Pagó la multa “motu proprio”… y la RAE tuvo que intervenir

Muchos de los lectores de Aragón Digital se han cuestionado cómo se escribe y pronuncia esta conocida expresión
Más allá del rifirrafe político de este jueves en el Pleno del Ayuntamiento de Zaragoza, esta expresión ha reavivado una duda muy común: ¿se dice motu propio o motu proprio?

La polémica política en Zaragoza ha dejado, además de debate institucional, una pequeña lección de latín. La alcaldesa de la ciudad, Natalia Chueca, explicaba este jueves en el Pleno municipal que había pagado voluntariamente la multa por aparecer sin cinturón de seguridad en uno de sus vídeos, y lo ha hecho, según sus palabras, motu proprio, acogiéndose además al pronto pago.

Más allá del rifirrafe político, la expresión ha reavivado una duda muy común: ¿se dice motu propio o motu proprio? La Real Academia Española (RAElo deja claro: la forma correcta es motu proprio.

QUÉ SIGNIFICA ESTA EXPRESIÓN

Según el Diccionario panhispánico de dudas, motu proprio es una locución latina que significa literalmente “con movimiento propio” y se utiliza en español con el sentido de “voluntariamente” o “por propia iniciativa”.

En el caso de Zaragoza, la expresión encaja perfectamente: la alcaldesa aseguró que abonó la sanción antes del debate plenario y sin esperar a una resolución política.

Aunque sea lo más habitual en conversaciones y redes sociales, escribir motu propio (sin una de las -r) es incorrecto. Debe respetarse la forma latina proprio, no sustituirla por el adjetivo español “propio”.

Tampoco debe llevar preposición delante: no debe decirse "de motu proprio", ya que la locución funciona por sí sola dentro de la frase.

CÓMO SE PRONUNCIA

La RAE recomienda una pronunciación aproximada: [mótu-próprio], con el acento en la primera sílaba de cada palabra. Aunque suena jurídica y algo solemne, motu proprio sigue muy presente en el lenguaje político y administrativo. De hecho, es habitual en textos normativos e incluso en documentos pontificios.

El caso de este jueves en el Pleno demuestra que estas locuciones latinas no son reliquias del pasado, son expresiones que siguen muy vivas en el día a día; eso sí, a veces provocan más tropiezos que el propio debate municipal.

Porque entre el motu propio, el de motu proprio y el valiente motu prorpio, más de uno acaba dudando dónde va cada letra. Y no pasa nada: el latín nunca fue sencillo.

Al menos esta vez, además de hablar de multas y plenos, hemos repasado una pequeña lección de diccionario. Y si todavía se te resiste el [mótu-próprio], siempre puedes consolarte pensando que quizá no necesites una reprobación… sino un logopeda.