Arquitecto por vocación y modelo por casualidad, Jorge Zumeta acumula en la red social Instagram más de 88 mil seguidores. Se creó su cuenta en el 2011 y, desde entonces, no ha parado de sumar fieles que le siguen por su contenido natural, en el que une su vida personal con su vida profesional. Trabajos como modelo, proyectos de arquitectura o viajes con su familia y amigos son los contenidos que se dejan ver en su cuenta.
Muy de su pueblo, Pina de Ebro, reconoce que, a pesar de haber viajado por gran parte del mundo, siempre va a encontrar su hogar en el lugar que le vio crecer y donde descubrió su vocación con solo cuatro años, cuando veía a su padre trabajar de albañil y a Jorge le encantaba ese característico olor a cemento, a obra.
Ahora, compagina varios trabajos como arquitecto, las redes sociales, algún pequeño trabajo que le surge como modelo, con, por supuesto, pasar tiempo con su familia. Hace poco que fue padre y da lo mejor de él para llegar a todo. Hoy, en la EntreInsta de Aragón Digital, Jorge Zumeta.
PREGUNTA.- ¿Cómo empezaste en redes sociales?
RESPUESTA.- Me surgió la oportunidad de trabajar de modelo y me fui a Barcelona porque una agencia me cogió. Ahí conocí a un amigo que tenía mil seguidores en Instagram y le iba muy bien, por lo que, con más amigos, decidimos abrirnos una cuenta cada uno. Empecé a subir fotos para hacer que la gente del sector, los profesionales, fotógrafos, clientes y revistas me conocieran y empezó a funcionar. Llegó un punto que fue una bola de nieve: el algoritmo de Instagram creo que entendió, o sin quererlo entendió, y me empezó a crecer la cuenta. Ahora no hay forma de comprender ese algoritmo.
También había un rumor que decía que si no tenías 10.000 seguidores no trabajabas y me acuerdo que estuve dos años y medio yendo y viniendo de Zaragoza a Barcelona a hacer castings para cualquier cosa. Al tiempo, superé esos 10.000 seguidores y empecé a trabajar muchísimo. Entonces el rumor parece que es verdad, aunque tiene mucho sentido. Al final, lo que hace la marca es testar si esa persona gusta o no gusta, aunque es muy relativo.
P.- ¿Cómo definirías tu estilo en redes?
R.- Mi estilo antes era muy “life style”, pero muy enfocado a moda. Subía mis trabajos y claro, en un mes podía estar en Londres, en Alemania, Milán, Chile, París... Entonces tenía contenido sin querer, que no era de calidad, pero sí muy natural. Subía selfies en distintas ciudades del mundo e Instagram se volvió loco, lo que generó esa bola de nieve que lo arrolló todo.
Ahora mismo, mi estilo es demasiado “life style” y voy subiendo lo que me da la gana porque, como arquitecto, ahora estoy preparando una cuenta que va a estar más ligada a la arquitectura, en la que solo hablaré de temas de la profesión, pero mucho más natural. Mientras que, con mi cuenta voy a intentar volver un poco a lo de antes, siendo más continuo porque ahora, al ser papá, y entre unas cosas y otras, no me da la vida.
Como arquitecto, ahora estoy preparando una cuenta que va a estar más ligada a la arquitectura, en la que solo hablaré de temas de la profesión, pero mucho más natural.
P.- ¿Qué puedes decir sobre esa nueva cuenta de arquitectura?
R.- Tengo alguna cosa, pero es muy difusa. Al final, mis seguidores no me siguen por mi trabajo. Ojalá lo hicieran, aunque fuera un 2%. Me siguen por lo que ha venido de atrás, por la moda, entonces quiero seguir subiendo mi día a día, mi ropa, pero poniéndome las pilas otra vez.
P.- Hace poco tuviste una hija. ¿Qué opinión tienes sobre exponer a menores en redes sociales?
