Las redes sociales han cambiado la forma en la que descubrimos sitios nuevos para comer. Cada vez son más las personas que confían en creadores de contenido para encontrar restaurantes, probar tendencias gastronómicas y decidir su próxima comida. En Zaragoza, Takoyaki se ha convertido en una de las referencias imprescindibles para quienes buscan recomendaciones reales y sin filtros.
En esta nueva “Entreinsta” de Aragón Digital, charlamos con Miguel Ángel Ruíz de Conejo, más conocido como Takoyaki, un zaragozano que empezó subiendo fotos de los restaurantes que visitaba y, casi sin darse cuenta, acabó convirtiéndose en creador de contenido gastronómico. Su naturalidad y cercanía han hecho que miles de personas sigan sus recomendaciones, pero también que dé un paso más allá y monte su propio negocio: Perrazos, un local de perritos calientes en Zaragoza. Hablamos con él sobre cómo empezó en redes, qué hay detrás de sus vídeos y cómo es ser creador de contenido en Zaragoza.
PREGUNTA.- ¿Por qué decidiste empezar a crear contenido en redes sociales?
RESPUESTA.- Empecé en septiembre de 2020, llevo cuatro años y medio. En esa época en Instagram no había vídeos, todo era foto y texto. Vi un documental en Netflix que se llamaba Street Food y en el episodio de Japón salían los takoyakis y otros platos. Me entraron ganas de probarlos y le propuse a un amigo ir a un restaurante en Zaragoza que los tuviera.
Durante la cena, le hice fotos a los platos y pensé que me gustaría tener un sitio donde guardar mis experiencias gastronómicas, una especie de lista de restaurantes para recordar cuáles me habían gustado y cuáles no. Mi amigo me sugirió que creara una cuenta en Instagram y subiera ahí las fotos. Me pareció una buena idea y esa misma noche abrí la cuenta.
P.- ¿De ahí ese nombre para tu cuenta?
R.- Sí, porque la primera vez que fui a un restaurante por ese plato en concreto, no sabía qué nombre ponerme en la cuenta. Así que puse el nombre del plato.
P.- Al principio era solo una lista personal, pero ahora mucha gente sigue tus recomendaciones. ¿Cómo fue ese cambio?
R.- Durante el primer año y medio solo subía fotos y texto, y el crecimiento era muy lento. Tenía unos 1.000 o 2.000 seguidores. Luego vi a otros creadores de contenido en España que hacían vídeos sobre restaurantes y pensé: "Me gustaría hacer esto en Zaragoza".
Fui de las primeras personas en la ciudad que empezó a hacer contenido en vídeo, y creo que eso llamó la atención. La gente de Zaragoza no había visto algo así enfocado en locales de aquí, y eso generó curiosidad.
P.- ¿Cómo eliges los restaurantes a los que vas?
R:-Tengo tres formas principales de seleccionar los restaurantes que visito. La primera es por interés personal, porque me apetece probarlo o porque me han hablado muy bien de él. Muchas veces recibo recomendaciones de seguidores o amigos, y si un sitio me genera curiosidad, lo incluyo en mi lista de pendientes. La segunda es porque es tendencia. Hay ocasiones en las que un restaurante se vuelve muy popular en redes o introduce un producto novedoso, como cuando apareció el chocolate de Dubái, y decido hacer un vídeo sobre ello para comprobar si realmente merece la pena o es solo una moda pasajera.
La tercera forma es a través de colaboraciones publicitarias. Hay restaurantes que me contactan para que pruebe su propuesta y genere contenido sobre ellos. En estos casos, siempre me aseguro de que el sitio encaje con mi estilo y mi comunidad antes de aceptar cualquier colaboración. En general, aproximadamente el 80% de mi contenido es orgánico, basado en mis propios descubrimientos y experiencias, y un 20% es contenido patrocinado por marcas o restaurantes con los que colaboro
P.- ¿Crees que las redes sociales han cambiado la manera en que la gente elige restaurantes?
R.- Sí, sin duda. Antes, la gente recurría principalmente a Google Maps o a las reseñas en distintas plataformas para decidir dónde comer. Ahora, las redes sociales han cambiado por completo esa dinámica. Muchas personas descubren nuevos restaurantes a través de creadores de contenido, porque confían en sus opiniones y recomendaciones. Prefieren fiarse de alguien a quien siguen y con cuyo criterio se identifican antes que de una página de recomendaciones donde los restaurantes pueden pagar por aparecer en los primeros puestos. Esta nueva forma de elegir dónde comer ha hecho que la imagen y la reputación digital de los restaurantes sean más importantes que nunca.
P.- ¿Los restaurantes están cambiando para adaptarse a las redes?
