San Lorenzo llora de nuevo para llenar de estrellas fugaces el cielo del 12 de agosto

Ropa de abrigo, un buen bocadillo y una lista con unos cuantos deseos. Es todo lo que se necesita para pasar una noche agradable entre amigos y contemplar los cientos de estrellas fugaces que iluminarán la noche del 12 al 13 de agosto. Las “Perseidas”, más conocidas como “Lágrimas de San Lorenzo”, contarán este año con la inestimable ayuda de la Luna, que apenas lucirá a un cuarto de sus posibilidades.
Zaragoza.- Año tras año, por estas fechas, las noches de verano se inundan de miles de deseos e ilusiones. Las “Lágrimas de San Lorenzo” vuelven al firmamento para representar el mayor espectáculo luminoso del cielo. Es, sn duda, la lluvia de estrellas más importante del año.

“Cada hora, 90 meteoritos entrarán en la atmósfera a 65 kilómetros por segundo”. El presidente de la Sociedad Astronómica de Zaragoza, Ginés Segovia, no puede disimular su impaciencia. Al igual que otros muchos aficionados a la astronomía lleva un año aguardando este momento. Como siempre, su asociación organiza un viaje entre todos los socios para presenciar en grupo el ansiado acontecimiento. Esta vez, han elegido como observatorio las piscinas de Osera de Ebro, un pueblo situado a unos 30 kilómetros de Zaragoza. “Se necesita un sitio oscuro y alto, alejado de los centros urbanos”, afirma Segovia. Localidades como Osera, distanciada de la capital y sin apenas contaminación lumínica, son perfectas para una contemplación excelente.

Por lo demás, cada cual elige sus propios aparejos para la ocasión. Cámaras de fotos, videocámaras, hamacas, termo de café, sacos de dormir, planisferios... eso sí, “hay que llevar ropa de abrigo”. Para los poco versados en estos asuntos, Ginés Segovia desaconseja los prismáticos y telescopios y asegura que “lo mejor es contemplar las estrellas fugaces a simple vista, porque así se amplía el campo de visión”.

El procedimiento de observación es sencillo. Sobre las 0,30 horas, momento en el que más estrellas fugaces podrán observarse en el cielo, habrá que mirar al Noreste, justo debajo de la constelación Cassiopeia, que tiene forma de W o de N invertida. La lluvia de estrellas entrará por la constelación de Perseo, hacia donde deben confluir todos los haces de luz de las estrellas observadas. “Se verá de todo, débiles, fuertes, incluso las hay de diferentes colores dependiendo de su composición química”. Ginés Segovia asegura que se llegarán a observar 90 estrellas por hora.

FÁCIL EXPLICACIÓN CIENTÍFICA

La explicación de este fenómeno astronómico es más sencilla de lo que puede parecer a simple vista. Los cometas son asteroides formados por hielo y otros elementos que, al igual que la Tierra, mantienen una órbita determinada. Cuando un cometa pasa cercano al Sol, se desprenden fragmentos del asteroide que quedan flotando en el espacio. Cada agosto, la órbita de la Tierra se cruza con la órbita y la basura cósmica desprendida del cometa Swift-Tuttle. Esos restos entran en la atmósfera terrestre a una velocidad de entre 12 y 65 kilómetros por segundo, se convierten incandescentes y se desintegran, desprendiendo esa luminosidad característica que les dio el nombre de estrellas fugaces. La velocidad y el tamaño de los meteoros suelen determinar el grado de luz de la estrella fugaz.

“Lo mejor es mirar al amanecer”. La presidenta de la Agrupación Astronómica de Zaragoza, Teresa Cid, aconseja aguantar hasta los albores del día para contemplar el mejor espectáculo. Justo antes de la salida del Sol, la Tierra va más de cara a la órbita descrita por el cometa, por lo que “se barre más basura cósmica y hay más estrellas fugaces”.

Teresa Cid recomienda a los aficionados a la astronomía que realicen un seguimiento de las estrellas fugaces durante toda la noche. En unos planisferios (planos del cielo), se señalan las zonas por donde entra y por donde sale cada estrella. Al final, todas las perseidas dibujarán un radiante y confluirán en el mismo punto: la constelación de Perseo. “Las que no confluyan no son perseidas”, asegura Cid. Después, los datos obtenidos pueden ser entregados a diversos institutos de astronomía y sirven para las investigaciones de los científicos.

Entrará por la constelación de Perseo

La noche del 12 de agosto, muchos aficionados intentarán fotografiar las “Lágrimas de San Lorenzo”, sin embargo, es prácticamente imposible conseguirlo con una cámara rudimentaria. Para ello, es necesario contar con una cámara réflex, un trípode y un carrete de fotos de mucha sensibilidad (400 asa, al menos). Se coloca la cámara en un lugar fijo y se deja el obturador abierto para que todas las estrellas que se centelleen estampen su dibujo en la película.

Sin embargo, no sólo las estrellas fugaces aparecerán al revelar el negativo, sino que el resto de astros del firmamento también habrán dejado su rastro impreso. Lo que permite diferenciarlas es la estela que deja cada una. Las estrellas normales dibujan líneas circulares, mientras que las estrellas fugaces aparecen en la fotografía aleatoriamente como trazos rectos que cortan los arcos descritos por las anteriores.

LAS OTRAS LLUVIAS DE ESTRELLAS

Pero las “Lágrimas de San Lorenzo” no es la única lluvia de estrellas que se verán en la noche del 12 de agosto. Coincidiendo con ella, y si se mira al Sureste, las Acuáridas aportarán su granito de arena al espectáculo de luz de las Perseidas. Por eso “habrá que estar atentos para no confundirlas”, comenta el presidente de la Sociedad Astronómica de Zaragoza, Ginés Segovia.

Dos meses después, los días 16 y 17 de noviembre, la Tierra cruzará la órbita de otro cometa y se podrá presenciar las Leónidas, la lluvia de estrellas con mayor número de astros superando los cien meteoros por hora. En diciembre llegarán las Gemínidas, producidas por basura cósmica de mayor tamaño y, como consecuencia, las más brillantes y luminosas de todas.