DÍA CONTRA LA LGTBIFOBIA EN EL DEPORTE

Jorge Gómez, jugador de fútbol: "La primera vez que me llamaron maricón no me quedé callado, me enfrenté"

Este 19 de febrero se celebra el Día Internacional contra la LGTBIfobia en el Deporte
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photo_camera Jorge Gómez compite actualmente en fútbol sala, pero siempre lo ha compaginado con el fútbol 11

Jorge Gómez tiene 34 años. Lleva desde los cinco jugando a fútbol 11 en su pueblo, Borja (Zaragoza). Ha disfrutado del deporte siempre con sus amigos, un entorno en el que nunca ha recibido faltas de respeto. Ahora, la necesidad de compaginar su vida adulta y laboral con su pasión, tan solo le permite disfrutar del deporte de pelota de una manera diferente, cambiando el césped por la pista deportiva, donde compite en fútbol sala.

Aunque sus compañeros y su club siempre han sido un apoyo clave para su día a día, algunos de sus rivales han utilizado su condición sexual en más de una ocasión para intentar degradarle, llegando a proferirle insultos como “maricón” en el terreno de juego. En el Día Internacional contra la LGTBIfobia en el Deporte hablamos con él para contar sus vivencias.

PREGUNTA.- ¿Cómo describiría el ambiente que ha vivido en ambos deportes en relación con esa diversidad y ese respeto?
RESPUESTA.- Yo te diría que lo he vivido bastante distinto. A nivel fútbol 11, con el vestuario, el club y todo, siempre ha sido increíble. Cero problemas, ni discriminación positiva ni negativa, siempre muy bien. Pero, por ejemplo, en fútbol sala, al ser algo más local, que te conoce todo el mundo, conoces tanto a la gente contra la que juegas como con los que juegas, ahí sí que he tenido a veces algún problema.

P.- ¿A qué se refiere con algún problema?
R.- Sin ir más lejos, el fin de semana pasado tuve un problema con un chaval en fútbol sala. Me pasa siempre que me enfrento contra él, las primeras veces incluso me insultaba. Ahora ya, como sabe que no está bien visto, no lo hace, pero va por mí y a por mi condición sexual a saco. En el fútbol 11 nunca he tenido problemas. No te conoce ni la afición rival ni los otros. No saben si eres gay o no.

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Gómez en un partido de fútbol 11 con su equipo

P.- Y en los inicios, ¿en algún momento tuvo miedo de hablar de tu orientación sexual dentro del propio vestuario?
R.- Cuando empecé a estar con chicos y a darme cuenta de mi orientación sexual, al principio sí que tenía mucho miedo, muchísimo. Pero también era un problema que te genera la educación en la sociedad y que yo lo extrapolaba a mi entorno. Es verdad que cuando empecé a decidir que yo iba a ser libre y hacer lo que me saliera, se lo comuniqué a mis compañeros, porque además yo era el capitán de mi equipo. Y nunca he tenido ni rechazo ni gestos que me hayan hecho sentir mal. Todo lo contrario, siempre he sentido apoyo del vestuario y del club.

P.- ¿Y de puertas para afuera?
R.- Para mí ahí sí que hay más problema. Al final la gente cuando compite contra ti muchas veces genera cierta violencia en el fútbol, quizá por exceso de competitividad. Hay quienes para atacarte lo hacen con lo que consideran más rápido. Yo creo que si la condición sexual fuera pública la utilizarían como un insulto.

Cuando empecé a estar con chicos y a darme cuenta de mi orientación sexual, al principio sí que tenía mucho miedo, muchísimo

P.- ¿Se podría decir que es el insulto fácil, como ocurre con el racismo?
R.- Exacto. Voy a por eso porque es lo más rápido que me sale sin pensar, porque educacionalmente lo tienes innato, te sale como si fuera algo negativo. Y eso para mí es un grave problema. Es verdad que creo que muchísima gente ya no piensa así y por suerte está más controlado, pero hay otros tantos que no, y esos son el problema.

