Treinta años de “Pasión”

La Semana Santa de 1978 fue el comienzo de una aventura que este año celebra su treinta aniversario. Es el Drama de la Cruz de Alcorisa, una representación teatral en la que todos los Viernes Santos se implican trescientas personas. Este trigésimo cumpleaños servirá para consolidar un “referente ineludible en el Bajo Aragón turolense”.

Alcorisa.- Cada Viernes Santo a las 17.00 horas, fieles a su cita desde hace treinta años, los trescientos alcorisanos que participan en el Drama de la Cruz recrean, durante algo más de dos horas, los últimos momentos de la vida de Jesús de Nazaret. El monte Calvario de la villa turolense de Alcorisa, escenario natural de la representación, es testigo de una puesta en escena que tuvo lugar por primera vez en 1978.

Un grupo de jóvenes aficionados al teatro fue el artífice de una idea que hoy día atrae a miles de visitantes cada año, algo más de siete mil en 2006 según datos de la asociación cultural Drama de la Cruz. Por ello, “es referente ineludible para los que visitan la Semana Santa de la Ruta del Tambor y el Bombo”, dicen los organizadores.

El treinta aniversario de “La Pasión” supone su “consolidación dentro del Bajo Aragón”, en palabras del presidente y director artístico de la misma, Jorge Martín. Así, su responsabilidad es “seguir haciéndolo igual de bien”.

Aquella representación, que “nacía como mera obra teatral y sin vocación de continuidad”, dicen sus organizadores, se mantuvo desde el principio ajena a la tutela de la Iglesia. Sin embargo, se han tenido siempre muy presentes los Evangelios, en los cuales se han basado para elaborar los guiones. A partir de aquí, y gracias a la constante documentación e investigación, año tras año se han ido mejorando diferentes aspectos de la obra.

Escena del primer sermón de la montaña en el año 1978

Nuevo Cristo

Cada trienio es un nuevo alcorisano el encargado de representar el papel de Cristo. Julio Álvarez, trabajador en una empresa de pinturas y pinchadiscos en sus ratos libres, se estrena este 2007. A la sorpresa por la propuesta que recibió de encarnar el papel principal de la función, siguió la alegría. “Es un honor y un privilegio para cualquier persona de Alcorisa interpretar al Nazareno”, asegura.

Porque aunque no se considera creyente, Julio no cree que sea necesario serlo para ponerse en la piel de Jesús. Para él, “el Drama es una obra de teatro, y hay que dejar a un lado el tema religioso y verlo como algo muy arraigado en el pueblo”, apostilla.

Aunque ya había participado en la representación de diversas formas, sin duda, para él este rol es el de más responsabilidad, por eso lo ha preparado concienzudamente desde que se lo propusieron. Según Julio, la parte más compleja es el comienzo, es decir, el sermón de la montaña, ya que “es una escena muy larga en la que es necesario transmitir quién era Jesús y el liderazgo que tenía”.

Por ello, y aunque este joven participa en el grupo de teatro “El Candil” de la villa, no ha dudado en pedir consejo al alcorisano que en las tres ocasiones anteriores ha hecho de Jesucristo. A esto hay que añadir la ayuda de Miguel Pardo, un actor zaragozano que desde hace quince años se sumó al Drama para aportar su experiencia sobre los escenarios. “Él es sin duda el que más me ayuda a pulir el personaje”, considera Julio.

Julio Álvarez, en un momento de los ensayos

Novedades en 2007

El tercer decenio de vida del Drama de la Cruz ha sido el momento elegido para remodelar y ampliar el mercado judío que atraviesa la comitiva que acompaña a Cristo en su ascenso de dos kilómetros al monte Calvario.

Los antiguos puestos de madera que empezaron a utilizarse en 1997, han sido sustituidos por otros nuevos “más acordes con los que habría en aquella época en Jerusalén”, dice Jorge Martín. Nuevamente serán los miembros del grupo de teatro local “El Candil” los encargados de animar este mercado.

Y puesto que “La Pasión” es un trabajo en el que “los actores realizan además tareas de montaje y desmontaje de escenarios”, cada año se trata de compensarles de alguna forma. En esta edición, los trescientos actores reciben una fotografía de recuerdo para cada uno que va enmarcada en el folleto publicitario de la representación.