“Me quedo con el mito de que el hombre tiende a ser más infiel que la mujer”
Zaragoza.- Tener una aventura fuera de la pareja puede ser excitante. ¿Pero qué impulsa a ello? La infidelidad es un signo de alarma en una relación que tiene tantas causas como quebraderos de cabeza acarrea. Algunas personas se encuentran ante las difíciles decisiones de confesar o perdonar este “delito”. Mientras, una encuesta por provincias de un portal de Internet arroja el dato de que el zaragozano es uno de los más fieles de España. ¿Será cierto?
Pilar Cáncer es psicóloga y sexóloga en Zaragoza. A su consulta acuden muchas parejas para resolver sus conflictos. Esta terapeuta incide en dos cosas fundamentales para superar una infidelidad; hablar de manera abierta del problema y querer a la otra persona. También reconoce que se queda con el mito de que el hombre es más infiel de la mujer.
Pregunta.- ¿Llamamos infidelidad al encuentro sexual fuera de la pareja?
Respuesta.- Lo asimilamos así. Cuando yo veo en mi consulta a alguien que dice “me ha sido infiel”. Hacemos un puente directo en que ha sido una infidelidad sexual. A veces ese campo sexual es de pensamiento o de acción para muchas personas.
P.- Cuando aparece una infidelidad, ¿las cosas se ponen mal en la pareja o ya estaban mal y alguien no lo había notado?
R.- Es una señal de alarma y lo único que nos queda es que esa crisis se intente superar. La mayor parte de estas situaciones se dan porque existen carencias de todo tipo encontradas en la pareja; una persona busca el sexo fuera porque en su casa no lo tiene, o busca una actividad extra porque existe una monotonía, o busca una pareja indecente porque en su casa tiene la decente. Pero no hay que llegar a esta señal de alarma. Muchas veces, en consulta, lo enfoco como esa señal de alarma que ha surgido una vez. Si se da muchas veces, la señal es diferente.
P.- ¿Es la causa de ruptura más importante para la pareja?
R.- Sí que es una de las principales causas de divorcio. Partiendo de que la infidelidad se puede considerar como un generador de frialdad y desconfianza, es imposible de olvidar. Si perdonar es olvidar, no se puede o no se debe.
P.- Una encuesta del portal Online de Internet sobre la infidelidad en España dejaba al descubierto un ranking por provincias en el cual los hombres de Zaragoza eran los más fieles de España. ¿Qué piensa de esto?
R.- A mi consulta vienen más casos de hombres infieles que mujeres, aunque el tanto por ciento en Zaragoza y en España lo desconozco. Pero a mi consulta vienen más ellos. En todo caso, el tanto por ciento de la demanda en conflictos de pareja es tanto de hombres como de mujeres.
En un tema de posible divorcio, la causa primera que me viene a consulta no es por infidelidad, por tanto, es posible que los hombres de Zaragoza sean menos infieles que los del resto de España. No es la causa primera ni la segunda.
P.- ¿Podría existir algún beneficio en una infidelidad?
R.- Yo no lo trataría como algo beneficioso, porque algo doloroso no puede beneficiar. Pero es cierto que cuando hay un tratamiento terapéutico, un querer solucionar eso, la pareja se enriquece. Hay una frase que suelo dar a los pacientes: El adulterio es una prueba de fuego que destruye aquellas parejas en las que falta el amor pero que fortalece a las que realmente se aman. Es decir, la persona que es infiel, una vez o dos, va a terapia e intenta solucionarlo, se une más. No es beneficioso, pero aporta algo positivo, un refuerzo de lo que es la pareja. Siempre que se trate de infidelidades esporádicas, no en casos de infidelidades continuas; ahí poco puede aportar una terapia.
P.- ¿Hay diferencias respecto al concepto entre hombres y mujeres?
R.- Sí que lo sienten diferente. Podemos decir que la mujer la englobamos en ser una mujer fiel o ser una mujer ramera. Nos remontamos a la época antigua. Pero sin embargo, el hombre es fiel o viril. Hay una gran diferencia.
Por otro lado la mujer cuando es infiel no deja ningún `cuerpo del delito´ por ninguna parte, intenta evitarlo. La gran diferencia es que el hombre lo publica por todos los sitios. Cree que puede, que es más viril. Insisto; de fiel a ramera se pasa a fiel o viril. Entonces hay una gran diferencia en el concepto.
Luego, a la hora de afrontar la infidelidad y a la hora de las posibles soluciones que se puedan dar a todo esto también hay una gran diferencia. Si un hombre es infiel hay más posibilidad, desde el punto de vista de mi consulta, de que la mujer le perdone. Sin embargo cuando es infiel la mujer el hombre es mucho más tajante se siente mucho más herido. Iría un poco unido a esa virilidad de ese hombre que no se puede tocar. Todo esto en términos muy generales claro.
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Monotonía o sensación de hastío pueden desembocar en infidelidad |
Claves para el affaire
P.- ¿Por qué surge la infidelidad? ¿Existen unas causas propicias?
R.- Hay varias causas, varias condiciones, pero desde mi punto de vista, no más importantes unas que otras. El motivo máximo por el que se da una infidelidad es porque hay una carencia en la pareja del tipo que sea, afectividad, diálogo, económica. Me refiero a cualquier campo no hablado, comentado y al contrario, totalmente oculto por la pareja. Esto desencadena en muchísimas razones por las cuales llegan a ser infieles.
