La tronca de Navidad, una tradición por recuperar

La tronca es una tradición navideña que consiste en un tronco hueco que, al ser golpeado, escupe golosinas. Aunque se ha perdido en la mayor parte del territorio, aún se mantiene viva en algunas partes de Aragón. Ahora, algunos colectivos intentan recuperar esta tradición para los más pequeños.

Zaragoza.- Años después de la pérdida casi total de la tradición de la tronca de Navidad, algunos colectivos como el Ligallo de Fablans de l’Aragonés se han propuesto recuperarla. Para ello, recorren en estas fechas las tres provincias aragonesas y montan en las plazas más céntricas una chimenea con decorado incluido. Después, explican a los presentes el fundamento de la tradición y animan a los más pequeños a golpear el hueco tronco mientras gritan “¡caga, tronca, caga!” hasta conseguir que salgan sus caramelos.

La tronca navideña del Ligallo de Fablans de l’Aragonés se podrá visitar a lo largo de la tarde de este sábado en la plaza del Pilar. La semana que viene la tronca llegará a Huesca, Sabiñánigo y Teruel.

Aunque su origen es europeo, la tronca de Navidad es una tradición que se conservó en Aragón con dos variantes dialécticas: “hacer cagar la tronca” en la zona oriental o “quema de la toza” en la occidental. En ambas zonas, es un rito cuyo centro es el fuego del hogar. En él, la familia busca la prosperidad para la hacienda y para sus dueños.

Su origen es tan antiguo, que la abadesa del monasterio de Casbas (Huesca) Ana Abarca de Bolea, habla de ella en el siglo XVII: “Toz la calman buena noche,/dirálo la colazión/y lo tizón de Nadal/que ye nombrado tizón”.

En la primavera, se iba al bosque a recoger la leña para el invierno. Los picadores reservaban la toza más grande para el día de Navidad. En Nochebuena se colocaba en el fogaril. En la zona oriental (Ribargoza, Litera, Bajo Aragón) se bendice y se aprovecha algún hueco de ella para esconder golosinas o regalos. En la zona occidental se bendice y se quema un poco cada día hasta Reyes.