Los vigilantes de seguridad reclaman al IASS más protección: “Vamos con miedo al trabajo”
Distintos episodios de violencia hacia los vigilantes de seguridad se han sucedido en Aragón durante los últimos meses: una paliza en el centro de menores de Juslibol y dos agresiones en el el Hospital Royo Villanova de Zaragoza y en el San Jorge de Huesca. Por ello, este sector exige más medios, protección y equiparación de pluses.
Decenas de trabajadores se han concentrado este jueves enfrente del Instituto Aragonés de la Seguridad Social (IASS) convocados por UGT Aragón, para reclamar que se dignifique su trabajo, como recogían sus carteles.
RECLAMACIONES DEL SECTOR
La responsable del sector de seguridad en UGT Aragón, Belén Casanovas, ha denunciado la falta de apoyo que tienen en los hospitales, centros de salud y centros de menores, todos gestionados por el IASS: “Los vigilantes en los centros de salud están solos. En los hospitales solo hay dos vigilantes por turno. Aunque la policía suela acudir a nuestra llamada, normalmente ya es tarde”.
La paliza a un vigilante de seguridad la pasada semana en el centro de menores de Juslibol, la agresión hace unas semanas en el Hospital San Jorge y otro incidente igual hace un mes en el Royo Vilanova de Zaragoza, son algunos de los episodios que ha enumerado Casanova.
“Un vigilante de seguridad no tiene ningún aliciente para ir a trabajar, van con miedo a trabajar”, ha afirmado y que, por ello, ha reclamado “más medidas de protección, más compañía” y leyes que le amparen, ante una situación que, según la responsable de seguridad, se extiende por toda España.
SITUACIÓN EN EL ROYO VILLANOVA
Así lo corrobora la experiencia personal de Héctor Celiméndiz, trabajador del Hospital Royo Villanova: “Somos los últimos. Cuando hay una agresión o hay un altercado todo el mundo desaparece, nos quedamos solo nosotros”.
Además, ha reclamado que están mal pagados y que no cobran unos pluses por peligrosidad -dónde más se dan las agresiones es en urgencias y psiquiatría- que sí que cobran en el Clínico, a pesar de que actualmente todos pertenecen a la misma empresa y de que sufren las “mismas agresiones, los mismos altercados y el mismo riesgo”.