R.- Definitivamente, sí. Ahora, la mejor forma de darse a conocer es a través de redes sociales, y muchos restaurantes han cambiado su estrategia para aprovecharlo. No solo cuidan la calidad de la comida, sino también la presentación de los platos, la decoración del local y la experiencia general del cliente. Hay lugares que diseñan sus espacios y menús con un claro enfoque en que sean atractivos visualmente y fáciles de compartir en Instagram o TikTok. Además, muchos han comenzado a colaborar activamente con influencers y creadores de contenido gastronómico para llegar a más público y generar interacción en redes.
P.- Al estar expuesto en redes, imagino que recibes críticas. ¿Cómo gestionas el hate?
R.-No recibo demasiado hate, pero es inevitable que haya comentarios negativos, sobre todo en plataformas como Instagram y TikTok, donde el contenido llega a mucha gente que no me sigue ni me conoce. Antes me afectaban más ese tipo de comentarios y sentía la necesidad de responder o justificarme, pero con el tiempo he aprendido a gestionarlo de otra manera. Ahora, si alguien deja un comentario malintencionado o irrespetuoso, simplemente lo bloqueo y sigo adelante. No tiene sentido gastar energía en responder a quienes solo buscan provocar. Prefiero centrarme en la gente que realmente valora mi contenido.
P.- ¿Te reconocen mucho por la calle?
R.- En Zaragoza, sí. No es una fama que me impida hacer vida normal, pero sí noto cuando la gente me reconoce o cuchichea. A veces voy caminando y escucho a alguien decir "Mira, es Takoyaki" o veo que me miran de reojo. Me hace gracia y lo llevo con naturalidad. Si alguien se acerca a pedirme una foto o a decirme que le gusta mi contenido, yo encantado. Me parece muy bonito que la gente valore lo que hago y lo comparta conmigo.
P.- ¿A qué te dedicas actualmente?
R.- Actualmente me dedico exclusivamente a la creación de contenido en redes sociales y a la gestión de Perrazos. En redes todo es muy variable, hay meses en los que los ingresos son bajos y otros en los que se generan mejores resultados económicos. Es una industria inestable y depende de factores como las colaboraciones con marcas, la viralidad del contenido y las tendencias del momento. Por eso, lo que realmente me proporciona estabilidad financiera es Perrazos, que funciona como una base más constante. Las redes sociales las veo como un extra que me permite seguir explorando y compartiendo mi pasión por la gastronomía.
P.-Antes de emprender, ¿a qué te dedicabas?
R.- Antes de abrir Perrazos y dedicarme al 100% a las redes sociales, trabajaba en marketing digital y gestión de redes sociales. Me encargaba de diseñar estrategias de publicidad online, gestionar campañas de Google Ads, copywriting y también la presencia digital de diferentes marcas y negocios. Era un trabajo que me gustaba porque me permitía estar conectado con el mundo digital y aprender sobre estrategias de comunicación.
P.-¿Eso te ha ayudado a la hora de crear contenido?
R.- Sí, sin duda. Aunque mi formación académica es en Derecho y ADE, siempre me ha interesado más el marketing y la comunicación digital. Mi experiencia profesional en este sector me ha ayudado mucho a la hora de estructurar mis contenidos, entender cómo funcionan los algoritmos de las plataformas y saber cómo captar la atención del público. También me ha servido para manejar mejor las colaboraciones con marcas, negociar acuerdos y desarrollar estrategias para que mi contenido tenga mayor alcance y engagement.
P.- ¿Cómo surgió la idea de abrir Perrazos?
R.- Desde pequeño siempre me había hecho ilusión tener un restaurante, pero lo veía como un sueño lejano y complicado de alcanzar. Con el tiempo, a través de las redes sociales, empecé a ganar visibilidad y a generar interés en la comunidad gastronómica de Zaragoza. Sin embargo, me di cuenta de que en esta ciudad era muy difícil vivir exclusivamente de la creación de contenido, especialmente en comparación con Madrid, Barcelona o Valencia, donde hay más oportunidades y colaboraciones con marcas. Ahí fue cuando pensé: "Si con mis vídeos consigo llenar los restaurantes de otros, ¿por qué no tener el mío propio?". Esa reflexión fue el primer paso para que Perrazos tomara forma.
P.- ¿Por qué perritos calientes y no otro tipo de comida?
R.- Mi idea inicial era abrir una hamburguesería porque es un formato de comida rápida que me encanta y que ha tenido mucho éxito en Zaragoza. Sin embargo, al analizarlo mejor, me di cuenta de que el presupuesto que tenía no era suficiente. Necesitaba encontrar un concepto que fuera atractivo, pero que también se ajustara a mis posibilidades económicas. Después de estudiar el mercado, vi que en Zaragoza había muy pocas opciones especializadas en perritos calientes. A esto se sumó que, cuando subí un par de vídeos sobre perritos calientes, tuvieron muy buena recepción y me di cuenta de que había interés en este producto. Ahí fue cuando vi la oportunidad de negocio y decidí apostar por ello.
