Los nuevos radares de la DGT que sorprenden a los conductores en Aragón, ¿sabes dónde están?
El control de la velocidad se ha convertido en una de las principales herramientas de la Dirección General de Tráfico (DGT) para reducir la siniestralidad en las carreteras españolas. En los últimos meses, el organismo ha intensificado su vigilancia con la instalación de nuevos radares fijos y de tramo en distintos puntos de la red viaria. Esta estrategia busca principalmente disuadir los excesos de velocidad, uno de los factores que más accidentes provoca en carretera.
Aragón también está viviendo este refuerzo en la seguridad vial. En apenas unas semanas, la DGT ha activado tres nuevos radares en la provincia de Huesca, ubicados en el recién inaugurado tramo de la A-22 entre Siétamo y la capital oscense, y dos cinemómetros más en Zaragoza, instalados en una de las salidas más transitadas de la ciudad. Con estas medidas, Tráfico persigue garantizar la seguridad de los conductores en vías de alta circulación y reducir los riesgos en puntos donde los excesos de velocidad son habituales.
DÓNDE ESTÁN LOS NUEVOS RADARES EN LAS CARRETERAS DE ARAGÓN
En la provincia de Huesca, los tres nuevos radares fijos se sitúan en puntos estratégicos del nuevo tramo de la autovía A-22, una vía que conecta Huesca con Lérida y que fue abierta al tráfico el pasado 1 de octubre. El primero de ellos se encuentra en el kilómetro 98,63, en sentido hacia la capital oscense, en un tramo donde la velocidad máxima está limitada a 120 km/h. El segundo radar se ubica en el kilómetro 101,46, en dirección Lérida, también con una limitación de 120 km/h. Por su parte, el tercer cinemómetro está instalado en el punto kilométrico 106,47, de nuevo en sentido Huesca, donde el límite de velocidad se reduce a 100 km/h.
Estos dispositivos buscan garantizar el cumplimiento de los límites en una autovía recién estrenada, de trazado rápido y conectada con dos grandes corredores, la A-22 y la A-23. Con ello, la DGT pretende prevenir los excesos de velocidad que suelen producirse en las primeras semanas de uso de una nueva infraestructura, especialmente en una vía que actúa como enlace estratégico entre Aragón y Cataluña.
NUEVOS RADARES TAMBIÉN EN ZARAGOZA
La vigilancia se amplía también a Zaragoza capital, donde desde finales de octubre dos nuevos radares fijos controlan la velocidad en la carretera de Logroño (N-232). Ambos están situados en el tramo que conecta Miralbueno con la urbanización Torres de San Lamberto, una de las salidas más transitadas de la ciudad y por la que circulan cada día miles de vehículos.
En el sentido de entrada a Zaragoza, el límite de velocidad se mantiene en 50 kilómetros por hora, mientras que en sentido salida se ha reducido de 80 a 60 km/h. Esta modificación busca mejorar la seguridad vial en una zona con alto volumen de tráfico y frecuentes incorporaciones, especialmente en horas punta. Los nuevos radares, alimentados por energía solar, vigilan de forma constante ambos sentidos de circulación, reforzando el control en una vía donde los excesos de velocidad eran una queja recurrente.
La medida, además, responde a una reivindicación histórica de los vecinos de Torres de San Lamberto, que durante años han pedido soluciones ante el elevado tránsito de vehículos pesados y el riesgo de atropellos. Con esta actuación, Zaragoza da un paso más en la pacificación del tráfico en sus accesos y refuerza la red de control de velocidad en el entorno urbano.