La tragedia vistió de luto las fiestas de Torrellas

Aragón está conmocionado desde que el pasado el día 14, de madrugada, la tragedia visitara la localidad zaragozana de Torrellas. Eran las dos menos diez cuando el balcón del Ayuntamiento se venía abajo en una plaza abarrotada de gente, que esperaba el inicio de la celebración del toro de ronda, uno de los actos más multitudinarios de las fiestas de Torrellas. Sin embargo, los festejos se tiñeron de sangre y luto, con la muerte de cuatro personas. Otras veinte resultaron heridas, una en estado muy grave.

Zaragoza.- Torrellas; domingo 14 de septiembre; 1,50 horas de la madrugada. Fiestas patronales; momentos previos a la salida de un toro de ronda. La plaza mayor de esta pequeña localidad zaragozana, de apenas 300 habitantes, ubicada en la comarca de Tarazona y el Moncayo, estaba abarrotada de gente entusiasmada por disfrutar de una larga noche, en donde el mayor percance previsto era que algún adolescente de espíritu festivo se “entusiasmara” demasiado con el vino.

Sin embargo, el destino, la casualidad y la tragedia se aliaron aciagamente para provocar que lo que había de ser una fiesta se convirtiera en una de las mayores desgracias vividas por el pueblo en toda su historia, cuando el balcón del Ayuntamiento se desplomó con 10 personas en él, la mayoría de ellos concejales del Ayuntamiento, provocando la muerte de cuatro personas. Otras veinte resultaron heridas de distinta consideración y una de ellas continúan ingresadas en estado grave.

“No se me olvidará nunca el momento de la caída y mucho menos el del rescate”, explicaba el teniente de alcalde de Torrellas, José Luis Ruiz. “Fue un momento de mucha confusión, porque la gente pensó que los gritos venían porque algún toro había escapado antes de tiempo”, apuntaba.

“Momentos antes del derrumbamiento”, declaraba un voluntario de Cruz Roja, “dijimos a la gente que se apartara un poco para soltar al toro. Muchos se alejaron del balcón, pero otros se aproximaron mucho a las paredes del Ayuntamiento, por lo que les pilló por completo el bloque de cemento”.

TORRELLAS, DE LUTO

Entierro de las víctimas


Entre las víctimas se encontraba un chico de 16 años, Javier Gracia Prat, que había sido invitado por unos amigos a Torrellas para disfrutar de las fiestas. El joven debería haber vuelto a casa huyendo de la muerte ese sábado por la tarde pero, a pesar de la insistencia de su madre para que regresara, decidió quedarse unas horas más en el pueblo para disfrutar del toro de ronda en compañía de sus amigos de Torrellas.

Otra de las fallecidas, Dolores Soler, era miembro de la Comisión Ejecutiva de UGT Aragón, así como de la Ejecutiva Provincial del PSOE en Zaragoza. De no haber visto su vida truncada por la desgracia, este 16 de septiembre hubiera cumplido 34 años. Dolores, Lola, como era conocida entre sus familiares y amigos, no era una desconocida en Torrellas, puesto que lo visitaba frecuentemente, instalándose en el albergue del pueblo cuando viajaba hasta allí con alguno de los colectivos sociales a los que pertenecía o, como en este caso, invitada por una de sus mejores amigas, la alcaldesa de Torrellas, María Pilar Pérez.

“Mi amiga Lola cayó muerta delante de mí. Todo lo que pasó a partir de ese momento me produjo dolor y consternación”, recordaba la alcaldesa este martes tras superar el shock que le impidió prestar declaración en las horas posteriores al accidente.

La tercera víctima de la tragedia era una vecina de Tarazona, Rosario Moros Matute, de 35 años, casada y con dos hijos, que se desplazó hasta Torrellas para disfrutar de las fiestas; una mujer que todos los turiasonenses recordaban como “una buenísima persona”.

