Un total de 24 perros guía acompañan a personas ciegas en Aragón: “Son nuestros ojos en la calle"
En Aragón existen 24 personas ciegas que ven su vida a través de los ojos de su perro guía, y de ellos 21 se encuentran en Zaragoza. Estas personas ponen su vida en las manos (o, mejor dicho, en las patas) de sus compañeros peludos, que les ayudan a contar con una autonomía plena y les dan seguridad en sus desplazamientos.
Hoy, 30 de abril, se celebra el Día Internacional del Perro Guía, una fecha que supone una oportunidad de oro para poner en valor el gran papel que hacen estos animales, así como para reivindicar su plena integración en la sociedad.
Miguel Ángel Gimeno, vocal de la ONCE y usuario de perro guía, considera que andar por la calle junto a Ocelot, su fiel compañero, le ha supuesto “andar por un camino, por así decirlo, más limpio". Considera que es muy diferente a andar con bastón, "porque con un bastón tú tienes que tocar todos los elementos que están en la acera, buscar todos los obstáculos y todo lo que se pueda mover”. Con un perro guía, sin embargo, “no tienes la necesidad de tocar nada, puesto que él se encarga de evitarlo”. De esta manera, Miguel Ángel considera que para ellos “es mucho más fácil moverse por la ciudad”.
Ocelot, que tiene ahora seis años y medio, lleva desde los tres años junto a Miguel Ángel. El primer paso para que se te asigne uno, Miguel Ángel explica que es hacer una solicitud a la ONCE. Después de esto, las personas que desean obtener un perro guía deben pasar una serie de pruebas, tanto psicotécnicas como psicológicas.
“El técnico de rehabilitación, que es el que nos enseña a manejar el bastón, evalúa como te mueves por la ciudad primero con el bastón”, relata Miguel Ángel. Esto se debe a que es necesario que los usuarios de perro guía cuenten primero con una buena orientación, y ya después de ello pueden comenzar el proceso de obtención de un perro guía.
PLENA ACCESIBILIDAD EN LOS ESPACIOS PÚBLICOS
Este año, con motivo de apoyar el Día Internacional del perro guía, la ONCE ha lanzado cinco millones de cupones bajo el lema “Perros guía, sí”, a través del cual quieren reivindicar la plena inclusión de los perros guía en los espacios públicos junto a las personas ciegas a las que acompañan y en igualdad de condiciones que el resto de la ciudadanía. Por ello, en estos cupones se ha incluido una ilustración que muestra a dos mujeres ciegas charlando y sentadas en una cafetería acompañadas de sus perros guía.
Las leyes de cada comunidad autónoma reconocen a las personas usuarias de perro guía el acceso a lugares públicos. Estos espacios públicos, recuerda Miguel Ángel, no son solamente los que corresponden a los servicios públicos, sino a “a todos los establecimientos que tienen una puerta abierta a la calle, como bares, cafeterías o restaurantes”.
En el caso de Aragón, la ley de perros de asistencia establece la facultad de la persona usuaria de acceder, acompañada del perro de asistencia, a todos los lugares, locales, establecimientos, alojamientos, transportes y espacios públicos o de uso en condiciones de igualdad con el resto de ciudadanos.
Este aspecto, reconoce Miguel Ángel, es desconocido en ocasiones por la sociedad, lo que puede generar problemas a la persona ciega a la hora de disfrutar de plena autonomía en su vida diaria. Esto no deja de ser una falta de información en muchos casos y de ponerse en la piel de los usuarios, y es que “desconocen que para nosotros ir sin el perro guía es como si a cualquier persona vidente le tapan los ojos. No podemos acceder a ningún sitio porque son nuestros ojos en la calle”. Afortunadamente, Miguel Ángel asegura que “ahora hay bastante conciencia en cuanto al uso de los perros guía”, por lo que estas situaciones se dan cada vez menos.
Además, la Fundación ONCE del Perro Guía recuerda que este acceso no puede conllevar ningún gasto adicional, ni quedar limitado por cupo alguno determinado por la concurrencia de otros animales de compañía. Y pide a la ciudadanía que ayude a difundir y conocer este derecho a acceder, permanecer y disfrutar, en igualdad, de una cafetería o restaurante junto a su perro.
