Un total de 25 años apoyando a familias monoparentales: Amasol exige una ley que responda a sus necesidades

Con motivo del aniversario por su cuarto de siglo, Amasol ha celebrado un acto en el espacio de Fundación Ibercaja Patio de la Infanta en el que ha invitado a las familias que han formado parte a lo largo de su historia
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photo_camera Amasol ha ayudado a más de 11.000 familias y 5.000 niños. Foto: S.V.L.

Todo comenzó hace 25 años cuando un grupo de madres solteras que se encontraban sin apoyo frente a su maternidad decidieron juntarse para elevar la voz para que sus hijos “tuvieran las mismas oportunidades” que el resto de familias. Conforme más madres se unían, más se percataron de la situación “precariedad” y “pobreza” que vivían. Así es como surgió Amasol, la fundación de madres solas que tiene por objetivo dar una serie de servicios para apoyar a estos núcleos familiares. 25 años después de estos inicios, la asociación ha ayudado a más de 11.000 familias y 5.000 niños.

Con motivo del aniversario por su cuarto de siglo, Amasol ha celebrado un acto en el espacio de Fundación Ibercaja Patio de la Infanta en el que ha invitado a las familias que han formado parte a lo largo de su historia y han reconocido a todos los profesionales y voluntarios que han ayudado y participado a lo largo de estos 25 años.

El modelo de intervención de Amasol se articula en torno a itinerarios integrales de inclusión que parten de un diagnóstico individualizado para cada familia. Patricia Durán, presidenta de la entidad, explica que cada familia tiene sus “dificultades” y con ese diagnóstico realizan “una derivación a las diferentes áreas de Amasol”. Ese proceso inicial permite orientar hacia el área social —donde se asesora sobre ayudas, prestaciones y recursos disponibles tanto en la ciudad como dentro de la propia asociación— o hacia otros equipos especializados.

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al acto han acudido, entre otras, la consejera de Bienestar Social y Familia, Carmen Susín, y la consejera de Políticas Sociales, Marian Orós. Foto: S.V.L.

La entidad dispone de un equipo terapéutico, otro de empleo y uno de formación, todos con un enfoque específico en la monoparentalidad. A este entramado se suma una pieza clave, los servicios de infancia y juventud. “Mientras las madres participan en los itinerarios siempre disponen de cuidado infantil. Pero además de eso, todos los días realizamos refuerzo educativo con los jóvenes y con los menores”, cuenta Durán. De este modo, se ofrece un espacio seguro para la infancia. A lo largo del año, Amasol organiza además colonias urbanas que se extienden durante 15 semanas con jornadas completas de ocho horas que garantizan acompañamiento, apoyo escolar y actividades de ocio para niños, niñas y adolescentes.

La consejera de Bienestar Social y Familia del Gobierno de Aragón, Carmen Susín, ha destacado el papel esencial de la asociación en el acompañamiento a madres que afrontan en solitario las dificultades económicas, la conciliación y la crianza. Por su parte, la consejera de Políticas Sociales del Ayuntamiento de Zaragoza, Marian Orós, ha recordado que en Aragón existen 50.000 familias monoparentales, de las cuales el 83% están encabezadas por mujeres.

TRABAJOS PRECARIOS Y PROBLEMAS DE ACCESO A LA VIVIENDA

Aunque ha mejorado con respecto a cuando comenzaron, las familias monoparentales se enfrenta todavía a muchos “desafíos”. “Desde el momento en que hay una sola persona gestionando el núcleo familiar, hay empobrecimiento porque esa persona tiene que organizar sus tiempos personales, laborales y familiares en función de los de sus hijos”, manifiesta la presidenta, quien explica que esta situación provoca que acaben accediendo a “trabajos precarios” porque solamente pueden trabajar en el horario en que su hijo está en el colegio. Todo ello deriva a que tengan problemas para acceder a una vivienda por requisitos “inasumibles”, ya que “no les quieren alquilar a mujeres con hijos menores”. Muchas de estas familias acaban viviendo en pisos compartidos “con personas inadecuadas para vivir con otros menores y se están dando situaciones complejas”, asegura.

Aunque gran parte de la atención suele centrarse en las dificultades que atraviesan las madres, los hijos también cargan con las consecuencias de la falta de recursos. Muchas veces no pueden participar en actividades tan cotidianas “como una excursión escolar o una fiesta de cumpleaños, simplemente porque la familia no puede costearlo o no dispone de transporte”. Esa brecha, que puede parecer mínima, se convierte en un obstáculo que los va apartando poco a poco de la vida social de sus compañeros, generando sentimientos de exclusión y desigualdad. En palabras de Patricia Durán, “estos niños van quedando separados del día a día, del ocio y de la vida cotidiana”.

Según Durán, el problema radica en que “la sociedad no está adaptada para una persona sola manteniendo a la familia”. Por eso, una de las principales reclamaciones que tiene Amasol es crear una ley estatal de familias monoparentales donde “se tenga en cuenta todas estas necesidades, para incentivar a las empresas a la contratación de las madres solas, para que haya flexibilidad desde todos los puntos de vista como el trabajo, para que tengan beneficios para poder acceder a la vivienda en alquiler, ayudas para que sus hijos puedan acabar pudiendo salir de este círculo de pobreza y puedan permitirse estudiar”.

EL PERFIL DE LAS FAMILIAS MONOPARENTALES

El perfil de las familias monoparentales ha ido cambiando y creciendo en los últimos años, y Amasol lo percibe en primera persona. La mayoría de los hogares que acompañan surgen de separaciones o divorcios en los que la madre asume la custodia de los hijos, lo que constituye el núcleo más amplio de casos. También existen las madres solas por elección, que deciden afrontar la maternidad de manera independiente, con necesidades diferentes pero igualmente “importantes”.

Según la presidenta de la entidad, este incremento de madres solteras en los últimos años responde a varios factores. En primer lugar, Aragón fue una de las comunidades con mayor índice de separaciones y divorcios en España el año pasado. Y, en segundo lugar, se ha registrado un flujo migratorio significativo de mujeres latinoamericanas que crían solas a sus hijos, a lo que se suma la llegada de muchas madres españolas separadas, divorciadas o que eligen la monoparentalidad.