Zaragoza.- El periodista e historiador aragonés Santiago Algora ha presentado a la Delegación del Gobierno y al Servicio de Patrimonio de la DGA una denuncia sobre la situación que viven los habitantes de la localidad de Calcena, en la comarca del Aranda (Zaragoza), ante los continuos expolios que sufren sus bodegas. Unas bodegas que, según el historiador, “poseen elementos que nos permiten conocer cómo vivían esos pueblos. Son elementos de un patrimonio antiquísimo que la erosión del tiempo está destruyendo y que nadie se encarga de proteger”.
La denuncia se vertebra en dos sentidos: uno de carácter crítico, dirigido a la Delegación del Gobierno en Aragón, mientras que el otro es más informativo, advirtiendo a Patrimonio de la DGA del valor patrimonial que se está perdiendo.
Así, la solicitud que Santiago Algora ha presentado a la Delegación del Gobierno va encaminada a conseguir unas óptimas medidas de seguridad para estas bodegas mediante la integración de más unidades de la Guardia Civil que se encarguen de patrullar la zona.
De hecho, Algora ha denunciado que, durante estos últimos meses, se está registrando una media de entre ocho y diez robos por mes. “Sé que la responsabilidad no es de la Guardia Civil que patrulla la zona, sino de los mandos y cargos públicos que no habilitan más unidades de la Guardia Civil patrullando”, ha puntualizado. Y es que el puesto más cercano de Guardia Civil se encuentra en Brea del Jalón, a tres cuartos de hora de Calcena, comunicándose ambas zonas a través de una carretera llena de curvas. “Si sólo patrullan dos números de la Guardia Civil es lógico que esta zona se encuentre desasistida”, ha añadido el historiador.
Pero el gran problema ante esta situación es que “los vecinos de la zona han comenzado a crear métodos de autodefensa, que están bien mientras no pase nada. Pero en algún momento puede surgir un altercado entre expoliadores y vecinos, llegando la sangre al río, y nos echaremos las manos a la cabeza. Las autoridades deben estar informadas también de esto”, ha comentado Santiago Algora.
VALORAR MÁS NUESTRO PATRIMONIO
La otra denuncia presentada ante el Servicio de Patrimonio de la DGA ha ido encaminada a informar a esta autoridad sobre las fuertes pérdidas patrimoniales que estos expolios están causando.
Y es que, según Algora, “nos enfrentamos a una doble pérdida patrimonial”. La primera de ellas es la material, pérdida de elementos materiales como tales. Y la segunda es una pérdida de riqueza oral, porque los vecinos de la zona se están retrayendo en enseñar sus bodegas y suministrar información, datos que suponen una gran riqueza informativa para los historiadores.
También pretende que Patrimonio comience seriamente a valorar la gran riqueza etnológica de la zona. “Quizá el patrimonio etnológico, por ser patrimonio menor, en muchas ocasiones está provocando que no sepamos valorar el perder un tinajón, toneles y barricas de madera, o el perder una cuba, una prensa de vino o una pisadera”, indica Algora.
El historiador y periodista asegura que las bodegas de Calcena suponen un gran tesoro. El número de éstas ronda las 200 unidades, están excavadas directamente en el interior de la roca de la montaña y se extienden a lo ancho del denominado Cerro del Castillo y las conocidas como laderas de San José. Los actuales habitantes de la zona desconocen quiénes fueron los autores de semejantes obras, excavadas a pico y pala por sus antepasados y algunos de ellos se remontan a cinco o seis generaciones para situar las últimas propiedades conocidas de las bodegas que ahora ellos disfrutan.
“Se debe reavivar un poco la confianza del ámbito etnológicos, sobre todo en este tipo de pueblos en donde resulta fundamental para su patrimonio futuro. Hoy en día cualquier programa de desarrollo rural pasa por el patrimonio”, ha puntualizado el historiador, que recientemente ha dirigido el rodaje de un documental dedicado al uso pasado de las mismas y sus problemas presentes, con el fin de que estas piezas no mueran en el olvido.
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