NO SE DEBEN TOCAR NI LLAMAR
Igualmente, este no es el único aspecto que buena parte de la sociedad desconoce. Las personas que se encuentran a un perro guía pueden sentirse tentadas a llamarlos o tratar de acariciarlos, pero Miguel Ángel asegura que esta es una conducta muy peligrosa para ellos. “Al perro guía no hay que llamarlo ni tocarlo cuando está guiando, puesto que lo puedes despistar, y si el perro se despista, el siguiente que se despista es el usuario que va con él, nosotros corremos el riesgo”.
Es necesario preguntar siempre primero al usuario, aunque para Miguel Ángel esto debería ser común a cualquier tipo de perro: “Antes de tocar a cualquier perro, hay que preguntar al dueño porque puede ser un perro peligroso y te pueden morder. Entonces siempre hay que preguntar, y más a nuestros perros”. Además de no tocarlos, para Miguel Ángel es importante que entiendan que “tienen que permitirles el paso porque, detrás o junto a ellos, vamos nosotros que no vemos dónde vamos”.
BIENESTAR ANIMAL
Estos perros están entrenados para asistir a personas ciegas o con discapacidad visual grave en sus desplazamientos. Siguen las indicaciones de su usuario, evitan obstáculos, identifican bordillos, escaleras o puertas, y encuentran rutas seguras. Incluso pueden desobedecer órdenes si su cumplimiento implica un riesgo, como al cruzar una calle con un vehículo en movimiento.
Desde su nacimiento en la Fundación ONCE del Perro Guía, el bienestar del animal es una prioridad. Durante su primer año, viven con familias educadoras que los socializan adecuadamente. Son perros sin conductas agresivas, con una gran disposición para el trabajo y la concentración, y también disfrutan de sus momentos de ocio y descanso.
Así una vez que cruzan el umbral de la puerta, los perros guía se despojan de su uniforme de trabajo para gozar de su merecido descanso. Miguel Ángel explica que en casa “no llevan ningún tipo de arnés, ni de collar, ellos están en casa sueltos y se mueven según las necesidades que tienen”.
Igualmente, cuenta que son animales que suelen permanecer alerta, porque “cuando sales a la calle con ellos tienen que estar muy pendientes, muy atentos, les genera mucho estrés. Tienen que aprender a manejar muchos estímulos a la vez para evitárnoslos a nosotros”. Por ello, al no saber cuando van a salir a la calle, “cuando tienen un momento de descanso lo que hacen es intentar descansar o dormir directamente”, explica.
Eso no le impide a Ocelot ser un perro que se divierte casi como cualquier otro: "No voy a decir que es como un perro de compañía normal, pero sí que tiene su momento de juegos. Por supuesto que hay que jugar con ellos, tenemos normas muy estrictas con ellos y una de ellas es jugar con ellos, que tengan ratos de ocio y que se diviertan, que también lo necesitan", explica Miguel Ángel.
Asimismo, estos perros están sometidos a estrictos controles sanitarios: se vacunan anualmente contra la rabia, se desparasitan de forma periódica y cuentan con un certificado veterinario que garantiza que no transmiten enfermedades a los humanos.
CAMINANDO JUNTOS
La ONCE tiene como una de sus máximas la inclusión de las personas ciegas en la sociedad. El empleo, las relaciones sociales y culturales y la autonomía personal son los pilares sobre los que se apoya esa labor.
Por ello creó la Fundación ONCE del Perro Guía (FOPG) hace 35 años, adoptando el modelo de las escuelas de perros guía europeas y norteamericanas. En su trayectoria ha facilitado más de 3.700 perros a las personas ciegas o con discapacidad visual grave de nuestro país para mejorar su autonomía, desplazamientos y seguridad, convirtiendo a estos animales en un vecino más al lado de la sociedad.
Ocelot, como tantos otros compañeros de cuatro patas, son mucho más que perros guías para sus dueños. Su vínculo va más allá del arnés, porque para ellos son una extensión de su propio cuerpo, sus ojos, sus protectores silenciosos que los acompañan en cada paso que dan. Así, su trabajo día a día, aunque discreto, es imprescindible para las personas ciegas, permitiéndoles abrazar una vida plena y en igualdad de condiciones.