Miles de aragoneses hacen las maletas una y otra vez rumbo al Mediterráneo y encuentran en la Costa Dorada su particular paraíso. Sus playas extensas y familiares, la cercanía con ciudades como Zaragoza o Huesca, su oferta de ocio y su enorme riqueza patrimonial, con joyas como Tarragona o el modernismo de Reus, hacen que este litoral catalán sea uno de los destinos favoritos para las familias mañas. Pero si hay algo que termina de conquistar al viajero es su cocina: una gastronomía mediterránea que combina producto de proximidad, recetas marineras y tradición arrocera con propuestas modernas capaces de satisfacer todos los gustos.
En este escenario privilegiado, a escasos metros de la arena de La Pineda y con más de seis décadas de historia, se encuentra uno de los restaurantes más emblemáticos de toda la costa. Un lugar que ha sabido ganarse la fidelidad de generaciones de turistas —y no pocos aragoneses— gracias a su carta honesta, a sus vistas al mar y a una cocina que rinde homenaje al arroz como plato estrella. Hablamos del Restaurante Dorado.
- UNA HISTORIA FAMILIAR DESDE 1960
- MÁS DE 100 PLATOS Y UNA CARTA CENTRADA EN EL ARROZ
- VINOS, VISTAS Y HORARIO PARA TODOS
- UN CLÁSICO DE LA PINEDA QUE NUNCA FALLA
UNA HISTORIA FAMILIAR DESDE 1960
El Restaurante Dorado abrió sus puertas en 1960 de la mano de la familia Carreté, hasta que poco después pasó a quien lo gestiona en la actualidad. Lo que comenzó siendo un pequeño establecimiento frente al mar se ha transformado en un referente gastronómico de la Costa Dorada sin perder su esencia: la hospitalidad, la cocina casera y el mimo por el producto siguen siendo su sello. A lo largo de los años, el Dorado ha sabido evolucionar sin traicionar sus raíces, convirtiéndose en una arrocería de culto para quienes buscan autenticidad, sabor y tradición.
Situado en el número 71 del paseo Pau Casals, justo frente a la playa de La Pineda, el restaurante mantiene una gestión familiar que garantiza una atención cercana y una cocina que se prepara con el mismo cariño de siempre. Cada plato que sale de sus fogones tiene detrás una historia y un compromiso con el sabor mediterráneo que no pasa de moda.
MÁS DE 100 PLATOS Y UNA CARTA CENTRADA EN EL ARROZ
Aunque su fama le viene sobre todo por sus paellas, calderetas y fideuás, el Dorado ofrece una carta de más de cien platos. Ensaladas frescas, mariscos del día, tapas clásicas, carnes al horno y pescados a la brasa completan una propuesta diversa y pensada para todos los públicos. Algunas de sus especialidades más celebradas son la paletilla de lechal, el cochinillo asado o el costillar de cordero, elaborados con cocciones lentas que potencian todo su sabor.
El arroz, eso sí, es el protagonista absoluto. Tanto en su versión tradicional como en recetas más modernas, todos los arroces se elaboran con ingredientes de primera calidad y caldo casero, lo que los convierte en platos sabrosos, abundantes y muy difíciles de olvidar. No en vano, muchos visitantes repiten año tras año para volver a probar su famosa paella marinera, su fideguá o el arroz con bogavante.
VINOS, VISTAS Y HORARIO PARA TODOS
El Dorado también presume de tener una de las bodegas más completas de la zona, con un sinfín de referencias entre vinos, cavas y champanes nacionales e internacionales. Esto permite al comensal maridar su comida con propuestas que van desde pequeños productores locales hasta etiquetas reconocidas internacionalmente.
El restaurante cuenta con dos amplios comedores interiores y una terraza acristalada con vistas directas al mar, lo que lo convierte en un espacio ideal para comidas en familia, cenas románticas o celebraciones especiales. Durante la temporada alta, abre todos los días de 10.00 a 23.30 horas, con cocina ininterrumpida, salvo los martes, que cierra por descanso. En temporada baja, permanece abierto todos los mediodías, también con cierre los martes.
UN CLÁSICO DE LA PINEDA QUE NUNCA FALLA
Con más de 60 años de historia, una ubicación privilegiada en primera línea de playa y una carta que combina tradición, producto y variedad, el Restaurante Dorado es uno de esos lugares que nunca decepcionan. Especialmente para los aragoneses que cada verano regresan a la Costa Dorada en busca de sol, mar y buena mesa, este rincón de La Pineda se ha ganado un hueco en el corazón —y el paladar— de generaciones enteras.



