Los problemas de adicción tratados en 2015 aumentan un 10% y la cocaína sigue siendo la sustancia más consumida
Zaragoza.- La Confederación de Entidades para la Atención a las Adicciones atendió el pasado año a 9.282 personas, un 10% más que en 2014, que la cifra fue de 8.440. Esta entidad está formada por ocho fundaciones, que están repartidas por Aragón (donde hay tres), Extremadura, País Vasco y Cataluña. Además, cuentan con 207 profesionales y 239 voluntarios.
Estos más de 9.200 usuarios atendidos se dividen en varios colectivos: 4.041 son personas drogodependientes, 294 drogodependientes en prisión, 3.293 familiares de drogodependientes, 812 adolescentes con comportamientos de riesgo y 842 fueron atenciones de información y orientación.
El perfil del usuario es un hombre, en el 82,91% de los casos, de entre 30 y 50 años; aunque desde 2012 hasta ahora el número de mujeres continúa subiendo, de un 14,79% hasta el 17,09%. Además, el 52,39% de las personas atendidas están en paro. La sustancia más consumida sigue siendo la cocaína, en un 27,34% de los casos, seguida del alcohol (24,62%, que continúa con la tendencia al alza.
Otro dato a destacar es que el número de familias implicadas también aumenta. En 2012 fueron un 19% frente al 54,43% de este 2015. Este último porcentaje se traduce en 3.293 personas, pertenecientes a 1.892 unidades familiares. Es aquí donde la tendencia varía, ya que el 63% son mujeres frente al 37% de hombres. Entre estos familiares más de un millar son de adolescentes.
Respecto a los 812 adolescentes atendidos con comportamientos de riesgo, se instaura de nuevo tendencia de que el número de usuarios masculino es superior al femenino. Además, el 36,33% de ellos son menores de 16 años.
Por último, en la memoria de 2015 se incluyen una serie de conclusiones que consideran “necesarias” desde la entidad como la investigación en la problemática del alcohol; la importancia de continuar con el trabajo familiar, sobre todo con los adolescentes; la importancia de itinerarios personalizados; continuar contemplando la perspectiva de género; recuperar los programas de intervención en prisión; enfatizar la prevención indicada; y el mantenimiento de todos los programas a pesar del aumento de costes en los presupuestos.