Zaragoza.- Unos micro micrófonos consiguen que un bebé que viene de nalgas busque la música que escucha a través del vientre materno y se dé la vuelta hasta adoptar una posición correcta en la placenta. Esto es una de las cosas asombrosas que se consiguen por medio de la musicoterapia. Pero, ¿qué es la musicoterapia? Los griegos ya utilizaban la música de manera terapéutica para preparar a las parturientas y en algunas tribus, los médicos brujos suelen utilizar todavía sonidos, danzas e instrumentos para expulsar los malos espíritus de los enfermos.
“La musicoterapia es el uso del sonido como medio de comunicación, el ritmo, la melodía, la armonía, el movimiento y el uso de la voz” así define su instrumento de trabajo la musicoterapueta Mª Mar Martínez. Esta psicóloga y profesora de piano imparte sesiones de musicoterapia en Zaragoza, ha trabajado con niños con discapacidad, hijos de familias desestructuradas, enfermos mentales, mujeres de asociaciones de barrio y mujeres con fibromialgia, entre otros. En estos momentos está elaborando un ambicioso proyecto para trabajar en una cárcel de mujeres. Según Martínez, con la musicoterapia “se cubren necesidades y se potencian capacidades, se trabaja a nivel emocional, cognitivo, motriz y socio afectivo”.
En la musicoterapia ningún tipo de música está descartada desde el bakalao hasta los Beatles tienen cabida a la hora de buscar una respuesta determinada en los pacientes. “La música popular, por ejemplo, es la mejor para tocar la fibra de las personas”, cuenta el doctor en Medicina preventiva y Salud pública, Pablo Sanz. Además “con el cuerpo también hacemos una música; los sonidos que las personas provocan al andar, respirar o moverse para un músico van a tener tono, ritmo, timbre e intensidad”, apunta Sanz.
|
|
El doctor de Medicina Preventiva, Pablo Sanz |
Pero las terapias musicales no sólo producen cambios psicológicos sino también fisiológicos que son motivo de investigación. Estudios científicos han demostrado que existe un tipo de música con la que las hembras de todos los mamíferos segregan favorablemente la hormona de la lactancia, cuenta Sanz. Sin embargo como no entrar en la seguridad social, “los prototipos de investigación se dan en centros aislados”, indica Sanz.
Desde hace tres años, la Universidad de Jaca imparte unos Cursos de Verano totalmente prácticos de musicoterapia. Sanz es el director de estos cursos y argumenta que cada año cuentan con más participantes: “no solo hay personas relacionadas con carreras de la salud también hay músicos, maestros o personas que se acercan hasta allí para conocer esta terapia”.
La presidenta de la Asociación Aragonesa de Musicoterapia, Virtudes Morcillo, desde siempre ha sabido que la música es curativa “la música amansa a las fieras” reconoce. Esta maestra de educación musical jienense lleva 35 años en el mundo de la música y cuando llegó a Zaragoza empezó a interesarse por la musicoterapia. Se sorprendió al comprobar que muchas de las técnicas que ella aplicaba en docencia eran las mismas con las que se trabajaba en musicoterapia.
Virtudes Morcillo incide en la importancia de “sentir una emoción para poder hacérsela sentir a los demás” por tanto cree que es muy importante una buena formación del terapeuta en musicoterapia, debe de ser una persona que conozca “la manera de tocar el corazón de las personas”. La terapeuta Mª Mar Martínez, recalca también la importancia de tener estudios mínimos de música o de psicología, “no hace falta ser músico o psicólogo pero hay que saber nociones de ambas” para poder tratar a las personas que acuden a las sesiones. Las dos profesionales opinan que es muy importante conocer “la historia sonora de los pacientes” antes de empezar las sesiones, esto es, saber que sonidos le gustan o disgustan o que música utilizaremos para conseguir una u otra reacción.
El fenómeno del intrusismo ha salpicado esta profesión y cada vez son más los que se cuelgan el cartel de musicoterapeutas sin serlo. Morcillo opina que aunque existen pautas generales “cada paciente es diferente” y “lo que vale para uno no vale para todos” además el especialista en musicoterapia ha tenido que pasar por un “proceso de estudio largo”. No es una carrera oficial por eso el Ministerio no pide titulaciones pero los profesionales de esta terapia han estipulado que una persona que ha recibido 1.200 horas de cursos de musicoterapia ya podría ejercer como terapeuta.
Asociación Aragonesa de Musicoterapia
|
|
Virtudes Morcillo, presidenta de la asociación |
En 1997, la obra social y cultural de Ibercaja promocionó unos cursos de iniciación a la musicoterapia y a raíz del interés de los alumnos de estas sesiones, en el año 1999 surgió la Asociación Aragonesa de Musicoterapia. Fue fundada por Mª Ángeles Cosculluela, reconocida investigadora y musicóloga, y por Carmen Serna, poetisa, coordinadora y promotora de los cursos de iniciación. Desde el año 2003 está presidida por Virtudes Morcillo.
El principal objetivo de la Asociación Aragonesa de Musicoterapia en estos momentos es crear un postgrado de Musicoterapia que se pueda impartir en la Universidad de Zaragoza. “Estamos ultimando horarios y profesores, tenemos ya el programa de asignaturas”, añade la presidenta.
Morcillo, admite estar contenta de como se desarrollan los Cursos de Verano de Musicoterapia y adelanta que el siguiente tratará “sobre el desarrollo del niño desde la tripa de su madre hasta la adolescencia”.
La musicoterapia cuenta con muchos adeptos en España. Tanto es así que en febrero de 2006 se celebrará el I Congreso Nacional de Musicoterapia en Barcelona.