Una de las personas que continúaba en estado grave, días después del suceso, Carlos P.C., de 28 años y vecino de la localidad navarra de Tudela, también ha fallecido. El joven presentaba politraumatismo general, torácico y abdominal, y tuvo que ser intervenido para extirparle el bazo y reconstruir el hígado.

El otro de los heridos, Rodrigo R.H., de 70 años y vecino de Torrellas, que sufrió un fuerte traumatismo craneoencefálico, ha experimentado una evolución favorable dentro de la gravedad que reviste su estado de salud. Si bien permanece consciente y se le ha retirado la respiración asistida, el enfermo permanece ingresado en la UCI del Hospital Clínico de Zaragoza.

EL ÚLTIMO ADIÓS

Coronas de flores por las víctimas

Las exequias fúnebres por el alma de Javier Gracia y Dolores Soler tuvieron lugar este lunes en el cementerio zaragozano de Torrero, en un ambiente de dolor y consternación, mientras que el de Rosario Moros se celebró en la iglesia de La Merced de Tarazona.

A los tres actos acudieron una gran multitud de familiares, amigos y representantes políticos aragoneses para dar su último adiós a los fallecidos. “No me quedan lágrimas, porque nos las han quitado todas y creía que no tenía fuerzas ni para andar, pero mi hijo me las ha dado para que pueda daros las gracias a todos”, decía el padre de Javier Gracia; unas palabras que fueron seguidas de un largo aplauso.

En el acto laico de despedida a Dolores Soler, sus compañeros de UGT y PSOE Aragón prepararon una selección de lecturas como la de “Los portadores de sueños”, de la escritora nicaragüense Giocconda Belli, que sirvió como homenaje a una mujer comprometida, digna y consecuente”, según palabras del secretario general de UGT Aragón, Jesús Membrado.

Al acto, acudieron también numerosos representantes institucionales y políticos, como la alcaldesa de Torrellas, María Pilar Pérez; el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch; el delegado del Gobierno en Aragón, Eduardo Ameijide; o el presidente de las Cortes, Francisco Pina.

En Tarazona, la iglesia de La Merced se abrió a centenares de personas, emocionadas y consternadas, que acudieron a dar su último adiós a Rosario Moros, una joven muy querida en Tarazona y Los Fayos. Las alcadesas de Torrellas y Tarazona, Pilar Pérez y Ana Cristina Vera, así como representantes políticos e institucionales, acompañaron a la familia en estos amargos momentos.

ALGO MÁS QUE UNA CASUALIDAD

Balcón desplomado

El capricho de la casualidad ha hecho que ninguna de las víctimas mortales del triste accidente fuera vecina de Torrellas, y que todas decidieran desplazarse hasta allí ese día y en ese momento para disfrutar de lo que, en principio, iban a ser unas horas de fiesta y diversión.

Ahora, a la luz de las primeras hipótesis vertidas en las investigaciones que se llevan a cabo para esclarecer las causas de la tragedia, cada vez son más los datos que indican que, en cierta forma, la desgracia podría haber sido evitada si el balcón hubiera tenido la estructura adecuada.

“El balcón se rehabilitó hará cosa de 11 ó 12 años y, durante las fiestas pasadas, la gente que se asomaba a él superaba las 50 personas, mientras que esta vez sólo había 10 personas”, comentaba el teniente de alcalde de Torrellas, José Luis Ruiz.

Sin embargo, todo apunta a que el balcón, que se encontraba sin reforzar desde hacía 50 años, aumentó su peso en la reforma que se llevó a cabo en 1993 y las vigas no proporcionaban la sujeción suficiente.

“No son unas vigas adecuadas para un voladizo. Debían ser vigas de carga (sujetadas por ambos lados) y no de vuelo”, señala el ex-concejal Santiago Sánchez. Del mismo modo, Juan Luis Ruiz apunta que “una de las vigas laterales sólo entraba en el edificio entre 40 y 60 centímetros”, algo que indica que no todas las vigas eran iguales y que la disposición de éstas para sostener el balcón tampoco era la adecuada.