La Iglesia cometió abusos en casi 40 puntos de Aragón, según el Defensor del Pueblo

El informe concluye que el grueso de las víctimas fueron hombres menores de edad. Foto: Congreso de los Diputados
photo_camera El informe concluye que el grueso de las víctimas fueron hombres menores de edad. Foto: Congreso de los Diputados

Las investigaciones del Defensor del Pueblo sobre los abusos en el seno de la Iglesia han desembocado en un demoledor informe. En Aragón, se produjeron hasta en 38 localizaciones, tal como se extrae de los datos recogidos, entre los casos comunicados por las congregaciones y parroquias, más los testimonios recopilados a lo largo de los últimos años por el diario El País. Campamentos, residencias, internados, colegios o hasta domicilios particulares dibujan con mayor precisión que nunca el rastro de esta lacra, que tuvo como principales víctimas a hombres menores de edad. La cifra de afectados superaría los 400.000 en toda España.

Las más de 770 páginas que ha entregado Ángel Gabilondo a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, arrojan seis puntos en la provincia de Huesca, otros seis en Teruel y hasta 26 en la de Zaragoza. Así, en la región oscense, aparecen los Campamentos en el Valle de Pineta (Bielsa), el Colegio Santo Domingo de Monzón, la Escuela de Hostelería de Sahún y el Seminario Diocesano de Jaca. A estos se suman, en la capital altoaragonesa, el Colegio Internado Salesianos San Bernardo y San Viator, En Teruel, el informe ha detectado abusos en la Catedral Santa María de Mediavilla, el Colegio La Salle, el Orfelinato San Nicolás de Bari, la parroquia de Mas de las Matas, un domicilio particular de Fuentespalda y el Seminario Menor Las Viñas.

El grueso se da en Zaragoza. Dentro de la capital, aparecen los colegios Calasancio de los Escolapios, Cristo Rey de los Escolapios, Cardenal Xavierre, Escolanía Infantes del Pilar, Escolapias Calsanz, Fomento Montearagón, La Salle Franciscanas de Gran Vía, La Salle Montemolín, Marianistas Santa María del Pilar, Maristas del Pilar, Obra Diocesana Santo Domingo de Silos, Romareda Agustinos Recoletos, Sagrado Corazón, Salesiano Nuestra Señora del Pilar y Carmelitas Descalzos. En la Almunia de Doña Godina, figura también el Colegio Salesiano.

Asimismo, ocurrió lo propio en la iglesia de Nuestra Señora del Castillo de Clarés de Ribota y la parroquia de Sádaba, como también la de Santo Dominguito del Val, de Zaragoza. En los seminarios de la provincia, se reportaron casos en el de la localidad sadabense (en dos localizaciones distintas), el de Zuera, el Mercedarios y el Nuevo de Zaragoza. Cierran la lista otros dos domicilios particulares de la capital.

En Albarracín, la diócesis ha llegado a comunicar trece hombres menores víctimas de abusos

CASI TODAS LAS DIÓCESIS CONTESTARON AL DEFENSOR DEL PUEBLO

Del informe se extrae también que las diócesis accedieron a colaborar o, al menos, respondieron a la comunicación por carta del Defensor del Pueblo. Solo la de Huesca dejó de contestar a la segunda misiva. También siguiendo esta distribución, la de Jaca comunicó dos casos, con dos sacerdotes agresores confirmados, uno y un clérigo la de Barbastro-Monzón y Tarazona, respectivamente; tres y tres Teruel-Albarracín y dos Zaragoza, de nuevo con dos curas identificados. Por sexo y edad, de los abusos ratificados por las propias diócesis, todos ellos fueron hombres menores, llegando a haber hasta trece en Teruel-Albarracín. De esta tabla, dos casos se dieron en el periodo hasta 1959, seis entre 1960 y 1979 y otro, en Zaragoza, en este siglo, desde el año 2000 hasta la actualidad.

Así las cosas, el Defensor del Pueblo apunta que cada localización no equivale a un solo episodio de abuso, sino que se pudieron producir más. Tampoco aparece en el estudio el número desgranado por Comunidades, aunque sí por órdenes religiosas. La Compañía de Jesús y Maristas, en la denominada Provincia Ibérica, que abarca Aragón y La Rioja, entre otras regiones, son las que cuentan con más casos informados: 119 y 114, respectivamente.

Según los expertos, los abusos acarrearon a la mayoría de las víctimas síntomas que han impedido el correcto desarrollo de su vida, como el estrés postraumático. Los califican incluso como “un problema universal de la iglesia católica, que ha afectado a la sociedad española de un modo no muy distinto” a otros territorios consultados.