P.- ¿Qué papel han jugado sus compañeros, el vestuario, entrenadores y el propio club a la hora de crear un entorno seguro? ¿Y cómo lo ha sentido cuando se han dado situaciones como la del fin de semana pasado?
R.- Para mí ha sido clave. Si no me hubiera sentido uno más dentro del grupo, me hubiera hecho no estar a gusto y sentirme discriminado. Yo no hubiera podido jugar, ni de coña. Siempre agradeceré a la gente que tengo al lado por todo lo que me ha apoyado, por hacerme ser uno más.

P.- ¿Nota cambios reales en los últimos años respecto a la forma de hablar y actuar en el fútbol en relación con la diversidad sexual y de género?
R.- Por un lado sí. Creo que hay cambios y cierta visibilidad, pero como vivimos en una sociedad en la que el que insulta está protegido, también veo un cambio negativo. Creo que estamos más protegidos, pero también más expuestos. Lo que le pasó a Borja Iglesias, simplemente por pintarse las uñas y ser un abanderado de las libertades, es un ejemplo. Al final cuando no tienes cómo atacar a alguien, vas a lo más bajo. La condición sexual no puede ser el peor insulto que hay. Y es muy duro, porque la gente no se imagina cómo uno se siente cuando le insultan o le intimidan por ello.

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Jorge Gómez, a la derecha, en una disputa por un balón con el brazalete de capitán

P.- ¿Cómo fue la primera vez que recibió un insulto por su condición sexual?
R.- He vivido dos situaciones fuertes. En una se metieron directamente con mi condición sexual, me llamaron “maricón” jugando a fútbol sala. Es cierto que yo diferencio mucho si la persona te conoce o no. Porque tristemente esa palabra está tan normalizada que a cualquiera se la pueden decir como insulto. Pero en este caso sabía que lo hacía para degradarme. Lo viví bastante mal. Te sacan del partido, te hacen sentir muy mal. Yo no me quedé callado, me enfrenté. Me cabreé mucho porque el árbitro lo había oído y pasó del tema. Luego sí que me sentí muy protegido por mis compañeros y por la liga comarcal, que emitió un comunicado conjunto con el Ayuntamiento de Borja condenando lo que había pasado.

La palabra "maricón" está tan normalizada que a cualquiera se la pueden decir como insulto

P.- Y después de algo así, ¿cómo afronta el siguiente partido?
R.- Lo afrontas mal. Lo que me pasó el fin de semana pasado me ha hecho estar toda la semana con el runrún en la cabeza, sin ganas de jugar. Genera un malestar que no te dura un día, sino muchos. Si me tocara volver a enfrentarme a esa persona, posiblemente no jugaría. Cuando he sido más joven tiraba hacia adelante. Tengo carácter y soy fuerte mentalmente, pero la gente no se puede imaginar cómo te destruye un insulto. Ahora mismo, con lo que me pasó, me planteo si merece la pena. Aunque tus amigos y compañeros te protejan, ellos no pueden llegar a entender cómo te sientes.

P.- ¿Cree que es importante que futbolistas se posicionen públicamente contra la LGTBIfobia? ¿O que haya trabajo por parte de federaciones y clubes?
R.- Es clave. Para mí hacer esta entrevista me daba nervios por exponerme. Y yo no soy nadie. Entiendo que para un jugador en primera línea es muy difícil apoyar públicamente o decir su condición sexual. Sería súper importante, pero también muy difícil. Hay una parte de la sociedad que apoya, pero hay otra que no, y esa puede llegar a extremos muy graves. Es clave que ocurra y que se griten las libertades, pero sé que es complicado.

P.- ¿Y qué mensaje le daría a un chico o chica del colectivo que ama el fútbol pero puede sentir que no es bienvenido?
R.- Que sea valiente y piense que la gente que le conoce y le quiere va a estar a su lado y le va a apoyar siempre. Para mí eso ha sido clave. Y sobre todo, que si le pasa algo así, le dé la importancia que tiene y lo denuncie. El problema es no denunciarlo. No hay que normalizar nunca el insulto.