El obispo de Tarazona hizo mancomunar las cuentas de Borja ante las salidas "muy fuertes de dinero"
Zaragoza.- El Obispado de Tarazona anunció, teniendo a su sacerdote de Borja, Florencio Garcés, en la cárcel, que no se sentía perjudicado por los 182.000 euros que faltaban en las cuentas parroquiales y que no iba a ejercer ningún tipo de acusación, aunque sí iban a realizar una investigación interna. Una posición que resalta con la que mantuvo el propio titular de dicha Diócesis, Eusebio Hernández Sola, antes de que se destapara la investigación de la Guardia Civil.
De hecho, Hernández Sola llegó a interponer denuncia, aunque luego la retiró aduciendo que desconocía que sus afirmaciones se estaban considerando en ese término. Sin embargo, en la misma, a la que ha tenido acceso ARAGÓN PRESS, el titular del prelado turiasonense reconoció que habían decidido cambiar el estatus de las cuentas mediante la firma mancomunada, es decir, que para el caso de efectuar una extracción fuese necesaria la firma de dos personas.
Un día el obispo se encontró con mosén Florencio y le preguntó sobre esos movimientos financieros, recibiendo como respuesta “que daba limosna a personas en situación de necesidad”, si bien estas afirmaciones fueron comentadas con otros religiosos, quienes le afirmaron que les extrañaba sobremanera porque “Florencio era muy agarrado”.
Asimismo, Florencio Garcés quiso tranquilizar al obispo, señalando que el dinero sería devuelto, ya que parte del mismo se encontraba “en un banco malo” en Zaragoza.
Una medida basada en la fiscalización que había realizado el párroco de Ainzón, José Luis Sofín, quien no dudó en manifestar tanto a su máximo responsable como a la Guardia Civil “que algo importante está pasando, que hay cosas que son incomprensibles”. De hecho, fue él el designado para tratar de poner coto a la descapitalización de las cuentas.
El máximo responsable de la contabilidad de la parroquia de Borja era el laico, Javier Alaiza. Este hombre manifestó que “empezó a notar en el mes de abril de 2013 reintegros en efectivo en la cuenta de Ibercaja por un total de 9.950 euros”. “El montante de dinero descuadrado de esa cuenta asciende a 18.450 euros”, apostilló.
"Mi hermano ha vaciado todas las castillas"
La hermana de Florencio Garcés también sospechó que algo pasaba con las cuentas. De hecho, llegó a reunirse con el propio obispo en la capital aragonesa porque se mostraba muy preocupada. “Mi hermano se ha gastado todo el dinero, ha vaciado todas las cartillas”, llegó a decir esta mujer, según consta en la denuncia interpuesta ante la Benemérita por parte de Eusebio Hernández Sola.
Una situación que descubrió porque iba a comprar un vehículo y vio que las cuentas estaban en esa situación financiera. Otros dos hermanos de Florencio Garcés también hablaron con el obispo y mostraron su preocupación ante lo que estaba pasando.
Ante ello, el responsable de la Diócesis de Tarazona volvió a hablar con el cura, quien dijo que el dinero lo destinaba a personas “necesitadas”. En concreto, le afirmó que había comprado una silla de ruedas a un joven que se encontraba en el hospital por un accidente, pero que le iba a devolver el dinero”.
La Guardia Civil considera que Florencio Garcés hacía estas extracciones de dinero por dos razones: