Es uno de los principales frentes de actualidad en el debate público, en especial para la gente joven, y Zaragoza tampoco se libra. La capital aragonesa acogerá a final de este mes, el sábado 30 de noviembre a las 18.30 horas y desde el Paraninfo, una manifestación por el derecho a la vivienda a imagen de las celebradas en los principales puntos del país. En Aragón, ya se han producido concentraciones en los últimos meses en puntos como Huesca y Benasque, promovidas por entidades locales. El testigo lo recoge ahora el Sindicato de Inquilinas, dentro del anuncio de hasta una docena de movilizaciones en ciudades de toda España.
La convocatoria, difundida a través de las redes sociales, viene acompañada de un manifiesto que hace hincapié en las dificultades, “cada vez más”, para acceder a una vivienda. Y es que, continúan, “comprarse una casa está fuera del alcance de la mayoría y el coste del alquiler se ha duplicado en los últimos diez años”. “Es un negocio por el que grandes y pequeños propietarios, inmobiliarias, constructoras, bancos y fondos buitre se llenan los bolsillos aprovechándose de nuestra necesidad de un techo”, aseguran.
“Este contexto de crisis”, como lo califican, exige “medidas urgentes”: la bajada del alquiler al 50%, hacerse cargo de las viviendas vacías y turísticas, el fin de los desahucios, la cancelación de las deudas hipotecarias y el desmantelamiento de las denominadas empresas de ‘desokupación’. Son “un buen punto de partida”, de acuerdo al sindicato, para atajar “problemas de raíz”. Se desconoce por el momento qué colectivos del ámbito aragonés secundarán estas protestas. El Sindicato de Inquilinas tiene su origen en Madrid, si bien desde hace un tiempo han desplegado distintas actividades en el tejido social zaragozano.
A nivel nacional, la organización se ha mostrado muy crítica con el Gobierno de coalición liderado por el PSOE, aunque Sumar, el principal apoyo a la izquierda del presidente Pedro Sánchez, tampoco se libra de las quejas. Miles de madrileños secundaron la marcha del pasado 13 de octubre bajo el lema “Se acabó: bajemos los alquileres”, que tenía en el punto de mira a la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez. Tanto es así que el sindicato ha exigido en repetidas ocasiones su dimisión al frente de esta cartera.
En clave aragonesa, el Ejecutivo regional también se ha mostrado en contra de las exigencias de Moncloa aunque por otras razones. El consejero aragonés de Fomento y Vivienda, Octavio López, aseguró antes de la última cumbre interterritorial del ramo que poner tope a los alquileres era “como tratar un cáncer con antibióticos”. La DGA se remite así a su plan Aragón Más Vivienda, una de las medidas estrella de la legislatura, que abarca la construcción de pisos de alquiler asequible para los jóvenes, los trabajadores en las zonas turísticas, líneas de actuación específicas en función del tamaño de cada población o el aprovechamiento de los suelos educativos o sanitarios que han perdido su función inicial.
Desde la Consejería apuntan que es “una de las prioridades” del Gobierno de Jorge Azcón. “Desde agosto de 2023 a diciembre de este año se van a haber impulsado 1.780 viviendas públicas en todo Aragón. La idea es que no se pare de generar vivienda pública en los próximos años hasta acabar con el problema. Además, se está revitalizando el mercado de Protección Oficial mediante ayudas a promotores y compradores como parte de la solución”, subrayan.
EN DATOS
La citada Benasque es una de las localidades donde los vecinos piden mitigar los efectos derivados del turismo. Por ejemplo, los problemas a la hora de encontrar un inmueble por los altos precios y las segundas residencias. Se han proyectado hasta 29 nuevas viviendas con la línea “Más Vivienda, Mejor Turismo”, de un total de 455 en 38 municipios tensionados. Solo en Sallent de Gállego se ha planteado la construcción de 60, además de otras 18 en Jaca. Las obras comenzarán dentro de dos años, de confirmarse las previsiones del Gobierno de Aragón.
Por su parte, Zaragoza alcanzó el pasado mes de octubre su dato más alto del precio por metro cuadrado: 10,1 euros, según el portal Idealista. Supone un crecimiento interanual del 9,4% dentro de una subida ininterrumpida desde junio de 2021. Existen registros desde los 8,4 euros de noviembre de 2009. Es decir, la capital aragonesa está un punto porcentual por encima del dato más cercano al estallido de la burbuja inmobiliaria. El Casco Histórico (11,4 euros por metro cuadrado), Centro (10,9), Ruiseñores (10,8), Universidad y el entorno de plaza San Francisco y Romareda (10,6) y Miraflores-San José (10,2) son algunas de las zonas más caras.
Huesca registró su máximo histórico en agosto (8,7 euros por metro cuadrado) y ahora se sitúa una décima por debajo. Teruel tocó techo en julio aunque con los precios más bajos en comparación: 7,9 euros, con 7,5 como dato más reciente.
El calendario de manifestaciones del Sindicato de Inquilinas se extenderá también por Barcelona, Burgos, Jerez y Oviedo el 23 de noviembre. En Salamanca, está convocada el 1 de diciembre y la última hasta la fecha, en Bilbao, el 14 del próximo mes. Ya se han producido en Cádiz, Málaga, Murcia, Sevilla (9 de noviembre) y Albacete (10 de noviembre).

