La formación de los niños se refuerza en septiembre

En los próximos días los más pequeños de la casa comenzarán el colegio. Por ello, hay centros que han planteado diversas actividades lúdicas y formativas a partir de septiembre. Uno de ellos es Caramboola, en cuya oferta se incluyen desde enseñanzas de inglés y francés, a clases de apoyo escolar.

Zaragoza.- Que los niños crezcan y aprendan jugando y pasándoselo bien. Éste es uno de los fines principales de Caramboola, un nuevo centro de desarrollo infantil que se ha abierto en Zaragoza. “El objetivo es que un niño venga aquí y tenga un sitio de esparcimiento y de conocimiento” asegura uno de los propietarios del complejo, Francisco Ferrán.

Las instalaciones llevan abiertas oficialmente desde el 1 de junio, aunque 15 días antes se desarrollaron unas jornadas de puertas abiertas. Uno de sus rasgos característicos –además de la posibilidad de que los niños puedan aprender jugando-, es el de que los progenitores puedan asistir a las actividades que hacen sus hijos. “Nos gusta que esto sea totalmente abierto para los padres, para que puedan ver lo que hacemos con sus hijos”, indica Ferrán, quien recuerda que, al no ser Caramboola una ludoteca, los menores de tres años deben estar acompañados por un adulto, que puede ser su tutor legal o algún familiar.

“Dejamos a los padres que entren y vean las actividades que se están haciendo los pequeños, siempre y cuando no se interrumpan las propuestas que se están realizando", afirma. “Como son todo paredes acristaladas, ellos pueden mirar desde fuera lo que hacen sus hijos”, concluye.

Una zona para los padres

Sin embargo, el acristalamiento de algunas paredes no es la única medida que han tomado desde Caramboola para que los responsables de los niños puedan conocer el centro y saber lo que hacen sus vástagos. También hay un espacio destinado a los progenitores, donde se pueden tomar un refresco. Además, la zona dedicada a menores de tres años se encuentra al lado de esta sala, por lo que pueden seguir las propuestas hasta en el más mínimo detalle.

En este centro de desarrollo infantil también se pueden encontrar otras instalaciones, como las destinadas a talleres, a apoyo escolar y a enseñanza de idiomas, así como una cocina y un salón diáfano –ambas en el piso inferior- para el desarrollo de diversas actividades, como la celebración de cumpleaños. “Caramboola se divide en zonas diferentes, pero todas interconectadas”, recuerda Francisco Ferrán.

Ferrán, en la sala destinada a los padres, señala hacia el espacio destinado a los menores de tres años

En cualquier caso, el centro está dirigido a dos tramos de edad: la mañana se encuentra dedicada a la educación temprana –de cero a tres años-, un tipo de formación que no es obligatoria por lo que desde Caramboola abren sus puertas a “todas las madres que no mandan a sus hijos a ninguna guardería y quieren invertir aquí un par de horas”. En este tramo de edad se ofrecen clases de estimulación infantil, de psicomotricidad, de logopedia y de masaje infantil, que esta teniendo mucho éxito.

Por la tarde, se abre el abanico a los chavales mayores de tres años. En este caso, se ofertan diferentes actividades orientadas al esparcimiento y a la formación. Se ofrecen desde talleres de manualidades a clases de apoyo escolar, en las que un profesor de primaria trabaja con los niños dos horas diarias de lunes a jueves para que vayan adquiriendo hábitos de estudio. El tramo de edad va desde los cinco a los 12 años, existiendo un máximo de 12 alumnos por aula.

Además, existen cursos de inglés. Por la mañana, la enseñanza que se ofrece recibe la denominación de english play group y está orientada a chavales menores de tres años, quienes reciben un vocabulario básico. Por la tarde, el nivel es más avanzado. Sin embargo, en ambos casos se busca el divertimento de los alumnos a la hora de aprender el idioma.

Pero esta amplia oferta formativa no es un freno para que vayan surgiendo nuevas ideas de cara al próximo curso. De hecho, ya se han decidido dos actividades que comenzarán en los próximos días. Se trata de yoga y francés. “Nosotros nos vamos adaptando a la demanda y a las necesidades de la gente”, señala Ferrán. “También tenemos un profesor nativo ruso, pero el grupo todavía no esta formado”, concluye.

Campamentos

Pero si la formación es importante en Caramboola, no son menos relevantes las propuestas lúdicas. Entre estas últimas se encuentran los campamentos urbanos, cuyo horario ha sido de 9.00 a 17.00 horas y en el que se programaron talleres, juegos o actividades fuera del local, como tenis o natación.

Los dos propietarios del complejo, en la recepción

También se realizan cumpleaños, que siempre incluyen actividades dirigidas. En estas celebraciones suelen estar trabajando tres personas –una que coordina todo, otra más que le apoya y una tercera encargada de realizar la merienda-. En el caso de que se superen los 15 niños, se suman dos monitores, que se responsabilizan de los talleres. En la sala diáfana existente en la planta baja del centro es donde tienen lugar los juegos.

Además, en Caramboola existe una política de exclusividad a la hora de realizar este tipo de celebraciones, ya que sólo hay una por día. “Los padres están tranquilos arriba tomándose un refresco, y los niños están jugando sólo con sus amigos, sin coincidir con ningún otro cumpleaños”, explica Francisco Ferrán.

Todas estas iniciativas hacen de este centro de desarrollo infantil una infraestructura única. “Eso es lo que buscábamos, y de momento sí que es un centro único porque abarcamos muchísimas actividades de una manera muy diferente; nos gusta interactuar con los padres y que los hijos se sientan muy cómodos”, detalla Ferrán.