La víctima del crimen de Casablanca recibió 32 golpes y murió tras estallarle el hígado
Zaragoza.- El hombre de nacionalidad rumana que presuntamente mató de una paliza a un compatriota en la casa abandonada en la que ambos convivían, en el distrito de Casablanca, propinó a su víctima 32 golpes de diversa entidad. La rompió la nariz, varias costillas, la base del cráneo, le provocó cortes en el cuello, heridas en la cara e incluso trazó una cruz en el pecho. Sin embargo, fue el golpe en el hígado lo que causó el estallido de este órgano y, en consecuencia, el que desencadenó su muerte, prácticamente inmediata.
"El hígado es muy sangrante y esta lesión hace que esa hemorragia sea masiva. Es una lesión muy grave, incompatible con la vida y capaz de producir una hemorragia masiva y rápida", ha relatado este miércoles uno de los forenses.
De las 32 lesiones que presentaba la víctima, Stancu, algunas eran incisas y pudieron ser causadas con un objeto como un cuchillo y otras pudieron ser producidas por patadas y puñetazos. Los forenses fijan la hora de la muerte de este hombre alrededor de las 12.30 horas del 19 de mayo de 2014. Sin embargo, el cuerpo -que presentaba síntomas de una ingesta abundante de alcohol- no fue hallado por la Policía hasta las 16.25 horas.
Durante el juicio también se ha presentado un informe policial que revela que se econtró sangre de la víctima en dos pantalones del acusado, Matei, pero que no se encontró su ADN en los cuchillos hallados en la vivienda dada la gran cantidad de sangre que presentaban. Un hecho que, según la Policía Científica, impidió localizar huellas.
El acusado ha pedido la palabra al terminar el juicio ya que cree que "ha caído en una trampa porque las pruebas de ADN que están en el expediente indican con claridad que él no es el autor de los hechos".
También ha declarado este miércoles como testigo Ioan, el tercer hombre que vivía en la casa abandonada de la calle La Paz, en Casablanca, junto a Matei y Stancu. Ha declarado que cuando llegó a la vivienda vio a Matei en la puerta de la cocina con un cuchillo y una botella y que le dijo “yo lo mato y después te mato a ti”. Ha asegurado que, al principio, no llegó a pensar que le iba a matar porque creía que era "una pelea más", pero que después sí sintió miedo. Este testigo ha declarado también que Stancu y Matei “bebían juntos y discutían” y, en ocasiones, “planeaban robos” en establecimientos comerciales. “ Yo me preparaba la comida y me iba arriba”, ha añadido.
Tras escuchar el testimonio de este testigo, el fiscal ha retirado su acusación por el delito de amenazas por el que pedía un año de prisión para Matei. Pide así 13 años de cárcel por un delito de homicidio. La acusación particular, ejercida por la letrada Sara Marco en nombre del hijo de la víctima, eleva su petición hasta los 17 años de prisión.
Por su parte, la abogada del acusado, Olga Antón, ha pedido la libre absolución para su cliente ya que considera que "no hay pruebas contundentes ni objetivas" que demuestren su culpabilidad.