Las obras de mejora de la línea férrea Huesca-Canfranc obligan a cerrarla durante tres meses

Renfe ha contratado los servicios de una empresa de autobuses para realizar el recorrido Huesca-Canfranc y llevar a los viajeros hasta su destino con los mismos horarios, frecuencias y precios que los del ferrocarril que quedará cortado de lunes a jueves a causa de las obras de recuperación y mejora de la infraestructura ferroviaria.
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Zaragoza.- Las obras de recuperación y mejora de la línea ferroviaria que une Huesca, Jaca y Canfranc obligarán, a partir de la semana que viene, al cierre de esta conexión de lunes a jueves, por un periodo de tres meses. Este recorrido será suplido por Renfe con un servicio de autobuses en las mismas condiciones de frecuencia y precio que el “Canfranero”, que durante el fin de semana volverá a funcionar normalmente, a excepción del primer tren del viernes entre Canfranc y Huesca y el último del domingo con el destino contrario, que no saldrán por la “amortización de material”, según las declaraciones hechas desde la compañía.

La medida afectará a un total de seis trenes regionales diarios, de los cuales cuatro realizan el trayecto completo entre Huesca y Canfranc, o viceversa, mientras que los dos restantes realizan la relación Huesca-Jaca. Las remodelaciones también van a afectar al servicio diario del tren regional rápido entre Zaragoza y Jaca, que será sustituido con las conexiones por carretera. Los usuarios que quieran viajar desde Zaragoza hasta la localidad altoaragonesa de lunes a jueves tendrán que hacer un transbordo para seguir ruta por medio de los buses fletados por Renfe. Está previsto que esta situación dure unos tres meses, hasta la finalización de las obras.

El plan consiste genéricamente en la sustitución de carriles, la renovación de traviesas y balasto, así como el tratamiento de trincheras y tramos metálicos. Las obras comenzaron el pasado mes de agosto y se han realizado hasta el momento en horario nocturno o en intervalos sin tráfico ferroviario. La empresa Coalvi, que fue la adjudicataria de las obras por un importe total de ocho millones de euros, cambió las previsiones iniciales de no cerrar la línea al tener que utilizar maquinaria pesada.

Los desprendimientos que se produjeron durante el invierno pasado, que causaron varios accidentes, uno de ellos con doce heridos, dejaron las vías en mal estado, por lo que a principios de 2003 ya se tuvieron que cerrar las comunicaciones durante un mes.

Según la compañía ferroviaria, los objetivos primordiales de la actuación son el incremento de la seguridad y fiabilidad de las instalaciones, un mayor confort para los viajeros y la reducción del tiempo de viaje en más de 50 minutos para el total del trayecto. En materia de rehabilitación de vía, se sustituirán 21.608 traviesas, se renovarán 32.252 metros lineales de carril y se suministrarán 38.029 metros cúbicos de balasto; además, se realizará la nivelación de vía en 159.500 metros lineales mediante maquinaria pesada y se efectuarán otras operaciones complementarias de tratamiento de vía.

Por otro lado, destaca también la construcción de dos túneles artificiales, el tratamiento de 478 metros lineales de trincheras y la construcción de 173 metros lineales de muros. En las obras se llevará a cabo, además, la adecuación de 10 tramos metálicos y se llevarán a cabo diversas actuaciones para la mejora de los sistemas de comunicaciones y señalización.