R.- Cuando era una bebé sí que subía a mi hija, Carlota, en publicaciones. Ahora, si la subo, es en formato historia para que esté un rato. Aunque intento no subirla, hay veces que me apetece que mis amigos y mi círculo la vean, pero, inevitablemente llega a gente que no me apetece que vea a mi hija.
P.- También el hecho de exponerte a ti mismo te ha traído problemas…
R.- Así es, las suplantaciones de identidad. Me ha pasado varias veces, aunque hace dos días me falsificaron el pasaporte, y eso ya es un paso más que tengo que denunciar. En un mes me pueden hablar hasta seis personas diciéndome que se estaban haciendo pasar por mí. Hay veces que una misma persona usa mis fotos para todas sus cuentas, incluso han llegado a hacer perfiles falsos de mi madre y mi hermana para hacer la historia más real. Tampoco me merece la pena denunciar porque detrás de esas cuentas falsas hay una dirección de e-mail que no te lleva a ninguna parte, entonces no voy a estar perdiendo el tiempo cada semana en denunciar.
P.- Con tantas cosas que haces y que te pasan. ¿Cómo es tu día a día?
R.- Ahora vengo de una operación de rodilla y mi rutina ha cambiado, pero en mi día a día antes de la operación, me levantaba a las 06.00 horas e iba a entrenar, me arreglaba para estar trabajando como arquitecto a las 08.30 horas. En el mejor de los casos, terminaba a las 18.30 horas, en el peor a las 03.00 horas. El fin de semana aprovecho para adelantar todo lo posible con las redes sociales, campañas, colaboraciones… Ahí también es cuando disfruto con mi mujer, con mi hija, con mi familia. Luego, aún hago alguna cosa de modelo, aunque desde que nació Carlota lo he parado bastante y lo cuadro como puedo, pero es complicado.
P.- ¿Te defines más como modelo o como arquitecto?
R.- Soy un chico que, con cuatro años, le dije a mi padre que quería hacer casas, supongo que porque veía que él las hacía. Mi padre me explicó que ese era trabajo de un arquitecto y ya empecé a ir enfocándome en esa línea. Luego, por circunstancias de la vida, necesidad de pagar mis gastos y la carrera, tenía que trabajar y me salió la oportunidad de ser el modelo. Es verdad que cuando empiezo algo me lo curro mucho, pero hay mucho sacrificio detrás y muchas cosas que la gente no ve.
P.- En un mundo con tanto influencer, ¿cómo crees que te diferencias tú del resto?
R.- Para mí, la persona que es influencer es una persona como María Pombo, que sube algo y lo revienta. Entonces, yo, como modelo, sí que considero que he sido influencer porque había mucha gente que me preguntaba, me llamaba para decirme por dónde empezar, me decía que le gustaba mucho lo que hacía. Ahora, a nivel “life style”, no considero que influya tanto, es más bien, por lo que fui, porque sigo subiendo cosas a Instagram.
Creo que hay mucha gente con seguidores en Instagram que, más que influir, generan un contenido que resulta interesante a la gente, aunque al final, de alguna manera influyen. A mí habrá gente que me siga y piense que le gusta lo que he estudiado, que hago deporte o que visto así y me pondrá de ejemplo, a lo mejor. Pero ya está, influyo de una manera muy suave e intento ser muy educado y no salirme mucho de la línea, aunque alguna vez se me va la mano, pero bueno, me intento controlar.
P.- ¿Cómo te inspiras a la hora de crear nuevas ideas y mantener el interés de tu audiencia?
R.- Aquí viene el problema. Debería inspirarme más porque es todo cosecha propia. Cuando hago un reel o cualquier cosa, no miro cómo lo ha hecho gente, que es lo que hace casi todo el mundo. La mayoría de lo que hago es cosecha mía y luego así me va, pero realmente funciona mejor.
P.- ¿Crees que es fácil ser creador de contenido en Aragón o sientes que hay más barreras que en otras ciudades, por ejemplo para la contratación de publicidad?
