discoteca de la plaza Salamero, un amigo le trajo una copa y poco más o nada recuerda de todo lo demás, ni siquiera de coger el coche y del accidente en sí mismo. “No recuerdo estar al volante, ni cómo llegar a la avenida José Atarés”, ha expresado el acusado, quien también ha dado a entender que podrían haberle drogado antes del atropello.
Durante la semana, testigos y forenses desfilarán por la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Zaragoza para discernir hacia qué lado se inclina la balanza. La fiscal pide 14 de años de prisión, mientras que la acusación particular eleva las penas hasta 20 años de cárcel. No se reclama responsabilidad civil ya se que la compañía de seguro del vehículo ya indemnizó a la familia.