La Fundación San Blas estrena nueva cocina, a través de la cual poder alimentar a los sintecho de Zaragoza. Así lo ha expresado, con gran alegría, el presidente de la Fundación, Antón Borraz, quien este miércoles ha hecho de anfitrión en la jornada de inauguración de las nuevas instalaciones del centro, a la que han acudido, entre otros, la consejera de Bienestar Social y Familia del Gobierno de Aragón, Carmen Susín, y la consejera de Políticas Sociales del Ayuntamiento de Zaragoza, Marián Orós.
Hasta el momento, según ha explicado Borraz, los voluntarios que se encargaban de la cocina de la Fundación San Blas se dedicaban a calentar los tarros ya que no disponían de una cocina propia. Algunos vecinos denunciaron la situación, algo que el presidente ha incluso agradecido, puesto que fue la razón por la que decidieron acometer estas obras que mejorarán la calidad del servicio.
Asimismo, complementando a la nueva cocina, han adquirido una cámara frigorífica, que tendrá especial relevancia de cara al verano, para mantener alimentos como fruta. “Porque si hay una cosa que a mi no me gusta es echar a perder comida, me duele mucho”, ha afirmado Borraz.
MÁS DE MIL PERSONAS ATENDIDAS EN ABRIL
La cocina de la fundación San Blas no ha parado durante las obras, con “hasta 1.117 desayunos y 1.118 cenas durante el mes de abril", ha recordado Borraz, añadiendo que “en los días que llevamos de junio, con la cocina ya renovada, ya se han repartido un total de 81 desayunos y 115 cenas, y la previsión es que el servicio se amplíe para poder llegar a un mayor número de personas sin hogar".
Con este nuevo espacio, el presidente ha afirmado qué podrán cocinar “muchísimo mejor, hemos adelantado muchísimo, ahora es una cocina más limpia”. De los 90 voluntarios que integran la Fundación San Blas, alrededor de dieciséis trabajan desde la cocina, ocho por la mañana y ocho por la tarde, permitiendo que los sin techo de la ciudad tenga la oportunidad de llevarse platos de calidad a la boca.
UN SÍMBOLO DE SOLIDARIDAD
Para Susín, "este recurso es un símbolo de solidaridad, compromiso y esperanza para las personas que más lo necesitan y, a buen seguro, que marcarán un antes y un después en la labor de atención y cuidados de las personas que cada día se acercan hasta aquí". El perfil de las personas sin hogar, ha asegurado, esta cambiando, “como se esta pudiendo ver estos últimos días con los problemas que está habiendo en la en la ciudad de Zaragoza”.
El volumen de personas que demandan estos servicios, ha explicado la consejera, se está incrementado, y cada vez son más “los trabajadores pobres que no pueden acceder a una vivienda. En muchos casos también son personas migrantes que han sido trasladadas por el Gobierno de España desde Canarias, que no se está tramitando sus solicitudes de protección internacional y que se ven abocadas a una situación de calle por ese desamparo por parte del Gobierno”.
El acto ha concluido con una visita al resto de instalaciones del centro, que también han sido recientemente reformadas.
