La liberación de Esperanza, una promesa de futuro para el Pirineo
Zaragoza.- Se ha liberado en el Pirineo aragonés a Esperanza, el pollo de quebrantahuesos cuya historia comenzó el pasado mes de diciembre en la zona de La Hoya de Huesca.
El huevo del que nació Esperanza fue retirado de su nido el 22 de diciembre de 2002, junto a otro que no llegó a prosperar, ya que, por el lugar en el que se encontraba, había grandes posibilidades de que los nacimientos no llegasen a buen término. Este control de los nidos de quebrantahuesos en la Comunidad Autónoma forma parte del Plan de Recuperación vigente para esta especie, que comenzó hace nueve años.
Después de 51 días de incubación, el 2 de febrero nació una hembra a la que pusieron el nombre de Esperanza. Como es necesario que estos pollos sean criados por “padres adoptivos”, sin ninguna interferencia humana, con tan sólo cuatro días fue trasladada al Centro de Cría en Cautividad de la EEP en Viena (Austria), ya que no había nodrizas disponibles en el Centro de Cría de Guadalentín, en Jaén.
Esperanza no regresó a España hasta el día 20 de mayo, cuando fue trasladada a Labuerda (Huesca), donde se efectuó su radio-marcaje y una toma de muestras. Inmediatamente se depositó a la cría en una jaula de “hacking” –técnica que procura que el último mes de desarrollo del animal se produzca en un ambiente más parecido al que encontrará tras su liberación- situada en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, donde ha permanecido vigilada hasta que ha sido soltada, definitivamente, esta madrugada.
Durante este periodo, el quebrantahuesos ha sido provisto de alimento cada dos o tres días al lado de su jaula, de forma que pudiera mantener contacto con otros congéneres y recibiera el necesario aprendizaje. Esta fase ha sido superada sin problemas y, una vez libre, habrá que esperar otras dos semanas, en las que terminará de comportarse como un adulto. Transcurrido este período, sus posibilidades de supervivencia aumentarán considerablemente.
Esta es la tercera ocasión que el Gobierno de Aragón realiza este mismo proceso, que ya permitió criar y liberar a Silvano, en 1995, y a Ramiro, en 1999. Ambos ejemplares se han integrado perfectamente en la población salvaje, y el primero de ellos ya es un animal reproductor.