Investigadores de Zaragoza recogen en Washington un prestigioso premio internacional de ingeniería
Zaragoza.- El equipo de investigación de la Universidad de Zaragoza liderado por Antonio Valero y formado por Luis Serra y Vittorio Verda ha sido reconocido con la medalla F. Obert de la Sociedad Americana de Ingeniería Mecánica (ASME International), la organización más prestigiosa del mundo en este campo. Los premiados recogerán el galardón en Washington, en el marco del congreso anual de ASME, que reunirá a más de 4.000 expertos internacionales en ingeniería mecánica y energética.
Los investigadores reciben este premio, que ASME (formada por 120.000 expertos) concede bianualmente, por un artículo publicado por esta asociación y titulado “Diagnóstico Termoeconómico: estrategia aplicada a sistemas de energéticos muy complejos”.
Valero fue el primer europeo en recibir un galardón de la prestigiosa Sociedad Americana en 1996. Recogerá ahora esta segunda medalla de Oro, por este artículo que profundiza en sus investigaciones sobre el ahorro y control en procesos industriales de los consumos, no sólo de energía, sino también de agua y materias primas, y la minimización de emisiones de residuos desde que un producto “nace” hasta que “muere”.
En concreto, este equipo de investigadores propone un sistema de diagnóstico de esos procesos para cuantificar el derroche de recursos, tratar esos datos informáticamente y optimizar así los costes. Valero explica que aplicando esos sistemas de eficiencia, podrían reducirse los consumos de agua, energía y materiales “hasta entre cuatro y diez veces”.
Las aplicaciones de este sistema son muy amplias. Así, se está aplicando en ámbitos tan cotidianos como la producción de vino, un producto secularmente sostenible pero para el que se emplean ahora cantidades enormes de recursos. Para la producción de una sola botella de vino se utilizan como media 3,6 litros de agua en procesos de bodega, 660 litros de agua para la producción del kilo de vid necesario, 720 gramos de carbón en la generación de electricidad precisa para fabricar el vino, 0,33 litros de gasóleo (para transporte y agricultura), una botella (de la que sólo se recicla la tercera parte) y otros materiales como corcho, plástico, la etiqueta y el embalaje. Además, por cada botella se emiten 700 litros de C02, 8 gramos de azufre y diversos residuos orgánicos.
La cuantificación de dónde están los consumos reducibles a lo largo de toda la vida del producto, en este caso, la botella de vino, permitiría hacer un diseño más racional “no sólo de los equipos necesarios para la producción, sino del propio producto”. El equipo de Valero ha aplicado esta teoría a plantas de producción de fibras artificiales, de químicos, centrales térmicas, y calderas de generación de calor a partir de biomasa, entre otros.
La apuesta es aplicar ese diagnóstico de eficacia a todos los procesos. En suma, “una economía paralela en la que se calcula no sobre los costes económicos, sino sobre los consumos de agua, materiales y energía”, denominada termoeconomía.
Valero dirige desde 1993 el Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos (CIRCE), en el que 60 personas trabajan en innovación y desarrollo sobre la mejora del rendimiento de los procesos energéticos así como la disminución de sus impactos medioambientales, impulsado por la Universidad de Zaragoza, el Gobierno de Aragón y Endesa. CIRCE ejecuta también actividades de formación de posgraduados especializados.