Los profesores en el mundo rural, una ventana al futuro
Zaragoza.- Carlos Latorre lleva siempre su coche lleno de libros e instrumentos musicales. Este material es imprescindible para dar sus clases de música a los alumnos de las nueve poblaciones turolenses que integran el Colegio Rural Agrupado (CRA) Somontano Bajo Aragón de la provincia de Teruel, que tiene su sede en La Mata de los Olmos.
Cada lunes, Carlos se traslada con su coche desde Alcorisa a Los Olmos, donde empieza las clases a las 9.30 de la mañana con ocho alumnos de Educación Primaria. Una hora después es el turno de los más pequeños de la población. Así llega la hora del recreo, momento en el que este profesor de música tiene que trasladarse a Gargallo, a 10 kilómetros. “Allí estoy una hora dando música a nueve alumnos”, relata. Al mediodía regresa a su casa a comer para después irse a La Mata, a 15 kilómetros, donde imparte clases, de tres a cinco de la tarde, a chavales de Educación Infantil.
Cada día su recorrido es diferente. Así va pasando la semana durante la que este joven alcorisano trasmite su pasión por la música a un total de 124 chavales de edades comprendidas entre los 3 y los 12 años. De estos alumnos, el 25% son inmigrantes marroquíes, argentinos, rumanos, ecuatorianos y colombianos, explica Eladio Villa, director de este CRA desde hace cuatro años.
En algunas poblaciones todos los alumnos son hijos de padres nacidos en el pueblo, como ocurre en Ejulve y Los Olmos. Sin embargo, el caso de Cañizar del Olivar demuestra que “muchas escuelas rurales permanecen abiertas gracias a los alumnos procedentes de otros países”, puntualiza Eladio Villa.
En la localidad de Los Olmos la escuela permanecía cerrada desde hace cuatro años, y el 26 de enero de 2005 se inauguró una nueva aula para ocho alumnos de Educación Primaria. Esta apertura es “motivo de orgullo para la población”, considera Carlos, quien además confiesa que como profesional no hay nada que le haga más feliz.
Dificultades
“Lo más complicado es trabajar a la vez con niños de edades diferentes”. Y es que, en un mismo aula se pueden juntar cuatro chavales de infantil, uno de 2º de Primaria, dos de 3º, una de 5º y uno de 6º. Sin embargo, Carlos solventa esto de manera sencilla: “Hago actividades grupales con todos los niveles y además realizo otras individuales por ciclos”. Así, mientras algunos alumnos trabajan individualmente, otros lo hacen con el profesor y viceversa.
La falta de espacio y de material son otras de las desventajas de la educación en el mundo rural. “Cuando el Gobierno de Aragón reparte ordenadores, videoproyectores o líneas ADSL, los CRA siempre somos los últimos en recibirlos, si es que finalmente llegan”.
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Concentración en clase de música |
Sin embargo, los recursos humanos están totalmente cubiertos, ya que el CRA Somontano Bajo Aragón cuenta con una especialista en Audición y Lenguaje y otro en Pedagogía Terapéutica. Así, “los alumnos de estos centros reciben una educación de calidad, ya que tienen atención personalizada”, justifica Carlos.
“Cercanía, libertad para poder innovar y flexibilidad a la hora de trabajar” son otras de las ventajas que conlleva el trabajo en este CRA que lleva funcionando desde el curso escolar 1994-95.
Frente a estos handicaps, la tarea de los profesores es buscar soluciones y mejorar día a día, lo que justifica que “las propuestas más innovadoras en materia educativa casi siempre hayan surgido en el mundo rural”, opina este profesor de música.
Vocación por el mundo rural
Carlos eligió hace dos años ejercer su labor de maestro en el mundo rural, algo de lo que no se arrepiente, ya que considera necesario “el compromiso con una tierra” que no quiere ver morir. Fue su experiencia en el Centro Rural de Innovación Educativa (CRIE) de la villa de Alcorisa lo que le hizo decidirse finalmente por trabajar en pequeños colegios de esta provincia aragonesa.
El trabajo en el CRA le hace sentirse “más cercano a los niños y sus familias”, cosa que no conseguiría en un colegio grande. Allí la organización y programación de las clases sería más sencilla, “sin embargo el apego y vínculo con los alumnos sería menor”, afirma Carlos.
Como él son un total de 24 los profesionales que integran este CRA, uno de los 26 de la provincia de Teruel. Todos ellos son menores de 30 años y “con muchas ganas de introducir novedades y mejoras”, considera Carlos. En este sentido los maestros rurales luchan a diario por “el resurgimiento de las poblaciones rurales”.