La venta de cotillones se reduce al coincidir Nochevieja en fin de semana
Zaragoza.- El último día del año es día de cotillón. Muchos aragoneses despedirán el año en una de estas fiestas. Es sábado y los hoteles y restaurantes no serán los únicos locales que abran sus puertas al público ya que en muchos otros lugares también se celebrarán fiestas de fin de año.
El cotillón suele cumplir el mismo esquema en casi todos los locales que la ofertan. Se trata de una cena en la que se obsequia a los clientes con una bolsa de cotillón, seguida de un baile con sorteo de regalos y que se alarga hasta la madrugada. Los precios varían en función del establecimiento. Un cotillón en un hotel puede costar a los aragoneses entre 110 y 200 euros, sin embargo los empresarios hoteleros apuestan por esta opción y la hacen más sugerente ofertando cena más alojamiento en el mismo pack.
En los restaurantes el desembolso es menor. De 25 a 50 euros puede costar pasar en una de estas fiestas la Nochevieja. Lo que encarece el precio final de una de estas celebraciones en un restaurante es, muchas veces, la bebida. Algunos lugares ofertan cotillones más asequibles y ofrecen a sus clientes hasta 5 copas. Otros apuestan por la barra libre durante toda la velada.
Los hoteles encuentran en el cotillón un mercado muy pequeño por lo cada año en la capital aragonesa son menos lo que ofertan este tipo de fiestas, tan sólo media docena aproximadamente. El miembro de la Junta de la Asociación de Hoteles de Zaragoza, Paco Tabares, declara que en los hoteles “por tener menos capacidad, se trabaja con 140 a 160 personas que suelen ser las mismas familias que vienen cada año”.
El plato fuerte del cotillón ya no sólo es la suculenta cena, porque son muchos lo hoteles y restaurantes que deleitan a sus clientes de madrugada con una recena fría y caliente o incluso por una deliciosa taza de chocolate con churros.
Este año el día 31 y 1 son fin de semana. Para ambos negocios supone una desventaja que el fin de año caiga en sábado, ya que los sábados todos los locales de la ciudad abren, independientemente de que hagan fiesta de cotillón o no y se produce un vaivén de clientes. El empresario hostelero, Enrique Izuel ha explicado que esto va a suponer un handicap. “Al aumentar la oferta los cotillones grandes van a tener menos afluencia porque en cualquier bar se va a montar una fiesta”, ha comentado Izuel.
La otra cara del cotillón
El exceso de alcohol y la afluencia de público a muchas de estas fiestas puede hacer que la noche vieja sea una noche conflictiva. Izuel, afirma que el problema se agrava cuando se realiza “un acto esporádico, algo que se monta en una plaza de toros o en un pabellón, debido a que la clientela es muy variopinta”. Según el empresario hay que informarse sobre el cotillón al que se acude porque a veces se montan “autenticas batallas campales”.
La Unión de Consumidores de Aragón da una serie de recomendaciones para evitar “recibir sorpresas desagradables de última hora” en un cotillón. Es importante, según la UCE, saber si el local al que acudimos tiene la licencia para llevar a cabo el evento y si cumple con las medidas de seguridad exigidas según su aforo. Así mismo en las entradas debe especificarse el precio, el aforo del local y la garantía de que cumple con las medidas de seguridad. La UCE recuerda que el usuario debe guardarse la invitación o el folleto explicativo para posibles reclamaciones.
El matasuegras y el confeti están esperando en las bolsas de cotillón que se abrirán en unas horas. Las lentejuelas y el traje ya están listos. Los hoteleros y restauradores se afanan en sus salones para todo esté en su lugar para recibir con una fiesta el año nuevo. El cotillón es la fiesta y los aragoneses son los invitados que se reunirán para cenar con los amigos o la familia y despedir el 2005 en una noche llena de magia y jolgorio.