Zaragoza se involucra con El Filtrón

Uno de los problemas más acuciantes actualmente –sobre todo en los países en desarrollo- es el acceso al agua potable. Para paliar esta situación, desde la ONG Ceramistas Sin Fronteras se está impulsando una unidad depuradora doméstica, El Filtrón, en la que parte de sus materiales se sirven desde los zaragozanos Laboratorios Argenol.

Zaragoza.- El agua es fundamental para la vida. Pero debe encontrarse en buenas condiciones para evitar que transmita enfermedades. De hecho, en los Objetivos del Milenio, aprobados en 2000, se marca como uno de los retos a conseguir en 2015 “reducir a la mitad el porcentaje de personas que carecen de acceso al agua potable”.

Una de las medidas con las que se podrá conseguir esta meta es El Filtrón, un instrumento que trata el líquido elemento hasta su potabilización. “Es un sistema que sirve para filtrar agua contaminada, de muy bajo coste y que se fabrica con unas tecnologías muy sencillas”, explica la gerente de Laboratorios Argenol, Ivana Ascaso. Esta empresa zaragozana es la encargada de abastecer –a precio de coste- alguna de las materias primas que las factorías encargadas de fabricar el producto no pueden conseguir en sus proximidades.

“El elemento filtrante es una especie de macetero de barro”, recuerda Ascaso. La arcilla está mezclada con serrín que, tras introducirse en el horno, se quema y deja poros. Estos orificios son por los que, posteriormente, pasa el agua. “Una vez que el filtro está cocido, se deja secar y se le da un baño de plata coloidal, que es lo que fabricamos en Zaragoza”. Este metal tiene propiedades bactericidas, consiguiendo eliminar los microbios. Según indican desde la organización IDEASS, este aparato “filtra el agua eliminando su turbiedad y, gracias a la plata, la desinfecta al desactivar las bacterias que puedan colarse por sus microporos”. La capacidad de trabajo óptima del aparato sería la depuración de dos litros por hora.

Además, El Filtrón, gracias a su bajo coste, está teniendo una gran aceptación en países no desarrollados. Es precisamente en estas naciones donde existen más problemas de acceso al agua potable. De hecho, las plantas que fabrican este producto –todas ellas ubicadas en lugares en los que se demanda el bien- recurren a elementos existentes en su entorno, como la arcilla.

Si a esto se añade que la mano de obra no es cara y que Laboratorios Argenol les envía la plata a precio de coste –con un kilo de este material se pueden realizar hasta 7.000 unidades -, hace que el importe final del potabilizador sea muy asequible. En total, siete dólares por un filtro cuya vida útil se encuentra entre un año y año y medio. “La idea de ponerle un precio es para darle algo de valor”, afirma Ascaso.

En cualquier caso, se debe tener cuidado en el manejo del aparato, ya que, al estar fabricado con una cerámica porosa, su fragilidad es mayor. Además, hay que mantener una limpieza periódica del instrumento. De todas formas –y a pesar de estar compuesto a base de arcilla- no corre el riesgo de estropearse por el contacto con el agua.

Sistema de producción

En cuanto a la elaboración de este instrumento, la ONG Ceramistas Por La Paz –promotora de la idea- contacta con otras organizaciones como Cruz Roja, Médicos del Mundo o Intermón Oxfam para que les proporcionen los desplazamientos, y así poder enseñar a los alfareros locales a realizar El Filtrón y a instalar la fábrica. Una vez que la factoría se encuentra en condiciones para producir, sus encargados se ponen en contacto con Laboratorios Argenol para solicitar un kilo de plata coloidal a precio de coste. “Hemos enviado producto a muchos países de África, como Senegal, Nigeria, Kenia, y también de Sudamérica”, recuerda Ivana Acosta.

La parte más importante del Filtrón es el recipiente cerámico, lugar en el que se depura agua

El criterio que siguen en la empresa zaragozana a la hora de distribuir el metal es que la propuesta venga de la mano de la organización impulsora del proyecto. “Ellos son los que dan nuestros datos a los ceramistas locales y, después, contactan con nosotros”.

En la actualidad, hay 25 industrias de este tipo en todo el mundo, que abastecen cada una de ellas a unas 7.000 familias. “La aceptación es bastante buena porque, en comparación con el cloro, no aporta sabor al agua” indica la gerente del laboratorio zaragozano. “Todos los pueblos de alrededor de la fábrica conocen El Filtrón” puesto que las ventajas de este instrumento se dan a conocer entre los habitantes de la zona a través del boca a oreja.

Laboratorios Argenol comenzó a colaborar con el proyecto en 2004. “Desde el momento en que contactaron con nosotros, el interés que ha habido por servirles y poder enviar el metal para estos fines ha sido muy grande”, recuerda Ivana, que destaca el “carácter humanitario” de la iniciativa. “Les hemos servido dándoles prioridad”, recuerda.

Plata coloidal

Las propiedades bactericidas de la plata coloidal no son nuevas. De hecho, se conocen desde la época clásica, cuando los griegos y los romanos guardaban la leche en recipientes de este metal para que se conservase en buen estado durante un periodo más largo. Varios siglos más tarde, durante la conquista del oeste, los colonos añadían un dólar argéntico a los líquidos para que no se estropeasen.

En la actualidad, con este material se pueden hacer diversos productos farmacéuticos. De hecho, gracias al producto que distribuyen desde Laboratorios Argenol, sus clientes elaboran preparados como colirios, cremas, apósitos, tiritas e, incluso, tejidos técnicos.

Otro de los elementos que se realiza en los laboratorios zaragozanos es el yoduro de plata. “Se utiliza para controlar las tormentas de granizo y evitar que caiga pedrisco”, señala Ascaso. Para conseguirlo, se realiza una “siembra” de este compuesto en la atmósfera a través de cañones, lo que permite la creación de unos núcleos que imposibilitan que se forme la bola de granizo, produciéndose precipitaciones antes de que la bola de hielo haya aparecido.

Para que El Filtrón sea eficiente debe depurar dos litros a la hora

En cualquier caso, este proceso no provocaría ningún efecto adverso en la naturaleza. “Se ha hecho un estudio medioambiental en Estados Unidos y se ha visto que no genera contaminación ni residuos”, mientras que la variación climática que se produce “no tiene implicación a largo plazo”. En Aragón, este método se utiliza en las zonas de Cariñena y Alcañiz.

Una larga historia

Los Laboratorios Argenol comenzaron su actividad en 1939 en Zaragoza, y desde entonces no se han movido de la capital aragonesa. Sus primeros años fueron muy buenos debido a la poca competencia existente, tal y como asegura la gerente de la empresa. Tras la Segunda Guerra Mundial, se produjo el boom del medicamento, gracias al cual empresas del sector –que posteriormente se convertirían en multinacionales farmacéuticas- comenzaron a “generar antibióticos muy específicos; todo pura química”, dejando atrás a otras firmas más pequeñas que se basaban en técnicas más naturales para elaborar sus productos. Es hoy cuando se esta recuperando el interés por la plata, al utilizarse como material aditivo en plásticos, mobiliario doméstico o en algunos electrodomésticos, como los frigoríficos.

El metal, aunque encarece mínimamente el producto final, “aporta un valor añadido”. En cualquier caso, el precio de un kilo de este material ronda los 300 euros, pero sus cotizaciones son diarias. En cuanto a la adquisición de este producto en España, se consigue a través de empresas importadoras de metales preciosos, debido a que no hay minas argénticas en territorio nacional.