Las familias de jóvenes aragoneses con problemas de adicción dispondrán de apoyo psicológico gratis
El alcohol, el tabaco o el cannabis. Todas ellas son sustancias adictivas que suponen un gran impacto en la sociedad y, más especialmente, entre los adolescentes. El acceso a estas sustancias es cada vez más temprano, ya que la edad media de inicio en su consumo está en torno a los 14 años y, por ello, Aragón tiene en marcha un programa diseñado para ayudar a las familias de jóvenes con problemas de adicción.
Este servicio es fruto de la colaboración de la Dirección General de Familia, Infancia y Natalidad junto a la Fundación Centro de Solidaridad de Zaragoza – Proyecto Hombre y está disponible en Zaragoza, Huesca y, desde este lunes, también en Teruel a través de los profesionales del Centro de Psicología Psicara. Con un presupuesto de 85.000 euros, el programa como objetivo proporcionar una asistencia cercana, integral y gratuita a alrededor de 750 familias que conviven con jóvenes que presentan conductas conflictivas ligadas al abuso de drogas y otras adicciones.
Los profesionales que prestan esta atención acompañarán al entorno de menores y jóvenes con adicción con una intervención personalizada. Así, les ofrecerán recursos psicológicos, sociales y educativos que ayuden a mejorar las dinámicas de relación dentro de la unidad de convivencia. Además, el proceso diagnóstico y terapéutico se aborda desde una visión sistémica de las relaciones familiares a través de una metodología flexible, capaz de integrar y asumir diferentes intervenciones, y teniendo en cuenta la diversidad de familias.
Y es que, en el marco de adicciones tempranas, la familia juega un papel fundamental si se detecta el abuso de sustancias y son también un factor protector para evitar que las conductas de riesgo lleguen a ser patológicas.
EL ALCOHOL, LA SUSTANCIA MÁS CONSUMIDA ENTRE LOS JÓVENES
Entre los datos que han compartido este lunes desde CSZ destaca la prevalencia del alcohol como la sustancia más consumida entre adolescentes y jóvenes. En torno al 80 % lo habrían hecho alguna vez en su vida y más de la mitad se ha emborrachado en alguna ocasión. Este hecho se corresponde con una baja percepción de riesgo de consumo de alcohol, con la facilidad para conseguir bebidas alcohólicas y una práctica extendida del botellón es una práctica extendida.
Tras el alcohol, las drogas más consumidas son el tabaco y el cannabis mientras el consumo de hipnosedantes continúa incrementándose cada año. Además, han destacado, están irrumpiendo con fuerza conductas cuasi adictivas relacionadas con los juegos de azar o el uso de dispositivos móviles.