El invento para los despistados

Una pareja ha invertido sus ahorros y casi un año de trabajo en un invento para despistados. Un localizador de objetos perdidos que puede encontrar hasta tres millones de cosas. Viven en la localidad oscense de Bolea y esperan un inversor que comercialice su “localizador”, tras obtener el primer premio del Salón de Inventos de Bilbao.

Huesca.- Se llama “localizador6s”, porque pretende ser el sexto sentido de las personas para encontrar objetos perdidos. Sus creadores, Sergio Solano e Isabel Padial, lo miran como si fuera su primer hijo. En él han invertido todos sus esfuerzos, su dinero y su inteligencia desde finales del pasado año. Ahora, junto a él, muestran orgullosos la medalla del primer premio que ha recibido el localizador en el reciente salón de los inventos de Bilbao.

La primera pregunta al ver el aparato es cuestionar cómo no se ha inventado antes, ante la aparente sencillez de su funcionamiento. El prototipo diseñado por Isabel y Sergio consta de dos partes. Por un lado, un localizador, del tamaño más o menos de una calculadora, donde se registran los objetos y desde donde se “llama” a aquello que se ha perdido. Por otro, un receptor que se coloca en aquellas cosas que solemos despistar.

Es tan sencillo como registrar cada objeto en el localizador con un número y en el momento en que se pierde, el localizador manda la señal al receptor. Éste comienza a pitar lo que permite encontrarlo sin dificultad.

Fue la propia necesidad la que dio la idea a esta pareja. “Sergio es asmático” explica Isabel, “y un par de veces tuvo que estar ingresado porque perdió en casa su inhalador”. Una situación similar vivieron con el padre de ella, enfermo de alzheimer, que ingirió en pocas horas tres pastillas para el corazón, a pesar de que sólo podía tomar una al día.

Por eso, entre las utilidades que han encontrado para este invento se encuentra la atención a enfermos y mayores. “El localizador puede programarse con alarma” comenta Sergio “de tal forma que a la hora que corresponde, una pastilla puede comenzar a sonar, lo que le indica a esa persona que se tiene que tomar ese medicamento sin riesgo de pérdida o de confusión en la dosis”. Pero además creen que su invento se puede aplicar a muchas otras como a lugares donde mucha gente emplea un mismo material “obras de construcción, talleres, escuelas u hospitales”, además de en la vida cotidiana “cuando todos perdemos las llaves, el móvil, el mando de la televisión o las gafas”.

Tanto ha sido el éxito de su aparato que ha obtenido la máxima distinción del Salón de Inventos de Bilbao, un foro que les ha permitido mostrar al público y a los fabricantes la utilidad del sistema. Sergio e Isabel recuerdan que el diseño actual es tan sólo “un prototipo para que nos saliera lo más barato posible”, pero pretenden que al comercializarlo, el localizador sea como un teléfono móvil, y los receptores sean no más grandes que el tamaño de una aspirina, a modo de pegatinas para poderlos adherir a los objetos. Quieren además que sea un artículo popular, por lo que su interés se centra en encontrar un fabricante que haga realidad esta patente y lo comercialice por unos “60 euros máximo”.

Una pareja de nuevos inventores

Sergio Solano, ingeniero químico, e Isabel Padial, puericultora, han descubierto con este “localizador6s” su faceta inventora. Isabel nació en Barbastro pero con muchos años de residencia en Málaga conoció a Sergio en Alicante. A finales del año pasado se trasladaron a la provincia de Huesca buscando un lugar tranquilo que les permitiera desarrollar lo que entonces era todavía una idea. Han vendido sus propiedades para hacer frente a los gastos del “localizador6s”, alrededor de 30.000 euros, y durante su fabricación han tenido ideas que próximamente se transformarán en 8 ó 9 inventos más.

Tras pasar una temporada en Jaca, han encontrado en la localidad oscense de Bolea “un lugar tranquilo para trabajar y estar en contacto con la naturaleza”, por lo que se están planteando instalar su residencia más a largo plazo. Cuentan con el apoyo de los vecinos, el Ayuntamiento, y hasta la Cámara de Comercio de Huesca, que les ayuda con los estudios de mercado y la búsqueda de proveedores.