La Guardia Civil resalta que en el bolsillo de "el Rafi" había un casquillo de bala

La segunda sesión del juicio por el crimen de Alagón ha estado protagonizada por la declaración de 17 testigos. Éstos han coincidido en que se oyó un disparo, similar a un petardo, y que los sospechosos estaban agrediendo a la víctima. Los guardias civiles han señalado que encontraron un casquillo de bala en el pantalón del hijo.

Zaragoza.- Los dos acusados por la muerte de Juan Carlos Gonzalo Escolano en 2010, en la localidad de Alagón, aseguraron durante la primera sesión del juicio que ellos no dispararon a nadie y que no llegaron ni a oír disparos. Sin embargo, varios testigos les han contradicho y unos guardias civiles han destacado que en el bolsillo de Rafael V.K. encontraron un casquillo de bala que se corresponde al mismo tipo que acabó con la vida del otro joven.

Ante los miembros del Jurado Popular han ido pasando 17 testigos, siendo los más representativos los amigos del muerto, que como han admitido fueron hasta el restaurante Los Panaderos para cobrarse una deuda, y los vecinos de este establecimiento que vieron desde sus ventanas que algo estaba pasando aquella noche del mes de septiembre.

Las tres personas que iban junto a la víctima mortal en el coche han resaltado que ellos no llevaban armas y que fueron allí porque uno de ellos, Guillermo, les había dicho que uno de los procesados, el hijo, le debía desde hace más de dos años la cantidad de 1.000 euros.

Todos ellos han señalado que en primer momento fueron a casa de “el Rafi” o “el Rafita”, apodo con el que se conocía al procesado en el municipio, para cobrarse la deuda porque no sabían donde estaba. Sin embargo, éste les llamó desde el restaurante y les dijo que fueran hasta su bar. No dudaron en hacerlo y, según la versión de ellos, allí les esperaba el joven de 28 años por aquel entonces con una pequeña pistola que empezó a disparar al aire. Algo muy diferente a lo declarado el lunes por Rafael V.K., quien dijo que salió para atenderles y éstos sacaron una pistola y varias navajas para que les pagaran o se fuera con ellos a un lugar desconocido.

Entonces, sin bajarse del coche, huyeron del lugar hasta que pensaron que el sonido era “como de fogueo”, así que decidieron volver e intentar hablarlo. Uno de ellos, Joaquín, ha manifestado que Guillermo fue hacia el restaurante cuando enseguida salió “el Rafi” con un cuchillo, por lo que tuvieron que ir él y Gonzalo a evitar un trágico desenlace. Sin embargo, esto no pudo evitarse ha afirmado este testigo que ha escenificado ante los miembros del Tribunal Popular como “el Rafita” habría sacado de su cintura una pistola, había disparado “a bocajarro” contra Gonzalo Escolano e inmediatamente habría ido el padre, Rafael V.S. para seguirle agrediendo.

Ese momento no fue visto por ninguno de los vecinos, ya que, como han reconocido, salieron a las ventanas no por los gritos, sino por el petardo que sonó. No obstante, no han dudado en resaltar que tras ese ruido vieron a “el Rafi” sujetando del cuello a Gonzalo Escolano, mientras su padre le pegaba.

Casquillo en el bolsillo

Por la sala de vistas de la Audiencia de Zaragoza también han declarado dos de los miembros de la Benemérita que detuvieron a Rafael Viñuales hijo. Estos dos han coincidido que en el segundo cacheo se le cayó un casquillo de bala que coincide con la que mató a Gonzalo Escolano.

De hecho, uno de ellos ha reconocido que en el primero de los registros se hizo palpando, pero que no descubrió nada. Más tarde, ya en el cuartel, le hicieron darle la vuelta a los bolsillos y este objeto cayó sobre el suelo. “Cuando cayó, lo miré, se puso más pálido y puso cara de: ¿Qué hace esto aquí?’”, ha afirmado el agente.

El juicio continúa mañana, a pesar de la huelga general. Se esperan los informes de los forenses y de los expertos en balística para dar más luz a este caso.

Penas de más de 20 años de cárcel 

El Ministerio Fiscal y el abogado que representa a la familia del fallecido, Javier Notivoli, piden 17 y 20 años de cárcel, respectivamente, por un delito de asesinato y tres o cuatro años por tenencia ilícita de armas para “el Rafi”. Desde la defensa, Enrique Trebolle mantiene la libre absolución, destacando que éste actuó en legítima defensa y con un miedo insuperable.

El padre, Rafael V.S., se enfrenta a penas de entre dos años y uno y tres meses de prisión por amenazas. También se le acusaba de encubrimiento, aunque ha tenido que ser retirada porque el Código Penal establece que “están exentos de las penas impuestas a los encubridores, los que lo sean de su cónyuge o de persona a quien se hallen ligados de forma estable”, siendo que ambos son padre e hijo. Las indemnizaciones ascienden a 500.000 euros.