Una mujer con síndrome de Down y alzhéimer pierde el transporte adaptado: “Estamos sin ayuda de nadie”

Desde hace cinco meses tienen contratado un servicio de ambulancia. Foto: A.D.
Begoña utilizaba el transporte adaptado para acudir cada día al centro de día, pero cuando empezó a necesitar una silla de ruedas le retiraron el servicio alegando “falta de espacio”.

Durante más de 15 años, Begoña, una mujer dependiente de 46 años que padece síndrome de Down y alzhéimer, acude cada día a un centro de día de Atades del Actur en transporte adaptado. Sin embargo, desde que la de Cuarte de Huerva empezó a usar silla de ruedas como consecuencia de su “deterioro”, se le retiró este transporte adaptado de la comarca porque “no había espacio para la silla”. Así lo denuncia su hermana, Dolores Valenzuela, que se encarga de su cuidado desde hace más de 15 años.

Según cuenta Dolores, este servicio se lo retiraron en el mes de mayo y desde hace cinco meses es ella quien ha tenido que buscar una solución para que su hermana pudiera seguir acudiendo al centro de 9.00 a 17.00 horas como ha hecho siempre. Para ello, tiene contratado el servicio de ambulancias MAIZ que, “después de insistir mucho”, le hicieron “precio especial”. “Las ambulancias son carísimas, cuestan alrededor de 80 euros la ida y otros 80 la recogida”, asegura. “¿Quién se puede permitir gastar todo ese dinero a la semana?”, se pregunta Dolores, quien pide que se la “escuche” y le den “una solución”.

Los responsables del servicio le comunicaron que el motivo de la retirada del transporte adaptado era que “solo había espacio para dos sillas de ruedas y la suya no cabía”. Poco después, le propusieron como alternativa recogerla a las 10.30 horas, una vez que el vehículo hubiera dejado al resto de usuarios y quedara vacío, aunque sin posibilidad de llevarla de regreso del Centro Ocupacional y Residencial Santo Ángel.

Dolores subraya que la plaza que le retiraron a su hermana en la furgoneta se iba a destinar a otra persona, aunque asegura que en estos meses ha permanecido vacía.

“Si no pago la ambulancia, tengo que tenerla en casa o buscar una residencia, pero el IASS tarda muchísimo en conceder plaza. Estamos en un limbo, sin ayuda de nadie”, lamenta. Además, señala que, pese a enviar reclamaciones al Ayuntamiento de Cuarte de Huerva cada quince días, todavía no ha obtenido respuesta.

En este sentido, la vecina de Cuarte de Huerva reclama soluciones “reales”. “Es la ironía de la vida: todos hablamos de la integración de las personas con discapacidad, pero a la hora de actuar, nadie hace nada”, denuncia. Añade que cualquiera podría necesitar una silla de ruedas “en cualquier momento”, ya sea por “una caída, una operación, un traumatismo o una enfermedad”. “A ver si se mueven las conciencias y se les cae la cara de vergüenza”, exclama.