Apenas resta una semana para la entrada de la primavera y para que esta inunde de colorido los paisajes y los campos de todo el mundo. En Japón, la llegada de esta estación provoca que prácticamente la totalidad de su territorio se tiña de rosa debido a la floración de los cerezos. Pero no es necesario viajar miles de kilómetros para disfrutar de esta hermosa postal, porque en la frontera de Aragón se repite esta imagen cada primavera.
El municipio de Aitona, en la provincia de Lérida, muta por estas fechas la piel para transformarse en una localidad típica del país del Sol Naciente. A tan solo 20 minutos de Fraga, el pueblo oscense que marca la frontera de Aragón y Cataluña, se levanta un auténtico océano "frutal" que ofrece una estampa inolvidable.
Y es que por estas fechas se produce la floración de los melocotoneros que inundan los alrededores de Aitona. Aproximadamente 4.000 hectáreas de este árbol son decorados en los meses de febrero y marzo con una flor de tono rosado muy similar a los típicos cerezos japoneses. Un auténtico espectáculo visual del que Aitona saca provecho cada año invitando a toda la ciudadanía.
UN MAR DE COLOR ROSA
Aunque la mayor parte de los árboles frutales de los alrededores de Aitona son melocotoneros, también hay nectarinas y paraguayos en los que nacen igualmente unas flores que crean un impresionante mar de color rosa. Si se observa detenidamente y desde un punto alto, incluso parece que se generan "olas" producto de las ondulaciones del Baix Segre.
Los aragoneses amantes de la fotografía solo tiene que cruzar la frontera de la comunidad por el este para encontrar un escenario ideal para una postal. De hecho, el Ayuntamiento de Aitona organiza un concurso de fotografía abierto a todo el mundo en el que las mejores instantáneas aparecen en una exposición.

