Raúl, eurofan, ante la retirada de España de Eurovisión: “Si digo que no voy a ver la final, miento”
Operación Triunfo 2001 y la elección de Rosa como representante española en Eurovisión marcaron un antes y un después en la vida de Raúl, quien desde ese momento descubrió su gran pasión por el certamen musical europeo. Desde entonces, el eurofan zaragozano, no solo sigue diariamente las novedades del festival, sino que ha tenido la oportunidad de cumplir su sueño de estar al pie del escenario hasta en tres ocasiones.
Al igual que Raúl, existen miles de eurofans españoles que viven el concurso como algo más que una cita televisiva anual. Por ello, no es descabellado pensar que la decisión de España de no participar este año en el festival de Eurovisión tras la permanencia de Israel en el certamen ha provocado una sacudida entre la población, pero especialmente entre los eurofans. A pesar de su gran pasión, este año Raúl ha decidido no acudir ni seguir las semifinales, una renuncia que describe como especialmente “triste” por lo que Eurovisión significa en su vida.
El zaragozano no es un espectador ocasional. Su relación con el festival viene de lejos y forma parte de su día a día desde hace más de dos décadas. “Me encanta la geografía y la música tradicional de cada país”, confiesa. Ha estado presencialmente en tres ediciones, una de ellas en 2018, cuando Israel ganó el certamen, y las dos más recientes, en 2024 y 2025, coincidiendo con los años en los que la polémica ha ido creciendo.
Por eso, su decisión de no acudir este año no es menor. “Me niego... para mí no ir a Eurovisión y no ver a España en Eurovisión es fuerte”, reconoce. Aun así, deja claro que su postura no responde a una consigna política ni a una adhesión automática a la decisión de RTVE, sino a una convicción personal basada en sus valores. “Para mí es mucho más válido las vidas de los seres humanos. Es decir, para mí un genocidio no es tolerable”, afirma, antes de añadir que, en su opinión, cualquier país inmerso en conflictos armados no deberían competir en el festival como es el caso de “Rusia o Ucrania”.
La retirada de España, junto a la de otros países europeos, tampoco la interpreta como un movimiento político coordinado. Al contrario. “Estos cinco países que se han ido de Eurovisión (España, Irlanda, Eslovenia, Países Bajos e Islandia), ninguno de ellos tienen nada en común políticamente. Es que todos tienen un escenario político opuesto completamente”, señala, desmontando la idea de una maniobra ideológica conjunta.
“CUANDO ISRAEL CANTA, SE VUELVE UN AMBIENTE DISTINTO”
Además, desde su experiencia como espectador dentro del festival, describe un clima cada vez más tenso entre el público durante las actuaciones de Israel. “Es un panorama cuando canta Israel porque todo se revuelve, se vuelve un ambiente distinto”, relata, criticando que la organización oculte los abucheos con aplausos enlatados en televisión. “Tú lo estás dejando participar, así que muestra la realidad”, pide a los organizadores del festival. Según explica, los abucheos son generalizados y evidentes para quienes están allí.
El ambiente dentro del recinto, según su testimonio, va más allá del sonido. Habla de un clima visual y emocional muy cargado. “Van expulsando a la gente que saca banderas palestinas”, asegura. Para él, cada actuación de Israel altera por completo el espíritu del festival y describe una atmósfera que define como “muy negativa” y “terrible”.
Pese a esa oposición frontal a la participación de Israel, Raúl establece una frontera muy clara entre el Estado y los artistas. “Yo he estado allí y jamás abuchearía a ese artista que está representando a Israel”, asegura. Incluso reconoce la calidad musical del país: “Creo que es un país de los que manda de las mejores canciones. Se lo toma súper en serio”, admite, aunque añade: “No es tolerable lo que hacen”.
“SI DIGO QUE NO VOY A VER LA FINAL, MIENTO”
En lo personal, la decisión le obliga a replantearse cómo vivir Eurovisión este año. “Este año las semifinales no las voy a seguir, pero si te digo que no voy a ver la final de Eurovisión, miento”, admite. Sabe que no podrá desconectar del todo porque es su gran pasión, pero buscará la manera de no contribuir a las audiencias. Pese a todo, como buen fan, Raúl no da por roto su vínculo con el festival. “La esencia del festival para mí sigue siendo lo mismo y el año en el que España vuelva a entrar en Eurovisión yo seguiré igual”, asegura.