Una de las razones es que las personas se sienten devaluadas por eso buscan una forma de sentirse de nuevo atractivas y deseadas ante una posible infidelidad. Otra es la monotonía. Una tercera causa sería la vida sexual deficiente, no es lo principal pero si es muy importante. Otra es una dependencia emocional hacia los padres de alguno de los miembros de la pareja; todavía estamos anclados con los padres y no dedicamos tiempo a la otra persona.
Existe también una búsqueda de nuevas sensaciones, ante un posible hastío de una relación, hay quienes necesitan seguir satisfaciendo sus necesidades de seguir enamorados, la curiosidad de experimentar el sexo con otras personas y de vivir una aventura son un fuerte motor para buscar esa infidelidad. Muchas veces se trata del hecho de idealizar a la persona, tenemos a la mujer o al marido, aunque se da más el hecho de la mujer, como persona de la casa, la madre de sus hijos, como la persona decente. Se va en busca de una persona indecente que incluso con el sexo pueda hacer cosas que con su mujer no pueda porque sea la parte decente de la familia.
P.- Este hecho se asemeja a la época en la se animaba a los hombres a acudir a prostitutas cuando sus mujeres no podían o no sabían satisfacerles sexualmente…
R.- Sí, por eso digo yo que es triste, porque todavía pasa. La mujer ha avanzado muchísimo. No estamos en las edades antiguas. Sobre todo desde los años cincuenta o los años sesenta, con la independencia de la mujer, parece que empezamos a saber lo que es el placer y a disfrutar de un orgasmo. Pero claro, también nos tienen que respetar por otro lado. Está razón por lo tanto es la propia de antaño, tú eres la decente, tú eres la madre y la que tengo que respetar. Y a la otra no. Claro, que en el fondo no la estas respetando ni mucho menos, la estás devaluando y bajando su autoestima.
P.- ¿Existen aún más causas?
R.- Existe un mito de que el hombre tiende a ser más infiel que la mujer. Una de las causas por las que se da ese razonamiento es que tienen más necesidad sexual desde el punto de vista biológico. Por otro lado, nos vamos a la parte de la mujer, donde durante muchos años sus necesidades han sido totalmente ignoradas. Sin embargo, hoy en día, en el mundo occidental vamos cambiando, ya somos algo más dueñas de nuestra propia vida. Hemos decidido experimentar todo lo que deseamos, incluida una satisfacción sexual.
Otra razón que se me ha dado en muy pocos casos en mi consulta es la permisión de la infidelidad por las dos partes de la pareja. La pareja está de acuerdo en que se tengan relaciones fuera de la pareja porque se es consciente de que necesitamos satisfacer las deficiencias que hay dentro de nuestra propia relación.
P.- Entonces si se permite y ambas partes lo saben esto no sería una infidelidad…
R.- Exacto. No se estudia como tal. Desde el punto de vista de la definición no se puede definir como infidelidad, pero partiendo de que la unión son dos personas dentro de una monogamia en principio por eso la he contemplado. Es un hecho bastante chocante.
P.- ¿Más causas?
R.- También existen los sentimientos de una amenaza de perder nuestra libertad cuando la pareja es asfixiante, da pavor perder nuestra independencia y quedar atrapados en una relación. Intentamos sentirnos libres cometiendo ese acto de infidelidad.
P.- ¿La infidelidad esta ligada al poder?
R.- La infidelidad no sabe de clases sociales. Por lo que yo he leído. Las economías más modestas y en los niveles económicos bajos hay más fidelidad. Pero una última causa si sería como alarde de poder. Yo creo que esta en los tiempos en los que vivimos se está potenciando muchísimo. El hecho de tener poder, dinero, posición social… En muchos casos estas personas se consideran con el derecho de tener más relaciones sexuales. Y muchas veces no se plantean el hecho de la pareja, de si le hacen daño.
¿Y después de la aventura?
P.- ¿Perdonar una infidelidad es cuestión de madurez?
R.- Es cuestión de querer, de que exista un amor y de intentar poner posibles soluciones a esa crisis o a esa posible señal de alarma. En absoluto se ha de tratar como victima a la persona a la que le han sido infiel. Tiene que haber una comunicación abierta en la pareja, se deben analizar los motivos. En absoluto se debe regocijar de todo aquello ni la persona afectada ni la persona que lo hace. Es un borrón y cuenta nueva. No es un “como antes”. No se puede volver a la situación anterior porque no estaba bien y algo fallaba como pareja.
P.- ¿Se debe confesar?
R.- Depende. Se dan casos de personas que por una fantasía sexual han roto su relación y otras al confesarlo a la pareja lo han superado y ha habido un enriquecimiento de la pareja. Como profesional siempre digo que no se debería confesar una infidelidad anterior, que no tenga nada que ver. Por ejemplo si has empezado a salir con tu pareja a los treinta, se puede comentar, pero yo creo que si tú salías a los veinte con tres decirlo es alardear y puede crear crispación en la otra persona. Salvo que se tenga que confesar por temas de información médica o económica. Haga usted lo que quiera, digo yo, pero que puntos positivos va a sacar, si solo es para un desahogo ya lo esta contando a un terapeuta.
P.- ¿La culpa es una de las causas por las que deciden confesar?
R.- Sí, la culpabilidad y, sobre todo, la mujer. No tengo datos, pero me quedo con el mito de el hombre es más infiel que la mujer. El sentimiento de culpabilidad pesa también en muchos hombres cuando hay amor y se esta a gusto, sí que hay un sentimiento de culpabilidad. Vienen y preguntan como podrían decirlo como enfocarlo. Analizamos como ha pasado y suelen ser casos esporádicos.