R.- Creo que en Aragón no nos creemos el potencial que tenemos. Cuando empecé con la moda y desfilaba para Dolce & Gabanna en Milán, a mí en Zaragoza no me hacía caso nadie, y en cambio fotógrafos que había por Madrid, Barcelona, Milán o París, me llamaban para hacer fotos. También las entrevistas que me hacían aquí, fueron como dos años después, cuando ya me empecé a relajar muchísimo con el tema de la moda.
En el tema de colaborar con marcas en Aragón, creo que tenemos facilidad porque, gracias a un móvil, puedes hacer publicidad nacional e incluso internacional. Entonces, si quieres, puedes llegar a cualquier punto, pero creo que en Aragón llegamos siempre como diez años tarde a todo. Lo que pasa en Madrid hoy, en diez años llega a Zaragoza y vamos siempre con ese paso por detrás. No sé si porque tenemos complejos, pero falta ese atrevimiento por apostar un poco más por este mundo.
En Aragón no nos creemos el potencial que tenemos
P.- Aunque ya estás asentado en Zaragoza, ¿piensas en mudarte?
R.- Me encantaría. La gente dice mucho lo de disfrutar la vida, viajar todo lo que puedas porque la vida es muy corta… Lo que pasa que empecé a viajar con 20 años, perdí a mis abuelos estando fuera de casa y me di cuenta que estaba viajando mucho y estaba conociendo mucha gente, pero que yo era feliz estando en mi casa. Entonces no quiero que pasen 30 años, esté viviendo a 2.000 kilómetros de casa y cuando vuelva me haya perdido la vida de mis padres o de mi hermana. Aunque sí que volvería a irme fuera, me costaría por esa razón, pero me encantaría irme un año a Estados Unidos o a Milán, o a cualquier sitio de Italia, asegurándome que tengo el control de decidir cuándo vuelvo y que no tuviera que hacer cuatro escalas para llegar.
P.- ¿Quiénes han sido y son tus referentes en creación de contenido?
R.- Nunca he sido mucho de tener un referente. Me encanta el fútbol y he tenido jugadores que me han encantado. Soy del Real Madrid y me encantaban Raúl y Roberto Carlos, eran mis jugadores favoritos. Del Real Zaragoza me gustaba mucho Aguado, siempre he tenido debilidad. En cuanto a creadores de contenido, sigo a gente por cómo hacen los vídeos o por las ideas tan originales que tienen y así inspirarme para crear contenido, pero no busco a nadie en concreto. Ibai me hacía mucha gracia, aunque ahora ya no lo sigo tanto, y también un creador que se llama Esttik, que hace vídeos de retos de comer mucha cantidad de comida. También el podcast de “The Wild Project” considero que tiene entrevistas muy potentes.
P.- ¿Cómo ves tu futuro en redes sociales?
R.- Ahora tengo dos proyectos en redes sociales que estoy pendiente de que me confirmen y mi futuro en redes sociales lo veo negro si no espabilo. Me he dado cuenta de que me he relajado mucho, sobre todo desde la pandemia, que fue un punto de inflexión porque la moda dejó de funcionar y no tenía experiencia como arquitecto. Ahí fue cuando empecé con el estudio, que se llama Sercoa y en el que hago asesoramiento de arquitectos o a estudiantes de arquitectura, además de proyectos. Esto hizo que cortara mucho Instagram, por lo que tengo que encontrar un punto de equilibrio entre ambos porque las dos cosas me gustan mucho. Con las redes sociales llegas a mucha gente y es muy bonito, por lo que intento ser muy honesto con la publicidad que hago.
P.- ¿Tienes algún sueño profesional que aún te falte por cumplir?
R.- En la moda tenía el sueño de trabajar con Armani, mientras que en el tema de la arquitectura, me encantaría tener un estudio potente que funcionara y no ir peleándome con la vida como autónomo. Ya el sueño top de la arquitectura sería hacer el proyecto y hacer la obra.
