Zaragoza se manifiesta en contra de la violencia vicaria: “Un maltratador no puede ser un buen padre”

Concentración para denunciar la violencia de género vicaria que sufren madres e hijos. Foto: Pilar Álvarez
La concentración busca visibilizar el impacto de la violencia de género vicaria y exigir medidas efectivas de protección y prevención

Alrededor de un centenar de personas se han manifestado este martes en Zaragoza para denunciar la violencia de género vicaria que sufren madres e hijos. Este tipo de violencia es aquella que utiliza a los hijos como herramienta para infligir “el mayor daño a las madres”, manifiesta la portavoz de la Coordinadora de Organizaciones Feministas, Sonia Gracia. Este tipo de agresión no solo atenta contra la integridad física y emocional de los menores, sino que es una forma de controlar a sus madres.

La concentración busca visibilizar el impacto de la violencia de género vicaria, exigir medidas efectivas de protección y prevención, y hacer un llamamiento a la sociedad para que no permanezca “indiferente" ante esta realidad. La capital aragonesa se ha sumado así a la convocatoria nacional para denunciar este tipo de violencia.

Sonia Gracia reivindica que es necesario “revisar el tratamiento que se da a los hijos” porque “a pesar de que sus padres estén condenados por violencia de género, estos siguen teniendo la posibilidad de tener régimen de visitas y los niños están obligados a tener relación con sus padres”. De este modo, explica, no se tiene en cuenta “que vivir en un entorno de violencia, sobre todo en la infancia, les va a influir en su vida”.

Entre las pancartas se podían leer mensajes en apoyo de Juana Rivas, “todas somos Juana Rivas”. Foto: Pilar Álvarez

La portavoz expresa que cualquier tipo de violencia influye a todas las personas, pero es durante la infancia cuando los niños se están desarrollando como personas y es cuando la violencia puede tener “una mayor afectación”. En muchos casos, los hijos no quieren vivir con sus padres y “aun así se les obliga a seguir conviviendo”, subraya. Por su parte, la miembro de la Asamblea 8M de Zaragoza del Movimiento Feminista, Mamen Sendino, expresa que van a seguir repitiendo hasta que cale en la sociedad que “un padre maltratador no puede ser un buen padre”.

Entre las pancartas se podían leer mensajes en apoyo de Juana Rivas, “todas somos Juana Rivas”. Se trata de uno de los casos más públicos de esta temática, pues es una mujer que sufrió violencia de género y violencia vicaria desde el 2009 cuando ella denunció a su marido por este tipo de maltratos. Tras estos hechos, Juana retuvo a sus hijos por “temor” de que su padre pudiera hacerles daño y fue condenada a dos años y seis meses de prisión por sustracción de menores. Recibió un indulto parcial en 2021 que redujo su condena y eliminó la inhabilitación para ejercer la patria potestad de sus hijos.

Actualmente, a uno de los hijos de Rivas se le ha tomado testimonio, explica Sendino, y la jueza vio que había “peligro para que el niño para volver a Italia con su padre”. En estos momentos, se encuentra con su madre a la espera de que los juzgados se hagan cargo del caso y decidan qué sucede con el menor.