Zaragoza.- La Asociación Asistencia a la Infancia es una organización que desde 1997 viene realizando programas de acogimiento temporal de niños ucranianos afectados por la catástrofe de Chernobyl, procedentes de orfanatos o de familias muy necesitadas. Durante los meses de verano, los niños vivirán con sus familias de acogida, con quienes, en la mayoría de los casos, ya son conocidos desde años anteriores.
El vuelo de la compañía aérea ucraniana ha llegado al aeropuerto de Zaragoza desde Kiev con un retraso de dos horas, además ha coincidido con dos vuelos procedentes de otros puntos de España, lo que ha motivado que la espera de las familias se haya hecho inacabable, pero no ha provocado la disminución de la emoción del reencuentro.
Doscientos tres niños de entre 3 y 17 años de edad y en su mayoría procedentes de 15 orfanatos de la región de Kiev han sido acogidos por sus familias “temporales” -alrededor de 180- muchas de las cuales acogen a dos e incluso a tres niños. Este hecho hace que el encuentro esté cargado de emoción después de un año de separación, en unos casos, y de seis meses, en otros, puesto que algunos de estos chavales han podido viajar hasta España en Navidades gracias a sus familias aragonesas.
Tanto “padres de acogida” como niños han expresado su alegría con besos, abrazos, gritos y alguna lágrima. El vicepresidente de la Asociación, Luis Estallo, ha indicado que ésta es “una experiencia agradable y reconfortante”, además de explicar que para entenderla “hay que vivirla”.
La labor de la Asociación no es únicamente la de acoger a estos niños, también se dedica a mejorar las condiciones de vida de éstos en los orfanatos donde viven, tal es el caso del hogar de menores de Tarasha, que en este momento “ha sido totalmente desalojado”; todos los niños han venido a España, para poder hacer una reforma general del edificio que alberga a estos chavales.
El programa que gestiona Asistencia a la Infancia limita su labor a la acogida, no permitiendo la adopción, algo que se explica estrictamente al acceder a la Asociación y que lo condiciona un acuerdo internacional de La Haya, existiendo casos como el de uno de los miembros de esta organización, Clemente Latorre, que tuvo que traer a otro niño debido a que el anterior fue adoptado por otra familia.