Zaragoza.- Cerca de año y medio es el tiempo que suele transcurrir desde que un paciente comienza a notar síntomas de artritis reumatoide hasta que es visto por un especialista que le diagnostica la enfermedad y le da un tratamiento. Pese a la tardanza, cada año se detectan 110 casos nuevos de esta patología, una de las enfermedades reumáticas con mayor grado de incapacitación que afecta a 6.500 aragoneses.
La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria crónica de las articulaciones, que origina dolor, rigidez, hinchazón y pérdida de la movilidad del cuerpo. A veces se acompaña de otros problemas en diferentes órganos del cuerpo. Afecta al 0,5% de la población, especialmente a mujeres de entre 40 y 60 años.
Según ha explicado a ARAGÓN PRESS la doctora y presidenta de la Sociedad Aragonesa de Reumatología, Concepción Delgado, diagnosticar esta patología de forma temprana “es imprescindible”, porque es en los dos primeros años cuando se produce el mayor deterioro de las articulaciones.
Por ello, Delgado aboga por adelantar el diagnóstico, para lo que se necesitaría “una estrategia que vincule al médico de familia con el reumatólogo para derivar a los pacientes en cuanto haya una sospecha”. La doctora afirma que este tramo se está agilizando con la puesta en marcha de Unidades de Artritis Reciente, si bien todavía debe ser más rápida la reacción tanto del paciente como del médico de cabecera cuando aparezcan los primeros síntomas.
Precisamente, la experta reconoce que al principio la artritis reumatoide “puede pasar desapercibida” ya que se manifiesta de forma leve, por lo que también aboga por ampliar la información sobre esta patología. “La población tiene que estar educada sobre los síntomas característicos de la artritis reumatoide y el médico de familia también tiene que sospecharlo y derivarlo precozmente”, asevera la doctora.
La artritis reumatoide suele provocar dolores en las articulaciones de las manos y los pies, y a veces también las rodillas, codos y hombros, que pueden acompañarse de inflamación. Aparecen cuando el paciente está en reposo, por la noche, y también cuando se despierta por la mañana. En ocasiones, se sufre también una rigidez de las manos que puede durar horas, y además el paciente presenta un cuadro de desgaste, cansancio y malestar general.
De hecho, el 35% de los enfermos que la padecen no pueden trabajar por la incapacidad temporal que les produce. La artritis, junto con el resto de enfermedades reumáticas, suponen un coste de más de 50 millones de euros y más de 29.000 bajas laborales en Aragón, según datos de la Sociedad Española de Reumatología (SER).