La juventud aragonesa ve luz al final del túnel, pero la vivienda sigue preocupando su futuro

Los jóvenes siguen muy preocupados por el acceso a la vivienda. Foto: Pilar Álvarez
La Generación Z se muestra esperanzada pero vulnerable a la precariedad laboral y a las dificultades de emancipación

Los jóvenes aragoneses no están perdidos. Lejos de lo que se puede pensar, la Generación Z de la comunidad se muestra mayoritariamente esperanzada con su futuro y se revela como la más formada y diversa a su edad. Sin embargo, el precio de la vivienda y los salarios insuficientes continúan como las grandes preocupaciones de cara a iniciar un proyecto vital estable. 

Esas son las principales conclusiones que ha sacado a la luz el estudio "GenZ 2035: Futuro en construcción" del Grupo de Investigación, Sociedad, Creatividad e Incertidumbre /GISCI) de la Universidad de Zaragoza realizado a 900 aragoneses de entre 16 y 35 años. Dicho informe, presentado este miércoles por la Fundación Basilio Paraíso, ha ofrecido un análisis transparente sobre cómo se ven los jóvenes dentro de 10 años desde diferentes ámbitos.

La visión del futuro de la Generación Z aragonesa es positiva según el estudio realizado, aunque siguen habiendo grandes aristas que señalan como obstáculos. Más del 90% de los encuestados identifica el alto coste de la vivienda y los bajos salarios como las principales barreras para independizarse y construir su vida. Para 2035, solo la mitad se ve con posibilidades de haber comprado una casa a pesar de que tener su propio hogar es el sueño de la mayoría de ellos.

La tasa de emancipación juvenil en Aragón ha caído hasta el 14,6%, su nivel más bajo en décadas, situándose por debajo de la media española (14,8%). El informe del GISCI indica que los aragoneses de entre 16 y 35 años son especialmente vulnerables frente a la precariedad laboral y las dificultades de emancipación. Esto se debe principalmente a que crecieron en plena crisis, alcanzaron la madurez en una pandemia y hoy encaran el futuro en un mundo incierto.

NOTAS POSITIVAS

A pesar de ello, casi la mitad de los jóvenes se declaran esperanzados, un 36% expectantes y un 14% desencantados con respecto a sus condiciones de vida en 2035. Las puntuaciones medias en esperanza, ilusión y optimismo oscilan entre 6,4 y 7,1 puntos sobre 10, valores que reflejan a una generación en tránsito que está dispuesta a reinventarse. 

La tasa de paro juvenil se ha reducido al 13,9%, el nivel más bajo en años, y el porcentaje de ocupados entre los jóvenes activos alcanza el 86,1 %. Además, los actuales jóvenes priorizan el bienestar integral por encima del dinero y el poder, de manera que sus prioridades son la salud, la familia, la vivienda y el trabajo, seguidas por la pareja y la amistad.