P.- ¿Crees que Perrazos ha funcionado porque eres conocido en redes o porque la idea era buena?
R.- Desde el principio tuve la duda de si el negocio funcionaría solo por el efecto novedad y la curiosidad de la gente o si realmente se consolidaría como una propuesta gastronómica sólida. Tenía claro que, al principio, muchas personas vendrían a probarlo simplemente porque me seguían en redes. Sin embargo, sabía que, pasados unos meses, el negocio tenía que sostenerse por sí solo, sin depender de mi influencia en redes.
El primer boom fue muy positivo, con muchísimas ventas y una gran acogida. Luego llegó el verano, que es una época difícil para Zaragoza porque la ciudad se vacía, y hubo un bajón natural en las ventas. Lo importante fue que, a partir de septiembre, la clientela volvió a crecer de manera estable. Ahora, casi un año después de abrir, el negocio sigue funcionando muy bien, lo que me hace pensar que no solo fue un efecto pasajero por mi presencia en redes, sino que realmente a la gente le gusta el producto y la propuesta de Perrazos. Recibo mensajes de clientes que vienen todas las semanas, lo que me demuestra que la clave del éxito no es solo la publicidad, sino ofrecer un producto que realmente guste y haga que la gente repita.
P.- Si no existieran las redes sociales, ¿a qué te dedicarías?
R.- Seguramente habría seguido en el mundo del marketing digital, que era mi trabajo antes de dedicarme a crear contenido. Sin embargo, siempre he tenido claro que me gustaría emprender. Creo que, aunque no hubiera redes sociales, habría terminado montando un negocio relacionado con la gastronomía. La idea de tener mi propio restaurante o local siempre ha estado en mi cabeza, así que quizá habría apostado por ello, solo que sin la ventaja de la visibilidad que me han dado las redes.
P.- ¿En Zaragoza es difícil ser creador de contenido?
R.- Sí, en Zaragoza no hay tanta cultura de contratar influencers para publicidad y eso hace que ganarse la vida en redes sea casi imposible. En ciudades como Madrid o Barcelona, las marcas tienen claro que invertir en creadores de contenido les genera un retorno directo en visibilidad y ventas, mientras que en Zaragoza aún hay muchos negocios que ven la publicidad en redes como algo poco creíble o que piensan que no les va a funcionar.
Afortunadamente, esto está empezando a cambiar poco a poco. Cada vez más empresas locales se dan cuenta del impacto positivo que puede tener una estrategia bien llevada en redes sociales, pero todavía estamos lejos del nivel de profesionalización que hay en otras ciudades. Por eso, para poder vivir de esto, he tenido que ampliar mi enfoque y buscar colaboraciones también fuera de Zaragoza.
P.-¿Crees que en Zaragoza hay buena oferta gastronómica?
R.- Sí, sin duda, y creo que cada vez más. En Zaragoza hay una oferta muy variada que abarca desde restaurantes tradicionales y bares de toda la vida hasta propuestas más innovadoras. En los últimos años hemos visto un crecimiento notable en la apertura de locales especializados, como hamburgueserías gourmet, locales de comida internacional y espacios con conceptos más modernos.
P.- ¿No crees que hay demasiada oferta de hamburgueserías?
R.- Si un restaurante abre y se mantiene en el tiempo, es porque hay demanda. A veces parece que en Zaragoza hay una "fiebre" por las hamburgueserías, pero esto se debe a que es una ciudad grande con una demanda que estaba sin cubrir. Se nota que la gente busca más variedad y calidad, y eso ha impulsado la apertura de nuevos locales. Es cierto que cuando se inaugura una hamburguesería o un restaurante con un concepto llamativo, se genera mucho ruido, más que si abriera un bar convencional, pero al final, como en cualquier mercado, los que ofrecen un buen producto y experiencia son los que se mantienen.
P.-Si me tuvieras que decir un top 3 de restaurantes en Zaragoza, sin importar el tipo, ¿cuáles serían?
R.- No voy a mencionar restaurantes con estrella Michelin, porque entonces solo hablaría de esos, ya que son experiencias gastronómicas increíbles. Pero mis favoritos son NoLa Gras, un restaurante que me encanta por su cocina y el ambiente que tiene. Otro sería Lokal, que está por la zona del Juepincho; es un sitio que destaca por su comida casera, hecha con mimo y con platos realmente buenos. Y el tercero sería Extrem, que es un brunch muy top, pero también ofrece opciones para comer que están genial. Está en el barrio de La Almozara y es una apuesta segura. Esos tres serían mis favoritos en este momento, aunque, obviamente, en Zaragoza hay muchísimos sitios más que merecen la pena.
