Rebajas no aptas para cardiacos
Zaragoza.- El centro de la capital aragonesa es una gran riada de bolsas rojas con una gran palabra en letras blancas: “REBAJAS”. Como todos los años, las grandes superficies comenzaban este viernes, 7 de enero, sus rebajas, aunque este año, la coincidencia con un puente festivo para muchos, ha hecho que la gente se lanzara a la calle en busca de la mejor oferta.
Las rebajas han dejado de ser una cosa propia de mujeres de mediana edad para pasar a convertirse en un auténtico fenómeno social que no entiende de sexo ni edad. A pesar de las recomendaciones que la Dirección General de Consumo repite siempre por estas fechas, lo cierto es que las rebajas suponen casi siempre la tentación ideal para comprar aquello que no se necesita, pero que, en cambio, está muy rebajado. “Me he comprado una falda que está justo a mitad de precio. No es que me haga falta, pero me ha parecido una oportunidad”, explica una chica que ronda los 20 años y acumula ya cinco bolsas de distintos comercios.
Sin embargo, ir de rebajas requiere un poco de paciencia y capacidad para no agobiarse en las aglomeraciones. “He hecho más de media hora de cola en el probador y ahora llevo otra media hora esperando en la caja para que me cobren, pero merece la pena porque he comprado cosas por mucho menos dinero del que valían”, dice una señora de mediana edad que espera ante una caja de El Corte Inglés.
El fin último de las rebajas es el de eliminar el stock textil sobrante para poder comprar el de nueva temporada. En El Corte Inglés, las prendas que presentan un mayor descuento son las de las grandes marcas, ya que son las que pasan de moda en un menor lapso de tiempo. Por esta razón, los responsables del centro necesitan deshacerse de ellas y, con los beneficios obtenidos, invertir de nuevo en estas firmas, pero con unas tendencias más actuales.
Algunos comercios de la capital aragonesa ofrecían este viernes rebajas que van desde el 30 al 70% de descuento. Pero, por muy rebajado que esté el producto, el consumidor debe cerciorarse acerca de sus posibles deterioros, exigir el resguardo de caja y asegurarse de las condiciones para devolver el producto en caso de que finalmente se decida no quedarse con él.