Los jóvenes aragoneses destinan casi el 30% de su salario al alquiler: Zaragoza, a la cabeza
La dificultad de los jóvenes para emanciparse en España se traduce en un esfuerzo económico creciente que, según un análisis del portal inmobiliario pisos.com a partir de datos salariales del Consejo de la Juventud de España, alcanza de media el 40,66% del salario neto mensual para alquilar una habitación. Este porcentaje, calculado sobre un sueldo medio de 1.170 euros mensuales para personas de entre 16 y 34 años, refleja una presión muy superior a los umbrales considerados sostenibles y sitúa el acceso a la vivienda como uno de los principales obstáculos para la autonomía económica.
En comparación con ese escenario nacional, Aragón presenta niveles de esfuerzo más moderados, aunque todavía elevados. En Zaragoza, el alquiler medio de una habitación se sitúa en 363,53 euros mensuales, lo que obliga a los jóvenes a destinar el 31,06% de su salario. La capital aragonesa lidera así la presión dentro de la comunidad, en una franja que supera el tercio de los ingresos y se aproxima a los niveles de otras ciudades medias del país.
Por detrás se encuentran Huesca, con un coste medio de 326,67 euros y un esfuerzo del 27,91%, y Teruel, donde alquilar una habitación cuesta en torno a 305 euros y supone el 26,06% del salario. Aunque estos porcentajes se sitúan por debajo de la media nacional, evidencian igualmente un peso significativo del alquiler en los ingresos juveniles, especialmente si se tiene en cuenta que no incluyen gastos adicionales como suministros.
BRECHA CON LAS GRANDES CAPITALES
Las diferencias con los principales mercados inmobiliarios del país son notables. En ciudades como Barcelona y Madrid, el coste de una habitación supera el 50% del salario neto juvenil, con precios medios de 646 y 622 euros respectivamente. También por encima del 40% se sitúan otras capitales como Palma, Valencia o San Sebastián, lo que refleja una concentración de la presión en las grandes urbes y zonas turísticas.
En el extremo contrario, algunas ciudades del interior como Badajoz, Cáceres o Zamora presentan niveles de esfuerzo inferiores al 22%, muy por debajo tanto de la media nacional como de los datos aragoneses. Esta disparidad territorial dibuja un mapa en el que el acceso a la vivienda depende en gran medida del equilibrio entre precios del alquiler y oportunidades laborales.