Paso histórico para defender uno de los productos estrella de la gastronomía aragonesa: la trufa

Se han establecido los criterios definitivos para utilizar el término "trufado" Foto | Trufa Negra de Aragón
El término "trufado" solo se podrá utilizar en productos que contengan trufa natural, quedando prohibido su uso en alimentos que contengan aromas

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, a través de la Dirección General de la Industria Alimentaria, ha dado un paso decisivo en la defensa de uno de los productos más representativos de la gastronomía: la trufa. El acuerdo, aprobado el pasado 23 de marzo, establece los criterios definitivos para el etiquetado de los productos que utilicen el término “trufado”. Solo se podrá emplear este término a aquellos productos que contengan trufa natural, quedando prohibido su uso en alimentos elaborados solamente con aromas. De esta manera, se pretende garantizar una información veraz al consumidor y reconocer el valor de la trufa auténtica protegiendo a consumidores y productores.

Esta medida responde a una reivindicación histórica del sector y pretende poner fin a la confusión. En este aspecto, se introducen cambios clave en la comercialización de estos productos. En primer lugar, se prohíbe de forma estricta el uso del término “trufado” en alimentos que no contengan trufa natural, independientemente de la especie utilizada. Además, será obligatorio indicar el porcentaje exacto de trufa presente en el producto. También se refuerza la claridad en el etiquetado de los aromas: aquellos productos que utilicen compuestos aromáticos deberán indicarlo expresamente con menciones como “sabor a trufa” o “con aroma de trufa”, evitando cualquier confusión con el uso de trufa real. En los casos en los que se combinen trufa natural y aromas, será necesario especificarlo con fórmulas como “elaborado con trufa y aromas de trufa”.

En línea con la Ley 28/2015 de defensa de la calidad alimentaria, esta regulación refuerza el valor de la trufa natural y respalda el trabajo de los productores, especialmente en regiones como Aragón. Al proteger el uso del término, se garantiza que el valor añadido recaiga en quienes cultivan y recolectan el producto, y no en elaboraciones que recurren únicamente a aromas.

Con este acuerdo, la Mesa de Coordinación de la Calidad Alimentaria refuerza el posicionamiento de España como referente internacional no solo en la producción de trufa, sino también en la defensa de la calidad y la transparencia en los productos alimentarios.